Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas, ReflexionesOctober 8, 2009 9:35 pm

Tenía ganas de escribir este texto desde que la conocí, hace ya algunos años. Su historia me pareció tan aterradora, su muerte tan injusta y truculenta. Y sin embargo pienso, que de una forma trágica, revela mucho, quizás demasiado, sobre la naturaleza humana…
Que te maten por tus ideas es a la vez una medalla y una tacha. En realidad, creo que es más bien una tacha, una mancha indeleble para aquellos que son capaces de asesinar a los que no piensan como ellos. Aquellos, cobardes que amparados en la masa son capaces de cometer los peores crímenes, esos, que con los puños aplastan las gargantas y someten las voluntades por la furia y por el miedo.
Como he dicho, hacía tiempo que quería escribir este texto, y sin embargo, hubiese permanecido quizá para siempre, en el limbo de los textos nunca escritos, sin cierta conversación de bar hace ya algunos meses. Estaba en un pub irlandés tomando unas pintas con un buen amigo. En el descanso un algún partido de fútbol cualquiera, en la pantalla gigante que presidía el salón, pasaron un anuncio de la película Ágora de Amenábar, que por entonces obviamente, no se había estrenado aún. Hice un comentario al respecto, y para mi sorpresa me dí cuenta, de que nunca había oído hablar de Hypatia. Claro, lo que pasa, es que pensándolo bien, el raro era yo, pero no por mucho tiempo, estoy decidido a que al menos todos los que lean este texto sepan algo de ella.
Hypatia de Alejandría fue una mujer que nació entorno al 370 después de Cristo y a sus cuarenta y tantos años, en el 415 de nuestra era, cuando iba camino del Museo, donde enseñaba matemáticas y astronomía, su carruaje fue asaltado por los grupos de choque del obispo de su ciudad, San Cirilo (canonizado por sus desvelos en “convertir” a los infames paganos de Alejandría). La arrastraron al interior del Cesareo, la entonces catedral de la ciudad, donde fue desnudada y desollada con conchas/tejas. Luego, la descuartizaron y pasearon por las calles de la ciudad de Alejandro el sangriento botín. Finalmente sus restos fueron públicamente quemados junto con sus libros, en un lugar conocido como el Cinareo. ¿Horrible, no es cierto? Si me tacháis de parcialidad, no tenéis más rebuscar en las fuentes, esta historia nos ha llegado a través de historiadores cristianos. Algunos, como el conocido por si imparcialidad, Sócrates Escolástico, no saben muy bien como justificar el hecho, otros como el obispo copto Juan de Nikiû lo bendicen plenamente.
Lo cierto es que, ya en su tiempo, aquellos sucesos repugnantes, provocaron oleadas de indignación por todo el Imperio. El emperador envió a un procurador para que instruyera una investigación y purgara responsabilidades, pero el asunto se solucionó como lamentablemente suelen solucionarse aún hoy en día las cosas entre mediterráneos, con un buen soborno, demoras infinitas y un archivado del caso sin que nadie cargue con la responsabilidad.
¿Y que crimen había motivado tan terrible castigo? Está muy claro, ser un símbolo. En su época no era habitual que una mujer se consagrara a la sabiduría y mucho menos que diera clases a hombres. Como tal era un imán que atraía a gentes de todo el mundo romano al Serapeum de Alejandría, era un fuelle que insuflaba aire a la agónica filosofía estrangulada por el cristianismo en el poder. Por lo demás en la antigüedad tardía las mujeres de clase alta gozaron de cierta independencia, algo que chocaba con la nueva concepción del mundo, que pretendía remachar aún más a la mujer “donde le correspondía”. La asesinaron simplemente, porque se negaba a plegarse, porque era capaz de derrotar, de triturar, en cualquier enfrentamiento dialéctico, a esos pastores palurdos que predicaban le fe ciega y la cortedad de miras. Así ha sido siempre, cuando no pueden despedazar tus argumentos, se ven obligados a despedazarte físicamente.
A Hypatia la mataron por no rendirse, aún cuando esta hubiese sido la solución más fácil. La mataron por ser inteligente en un mundo gobernado por los simples. La mataron por ser mujer y querer decidir por sí misma, en un tiempo en que la mujer era considerada como un ser sucio e impuro, cuya existencia tenía por único objetivo el servicio y la reproducción.
Tras su muerte la ciudad que fundara Alejandro y que Tolomeo Soter convirtiera en un foco cultural, no recuperaría su brillo hasta bien entrada la era islámica. Su muerte cerró la tapa al ataúd de la cultura antigua y clavo el primer clavo, para hundirla en las tinieblas durante muchos siglos…

Por: El Exiliado del Mitreo

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Varios, Publicaciones, Revistas publicadas, ReflexionesApril 16, 2009 2:31 pm

George Orwell se equivocó… de fecha. Pensó que en 1984 viviríamos en un mundo privado de libertades en el que los individuos dejarían de ser individuos, pues ni siquiera se les permitiría pensar, pasando a ser piezas de la maquinaria de un estado totalitario. El Gran Hermano lo vería todo, hasta la intimidad de sus sueños.

El temor a un futuro en el que la libertad no sea más que una palabra en desuso ha sido un tema recurrente a lo largo de las últimas décadas. La idea de que ese futuro puede no andar muy lejos va cobrando peso con el paso de los años. Ya no existe una URSS que, con grandes medios tecnológicos, se dedique sin excusa a vigilar a sus habitantes. Hoy día los países más poderosos son “democracias” y sus ciudadanos viven tranquilos pensando en que las medidas que toman sus gobernantes (“elegidos”) son por su propio bien.

Durante muchos años simplemente se nos dejó vivir, a veces obligados a trabajar para alguien y otras con mayor libertad. En algún periodo esto ni siquiera fue posible para algunos, que fueron exterminados por ser A o B. No obstante, pese a lo sangrienta que es la Historia, hace no mucho que se dio un respiro a sí misma y conseguimos un paquete de libertades a las que nos hemos estado aferrando desde entonces. Una de ellas, precisamente la del voto libre, ha estado sirviendo últimamente para que las demás se vean mermadas. Nosotros les elegimos y ellos eligen por nosotros; nos “protegen”.

Nos tenemos que identificar, nos cachean, no nos dejan llevar o consumir ciertas sustancias peligrosas para nuestra salud, leen nuestros mails, nos vigilan con cámaras, nos observan, nos observan, nos observan… Sé que esto puede parecer paranoico pero es una realidad y la vivimos a diario.

Creo que no podemos dejar que nos controlen tanto.
En primer lugar por una cuestión de dignidad: no debemos tolerar que se sospeche continuamente de nosotros. ¿No sería desagradable que un amigo (como se considera al Estado) te pidiese todos los días mirar en tus bolsillos para ver si le has robado algo? No podemos dejar que se nos trate de este modo y que se nos intente proteger de un mal omnipresente, que no dejará de existir por muchos medios disuasorios que se inventen, siempre ignorados por aquellos que realmente deseen cometer crímenes. La causa de la mayoría de éstos no se encuentra en la falta de seguridad sino en una falta de educación y la ausencia de preocupación por aquellos individuos más proclives a cometerlos.
En segundo lugar, no es descabellado pensar en que los medios que le cedemos al poder para vigilarnos y controlarnos se pueden volver contra todos nosotros. Estamos hablando de armas de doble filo con las que personas honestas pueden actuar honradamente y con las que seres sin escrúpulos son capaces de intentar dominarnos aún más y conservar su poder.

¿Merece la pena renunciar a nuestras libertades para que nos protejan? ¿Merece la pena arriesgarnos a que un individuo nos haga daño o a que se nos haga daño a todos? Yo no quiero armar a aquellos que les concedemos el poder, por buenos propósitos que tengan, pues se pueden volver opresores y la protección transformarse en agresión. Hoy día lo estamos experimentando con trabas a nuestra libertad pero ¿cuál será el siguiente paso? Yo prefiero no saberlo, prefiero que la literatura siga siendo literatura y que no pase del papel a la realidad.

farero

Varios, Agenda, ReflexionesMarch 22, 2009 7:23 pm

En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró Día Mundial del Agua el 22 de marzo. Nos quieren recordar que entre todos debemos conservar y desarrollar nuestros recursos hídricos, ya que en muchos lugares del mundo hay escasez de agua potable o la que hay está contaminada debido a la actividad humana y beberla acarrea multitud de enfermedades y muertes.
Pero aún podemos ahondar más en el tema: ya son dos mil millones de personas las que sufren escasez de agua, y se puede razonar que este número irá en crescendo ya que mientras durante el siglo XX se triplicó la población mundial, el consumo humano de agua se multiplicó por siete mientras las reservas de agua dulce y potable no paran de disminuir. Es el momento de recordar que el agua no es algo de lo que los seres humanos podamos apropiarnos, ya que miles de ecosistemas se nutren de ella, luego una buena gestión del agua no se limita a plantar desalinizadoras y venderla en botellas multiplicando el consumo energético, los residuos generados y el precio de algo que debería encontrarse libremente en la naturaleza.
Se recoja o no en los Objetivos del Milenio, el agua es uno de los derechos fundamentales que tenemos todos los seres vivos. Nada ni nadie puede vivir sin ella, y la dificultad a su acceso disminuye enormemente la calidad de vida y retrasa el desarrollo de las comunidades que tienen que afrontarlo. Esta dificultad puede venir derivada de la ausencia natural de agua en la zona o de la apropiación indebida del agua. Cuando hablo de apropiación indebida no me refiero sólo a quien la utiliza para regar cultivos, o fabricar cosas, que en el mejor de los casos la está comprando a un gobierno, sino también a quien está haciendo un uso de ella que imposibilita su utilización por los demás, contaminándola, por ejemplo, y transfiriendo así el problema de su limpieza a la esfera pública.
Económicamente el agua es una materia prima muy importante. Si la industria del agua obtiene ganancias del 244% en Estados Unidos y actualmente hay 35 conflictos desatados en torno a este recurso natural, podría parecer que hablamos de petróleo, en lugar de de este modesto elemento. Se debe a que aunque la energía del agua no se obtenga quemándola, es necesaria para fabricar cualquier producto que tenemos. Sólo para hacer una taza de café, por ejemplo, se han consumido 140 litros de agua, y para hacer una hamburguesa 6.800. Lo curioso es, sin embargo, que pese a las fuertes sumas de dinero que debemos invertir para distribuirla y limpiarla, estamos moralmente obligados a mantener un precio bajo, accesible para todas las personas y gratis para las cosas que no son personas pero como nosotros viven de ella.
Lo que deberíamos recordar, es que como ingenieros tenemos la posibilidad de acercar el agua a la gente y a depurar el agua contaminada debido al uso, ambas actividades que consumen dinero pero que nunca debe trascender sobre el precio del agua, cuyo valor para la vida en la tierra es tan grande que debería estar por encima de estas nimiedades. Es por eso, creo yo, que nos piden que aunque aquí caiga del cielo, la consumamos con responsabilidad.

bichitis

Varios, ETSII, Revistas publicadas, ReflexionesFebruary 27, 2009 12:47 pm

¿Qué hace una capilla en medio de una Escuela de Ingenieros Industriales? ¿Cómo puede, en pleno siglo XXI haber un lugar para el culto a Dios? ¿Qué pasa con el principio de igualdad religiosa que defiende la Constitución? ¿Y los Musulmanes? ¿Y los Judíos? ¿Por qué solo los Católicos tienen su lugar de oración?

Miren señores, siento mucho que haya gente que no aguante que algunas personas, todavía, en “pleno siglo XXI” sigan creyendo en Dios, y que el ir a Misa, tener un lugar para rezar y para el recogimiento lees suponga una ayuda en su vida cotidiana, pero como, a pesar de lo que muchos dicen, esto es parte del principio de libertad religiosa. Me parece muy bien que haya distintas asociaciones, ya que todas aportan su granito de arena en la cultura de esta Escuela, pero si pensáis que el Club de Rol, el Club de Cine, la Asociación Cultural o la Asociación Deportiva son importantes (que en mi opinión SÍ lo son) no tenéis derecho a decir que la Capilla no aporta nada a la Escuela, porque sí lo hace. Quizás para algunos de ustedes no, porque no son creyentes o porque no frecuentan la Capilla, pero para otras personas si que sirve de apoyo y de ayuda, igual que para algunos alumnos tener un sitio para jugar a las Magic o ver películas de buen cine, cosa que entiendo perfectamente.

No entiendo esa lucha de los no creyentes para erradicar cualquier símbolo de religiosidad dentro de la Escuela y de la sociedad, ya que va contra la tolerancia de la que muchos son firmes defensores y contra la Constitución: SÍ, señoras y señores, alumnos y alumnas, no es anticonstitucional que exista una Capilla que lleva los mismos años que la misma Escuela, y si no me creen por favor acudan a cualquier base de datos o a la misma red de redes y lean innumerables sentencias del Tribunal Constitucional sobre casos de libertad religiosa. Estudien un poco de materias que no sean únicamente técnicas, infórmense, y después, solo después, opinen sobre la constitucionalidad de la Capilla, porque luego clamamos contra el cielo si algún abogado se digna a opinar sobre cuestiones técnicas, ya que no son Excelentísimos Alumnos de Nuestra Escuela. Igual que un abogado no opina sobre la teoría de la relatividad sin haberse informado, y nos causa risa que la niegue solo por no entenderla, nosotros no podemos opinar sobre materias jurídicas sin saber nada excepto demagogia para estúpidos y borregos. La existencia de una Capilla no solo no va en contra de la libertad religiosa, sino que la favorece, pues los Católicos tienen la oportunidad de practicar su fe, y es obligación del Estado facilitar eso a los ciudadanos, y la Escuela es un Organismo Público que tiene esas mismas obligaciones, por lo que quitar la Capilla actuaría contra la libertad religiosa.

¿Qué a muchos no les gusta? No tienen porque ir a: todavía no he visto a ningún “fanático” obligar a nadie a ir a Misa en la Capilla, ni arrastrarle por los pelos contra su voluntad. ¿Qué no hay espacio en la Escuela? Señoras y señores, no me hagan reír, por favor… ¿Cuánto espacio inutilizado hay en la Escuela, en mil departamentos llenos de aparatos que hace siglos que nadie enciende ni utiliza, en el frontón, y en otros muchos sitios?

Queda la pregunta y el interrogante de qué pasa con el resto de confesiones: pues bien, aquí está mi propuesta, que los distintos creyentes de cualquier otra religión hagan una Asociación en la Escuela (como la que han hecho algunos alumnos Católicos) y entonces soliciten un espacio en la zona de la capilla para su confesión. En Periodismo ya hay algo así, y los que frecuentan la Capilla (o como lo llamen en esa universidad) no recuerdan haber visto ni un solo día a un Musulmán rezando hacia la Meca en la zona para ello habilitada, pero me parece muy bien que si hay alguien que lo solicite, que estoy seguro de que en la Capilla estarán encantados de ofrecérselo, porque al fin y al cabo rezar no viene mal nunca, y da igual que reces a Alá, a Yahvé o a Jesús.

Igual me he extendido demasiado, pero quiero concluir diciendo que no podéis menospreciar a alguien porque sea creyente, ya que, aunque no os lo parezca, para ellos, para nosotros, tiene mucho sentido, y nosotros no criticamos a nadie porque no crean en Dios… Así que por favor menos propuestas de recoger firmas para cerrar la Capilla y más firmas para que se aprueben unos buenos planes de estudios, que eso si que son necesarios. Si os queréis involucrar en la Escuela que no sea porque os de rabia el que haya gente que “en pleno siglo XXI” crea en Dios.

EMEGE

Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 22, 2008 10:57 am

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Definitivamente ha vuelto, aunque infinitud de cosas hayan trastocado todo desde aquel primer encuentro.
Si este caballero es tan impresentable como para no haber llegado a estas horas, creo que debería simplemente retirarme y dejarle una nota. Podrá contar conmigo en el futuro si me requiere, pero he de confesar que me sumerjo en un gran desconsuelo cada vez que asoma la cabeza por la puerta.
Mucho tiempo ha, tierra cayó sobre mis maltrechos hombros. Luché por dejar a un lado los páramos que me rodeaban, alcanzar la ribera de algún río, y refugiarme en sus aguas.
Puede que no fuera suficiente: visité nevadas cumbres, en una cruenta travesía que me llevó inexorablemente a descubrir que nada de lo anterior existía, y caminaba en soledad por un árido desierto directo al precipicio.
Está a punto de ser colmada, pero esa válvula permite escapar grandes miedos; Ya lo ha hecho otras veces.

Patatas destiladas

Varios, Revistas publicadas, Reflexiones 10:55 am

El miedo subido a unos tacones o escondido detrás de un bigote. El miedo metido a cucharadas de cuentos del pueblo.
El susto en el cuerpo al pasar por tu portal, el cuerpo escondido que se hace líquido frente a tí. El cuerpo entrenado para hacerte sentir, para dar miedo, para ocultar miedo.
La risa como remedio, 80 abdominales y siete cubatas, sin cenar.
Más de 2000 cámaras velan por su seguridad, y sigo teniendo miedo.

Bah, ya me curaré.

[xSUC]

Varios, Relatos, Revistas publicadas, Reflexiones 9:42 am

El día no se presentaba demasiado lúcido ni tampoco demasiado oscuro. Era el color gris triste el que predominaba en el cielo, como un reflejo de su alma, el más insulso de los colores, el rechazado por todos, el intermedio, ni blanco ni negro, así empezaba su día, sin buenos augurios.

El frío recorría su cuerpo mientras iba camino de un lugar perdido y alejado del sitio dónde él realmente quería estar. Las gotas de lluvia que habían atravesado su ropa helaban su pecho, sus manos estaban congeladas y sus ojos tristes. Su hablar era cansino, resignado ya, se dejaba llevar por el flujo del tiempo, solo hasta que un nuevo amanecer le trajese nuevas sensaciones y arrastrase los colores tristes.

El negro noche se llevó consigo el gris nublado dejando como únicas luces del camino las farolas de la carretera con dirección a cualquier lugar. Miraba por la ventana y veía las gotas caer, y las farolas pasar, una tras de otra. Entonces la miró, y una chispa saltó en su aturdida mente al verla actuar. Y fue en ese instante, en ese preciso instante cuando se dió cuenta de todo lo que tenía delante, cuando cientos de emociones que parecía que se habían atascado entraron y recorrieron su cuerpo entero, y entonces decidió guardarlas, para poder plasmarlas en papel:

“Mientras la escudriñaba podía intuir lo que ocurría en su interior, podía saber que mentía. Aunque en su cara aparecía una sonrisa, no era más que un mal logrado disfraz de su vacío interior, podía sentirlo, podía notarlo en cada gesto, en cada sonrisa rota que no podía transmitir, que no podía ni intentar imitar lo que un día llegó a ser. Ya no tenía esa alegría pura, etérea, brotando por los cuatro costados, sus ojos mostraban una gran ilusión venida a menos, dopada, insulsa, perdida…

Una tristeza encarcelada y condenada a nunca mostrarse, un sentir que no hacía más que confirmar mis sospechas de que su llama se apagaba. Y lo peor de todo es que no era culpa suya, sino de ese mundo de mentiras que la rodeaba, de toda la falsedad, de la alegría sintética creada a su alrededor, de la falta de un cariño de verdad que nadie le ofrecía…

Aveces me recordaba a uno de esos puntos brillantes del cielo, de esos cuerpos en llamas que transmiten su fuerza y su luz a millones de kilometros de distancia, que nos regalan su calor a sabiendas de que un día, sin ningun remedio posible, estallarán en medio de la nada, del vacío, y solo dejarán un hueco, un agujero que aboserverá todo lo que le den, un agujero de tristeza, de soledad…

Hubo un tiempo, que alejado queda ya, en el que creí que yo había sido llamado para ser el primer hombre en conquistar una estrella, que mi alegría mis ganas y mi cariño la curarían, que mis manos y sus manos encajarían a la perfección como un puzzle de veinte piezas. Creí que sería el héroe que apagaría su corazón en llamas y le devolvería la sonrisa, la risa, la luz a sus ojos, las ganas, la fuerza…”

Ahora ya no creo, quizá el tiempo me ha enseñado a no hacerlo o quizá me ha engañado y vivo inmerso en su mentira.

Quizá entonces quise creer demasiado y ahora me doy cuenta de que nada era lo que parecía.

O a lo mejor es que los años pasan y los sueños de niño al fin y al cabo se quedan solo en eso, en sueños…

Simarro

Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 20, 2008 11:38 am

Para Cappelletti y el Exiliado del Mitreo

Soy de aquellos a los que las ideas menos malas se les ocurren de noche, cuando intentan dormir y no pueden hacerlo por estar dándole vueltas a dichas ideas. Tal vez porque me comprometí a escribir este texto y a que toca enviarlo ya, o bien por ser el aniversario de la Constitución española, o bien por la ira que ilumina Grecia, o bien por cualquier otro motivo, aquí ando, a las tres de la mañana y delante de un cuadernito escribiendo todas estas tonterías. Esto tampoco pretende ser un texto político exhaustivo, solo unas pequeñas reflexiones al vuelo; si hay objeciones, que seguro que las habrá, mandádnoslas, per favore. Vamos allá.

Primero, hay que aclarar una cosa: cuando hay en las elecciones y sale por la tele el político de turno diciendo aquello de como cada cuatro años, ha triunfado la fiesta de la democracia, habría que decir que lo que suelen omitir es el hecho de que esta democracia sea indirecta o representativa. Supongo que a nadie le descubro un mundo por puntualizar este hecho.

Obviando que es mucho suponer que se nos haya dado la capacidad intelectual o moral necesaria para elegir a los representantes políticos y que los medios de comunicación actúan como soportes publicitarios de ellos en función de los intereses de sus grupos y, por lo tanto, es difícil que nos hagamos un juicio independiente de los candidatos, la primera trampa de la democracia (indirecta) se presenta en la forma de elegir a nuestros representantes: no se puede votar por personas concretas o individuales, sino por bloques formados por partidos políticos, que representan una ideología dogmática que, por definición, no puede evolucionar, con listas de representantes cerradas o elegidas de forma no democrática (de arriba a abajo) en los comités de dichos partidos (en casos más sangrantes, es el líder saliente el que elige al líder entrante), por lo que, tú no eliges a tu representante, sino a un conjunto de vagas ideas que, intuyes, pueden representarte.

Dicho esto entraríamos en el tema de, ¿cómo podemos decir que el tipo que yo elijo para que me represente lo va a hacer realmente? Cito textualmente las palabras de Cappelletti:

La democracia representativa se enfrenta así a este dilema: o los gobernantes representan real y verdaderamente la voluntad de los electores, y entonces la democracia representativa se transforma en democracia directa, o los gobernantes no representan en sentido propio tal voluntad, y entonces la democracia deja de serlo para convertirse en aristocracia.

Normalmente la cuestión está en que en lugar de buscar emisarios de nuestra voluntad, lo que hacemos es abjurar o desentendernos de nuestra capacidad de decidir durante cuatro años, algo así como que piensen otros por mí, llegando al siguiente punto.

El segundo problema principal es pensar que los tipos a los que elegimos son una especie de semidioses que lo saben todo y, en realidad, no son ni más tontos ni más listos que nosotros: una opinión de X en un tema del que es experto puede tener peso, pero la opinión de X en un tema que sepa lo mismo él que yo, estará a la misma altura que la mía. Por eso es un poco estúpido ver cómo en los debates parlamentarios una misma persona es capaz de hablar de macroeconomía, inmigración, terrorismo, etc. sin saber muy bien de qué leches está hablando en la mayoría de los casos. Lo peor, sin embargo, no es que opine sobre lo que no sabe, sino que votará sobre lo que no tiene ni idea, de acuerdo a la dirección de su partido. Se dirá que ese ignorante de la tribuna puede rodearse de asesores mucho más sabios que él en un tema concreto. Nosotros también, sin necesidad de delegar su/nuestra ignorancia en él.

Y llegaríamos al tercer problema, en mi opinión, a saber: la voluntad de los electores es cambiante con el tiempo. Cuando sale el político de turno a la palestra diciendo que tiene la confianza de los españoles en tal tema porque hace un par de años la gente le votó, es indicativo de para qué quieren nuestros votos. Supongamos que hemos elegido a nuestro representante ideal, aquel que en el momento de echar la papeleta a la urna era un calco de nuestras ideas y puede ser capaz de traducir nuestras opiniones. ¿Cómo saber que lo seguirá haciendo durante cuatro años? ¿Cómo puede hacerlo si yo no tengo por qué pensar lo mismo en un tema concreto si tal vez no sepa lo que opinaré mañana?

¿En qué se traducen estas objeciones? Principalmente y, a mi entender, en dos:

Por un lado, que la libertad política y el derecho a decidir no son posibles sin igualdad económica y cultural.

Por otro lado, que el pueblo cree elegir a sus representantes bajo su propio criterio. Sin embargo, el propio sistema no hace más que presentarnos variantes ligeramente maquilladas de una misma opción aceptable, con la fuerza e impacto de los medios de comunicación en nuestras decisiones: cambiemos los gobernantes para que nunca cambie el Gobierno o, en palabras de Goldman, si votando se pudieran cambiar las cosas ya habrían prohibido el voto. ¿Diferencias actuales entre PP y PSOE?

Es un texto muy resumido y que podría ser mucho más detallado, pero creo que es suficiente como para poder empezar a lanzar algunas críticas a favor o en contra de él a través de los medios que tenéis de contactar con nosotros.

Para los griegos, «democracia» significaba «gobierno del pueblo», y eso quería decir simplemente «gobierno del pueblo», no de sus «representantes»

Ángel Cappelletti, Falacias de la democracia

αναρχος

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Varios, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 17, 2008 9:26 am

Y es cuando al mirar a los ojos a una persona, te das cuenta de que realmente, ya está todo perdido…ya la has perdido. Ha sido luchar por una causa perdida. Y todo lo que has luchado, se ha visto truncado por una serie de acontecimientos, o quizás ni eso, quizás simplemente haya sido un despertar, abriste los ojos después de tenerlos vendados por un idealismo…Eso es, se vio lo que se quería ver, nada comparado con la realidad, pero tarde o temprano, todo sale a la luz y todo te hace abrir los ojos…ya sea un ‘tanteo’, un comentario o quizás una simple mirada…un gesto vacío.

Ahora es cuando añoras todo lo anterior. Es comparable a quitarle una piruleta a un niño pequeño, que sólo por el hecho de quitársela, ansía aún más tenerla entre sus manos…Siempre se desea lo que no se puede tener, lo inalcanzable, lo imposible. El caso es ése, esperar lo que uno no puede tener…Echar de menos aquello que tuviste y arrepentirte por no saber cómo retenerlo a tu lado…Ver cómo aquello que quieres, se aleja lentamente de tu lado dejando un vacío en tu interior, abriendo una herida que tarde o temprano se curará, porque al fin y al cabo, es lo que tiene que pasar.

A veces las heridas están para aprender de ellas, y se abren…pero todo lo que se puede abrir, también se puede cerrar. En ocasiones son heridas que se abren y se cierran a su antojo. Todo es cuestión de buscar el método curativo que más le convenga a cada persona, una tirita, para asegurarse de que aquello permanecerá sellado y no se pueda volver a abrir…Pero al fin y al cabo, cuando una se cierra, tarde o temprano se abrirá otra, las cosas funcionan así…Un círculo vicioso…

Es el cuento que nunca acaba…

ShoCk

Apuntes filosóficos, Publicaciones, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 15, 2008 10:52 pm

¿Qué es un estereotipo? Se trata de una lista de características pertenecientes a un ser imaginario que podemos asemejar a los demás o a nosotros mismos. De esta forma, nos ahorramos muchos esfuerzos: intentar descubrir a una persona, conocer mejor sus ideas y recordar sus cualidades. Realmente sí que es fácil vivir con ideas preconcebidas en catálogo y si se olvidan, basta con consultarlo. Además, como mucha gente es aficionada a este ejercicio, nos sorprendemos al compartir pensamientos (exactamente iguales) con otros individuos: creemos tener con ellos muchas cosas en común y solo hemos memorizado la misma página de un mismo libro. Incluso llega a ser curioso cómo uno mismo se fuerza a creer una serie de dogmas y a actuar de un forma precisa para poderse llamar “a” o “b”, para poderse adecuar a un ser humano catalogado.

Es triste pensar que nos basamos en los estereotipos en nuestra vida cotidiana y solo por el hecho de ahorrar calorías y espacio en nuestro disco duro. Muchas estupideces se dicen enarbolando banderas que no sabemos qué significan y pregonando eslóganes engendrados en laboratorios. Muchas injusticias se cometen por no ver más allá de nuestras narices o por imaginar de más; por pensar que un conservador es un facha o un socialista un rojo; por pensar que un musulmán es un terrorista o un americano un cauboi egoísta. Lo mismo ocurre cuando a un tipo amanerado le llamamos maricón y bollera a una tipa basta. Como estos, hay miles de ejemplos que muestran cómo por culpa de los estereotipos se han declarado guerras y se ha perjudicado tanto la vida diaria y la convivencia de casi todos.

Hay que intentar no difundir ideas falsas, leyendas inventadas que luego sean la base del pensamiento propio y ajeno. Sobre todo, tenemos que evitar que nos inculquen ideas preconcebidas, luchar contra los que manipulan la verdad e intentan manipular nuestras mentes con la falsa creencia de que pensar es nocivo para la salud.

farero