Varios, Publicaciones, Revistas publicadasMay 20, 2008 10:40 pm

El pasado 29 de abril, falleció Albert Hofmann, el científico suizo conocido por ser el descubridor del LSD. La dietilamida del ácido lisérgico se convirtió rápidamente en una de las drogas más importantes del movimiento psicodélico. Albert Hofmann tuvo que enfrentarse a los problemas que supuso su descubrimiento, arma satánica según unos, forma de abrir la mente para otros.
El propio Hofmann la ingirió por error: “De pronto, me encontré en otra realidad, (…) los colores habían cambiado, la habitación había cambiado, mí humor había cambiado, (…) empecé a tener bellísimas fantasías…”. Tras esta experiencia, decidió tomar 0,25 mg: las sensaciones fueron horribles y le dio la impresión de estar muerto. Había ingerido cinco veces la dosis normal. Cuando pasaron los efectos se percató de lo bello que era el mundo real: “Todas esas cosas que uno no valora en estado normal me parecían bellísimas (…) y estaba realmente feliz.” Tras años de uso descontrolado en especial por muchos hippies –“tomaban el LSD en cualquier lugar, en una discoteca, sin estar preparados en absoluto”– el LSD fue prohibido y las aspiraciones de convertirlo en compuesto terapéutico se vieron truncadas.
Nunca sabremos si Hofmann será recordado como el culpable de la drogadicción de muchas personas o el artífice del despertar de la inspiración de otras tantas.

psicofan

Varios, Apuntes filosóficos, Publicaciones, Revistas publicadas, Reflexiones 10:38 pm

La responsabilidad de los futuros ingenieros para luchar contra el cambio climático no es nada despreciable…

En estos tiempos de anuncios de catástrofes futuras, en las que apenas creemos, pues vemos todavía remotas, debemos realizar un ejercicio de reflexión sobre nuestra responsabilidad. Es verdad que algunos están hartos de oír hablar del efecto invernadero, del cambio climático y de la destrucción del planeta. Sin embargo, también es verdad que se trata de un tema que no debe acabar en el baúl de los recuerdos y por tanto siempre se ha de tener presente. Sólo podríamos dejar el asunto cuando éste estuviese resuelto y aún estamos muy lejos de conseguirlo. La responsabilidad a la que me refiero no es sólo la que incumbe a cada ciudadano, sino aquella que especialmente nos afecta a nosotros, posibles futuros ingenieros del sector de la industria. Es cierto que el papel de cada uno de nosotros parece insignificante en la construcción de una industria futura, pero si pensamos como colectivo, no es nada despreciable.

Respeto y austeridad.
El respeto se basa en no anteponer nuestros intereses económicos ante los intereses ecológicos de todos, porque nos estaríamos hipotecando a largo plazo y estaríamos afectando a algún vecino, que poco o nada tiene que ver con nuestras actividades, que destrozan la tierra a la que él también tiene derecho. Pagar por contaminar no tiene sentido, no exime de la culpa: seguro que a nadie le gusta que alguien defeque en el felpudo de su portal aunque pague por ello (además éste no deja de ser un guarro un tanto excéntrico).
La austeridad va de la mano del desarrollo. Está claro que no deseamos volver a las cavernas ni detener nuestro desarrollo pues el humano es un ser que siempre desea ir a más. Sin embargo, más allá de las reflexiones filosóficas sobre lo que es estrictamente necesario, tenemos que pensar que lo mejor no es siempre lo más impresionante, lo más potente o lo que permite a primera vista ir más lejos en nuestro desarrollo. Lo más desafiante debería ser un desarrollo duradero en sí mismo. Es posible vivir feliz y cómodamente con menos de lo que podemos alcanzar. Si a la voluntad inmediata de “poseer” anteponemos la voluntad general y a largo plazo de “sobrevivir”, entenderíamos mejor el término de austeridad. Hemos de pensar de qué podemos prescindir si queremos que tanto los humanos de ahora como las generaciones futuras puedan disponer del desarrollo que el primer mundo ha alcanzado y de una Tierra sana.

La ambición humana de crear sin límites ha de acoplarse a nuestro entorno y a la realidad de un planeta que puede decir “basta”, a la realidad de una especie que debería optar a lo mismo en todas partes y en todos los tiempos. Subordinando nuestro desarrollo a estos principios, junto con el de solidaridad con el presente y el futuro, podríamos dejar de hablar del cambio climático sin sentirnos culpables.

¡farero!

ETSII, Publicaciones, Revistas publicadasJanuary 20, 2007 11:22 am

Pues sí, ya se han quedado atrás las fiestas con el belén y el árbol como decorado, las mesas con copas de vino y langostinos, las felicitaciones, los nuevos propósitos y el recuento de los viejos. Ya nos comimos las uvas, vivimos la noche más larga, dimos regalos, recibimos otros, y… preparamos las cosas para reincorporarnos al 2007. Porque amigos, el año nuevo para un estudiante realmente empieza el día 8. Las vacaciones de Navidad son… ¡¡las vacaciones de Navidad!! Esas fechas en las que un susurro remanente dice en tu cabeza… “tienes que estudiar… tienes que estudiar…” Pero seamos sinceros, no es culpa nuestra, es que la época no acompaña. Acompaña casi tan poco como el calor de Junio o la pereza de Septiembre. Vamos… ¡¡que los exámenes están mal puestos!! (no sé cuándo meterlos, pero están mal puestos, je)
Volvemos, vemos a nuestros amigos, saludamos y… ¡eh! ¿hay más luz? ¡Anda! Si las paredes son de este color… a ver si también han cambiado las sillas del comedor… (Bueno, bueno, el año pinta bien, pero no forcemos). Y otra vez con 12 meses por delante compañeros. Ya tamos aquí de nuevo.
Pero no caigamos en pensar tan sólo “ya aquí otra vez”… hagamos que sea distinto. Los meses se llaman igual, y tienen los mismos días, pero si tenemos claro que esos días no serán iguales a los del año pasado, y por lo tanto tampoco los meses que forman… no pensemos en un vacío “un año más”. Caben tantas cosas en un año… tantas oportunidades, tantas posibilidades de hacer que un día sea recordado por muchos de estos “años más”. Y en mayor o menor medida depende de nosotros, de nuestras ganas e intenciones, de pensamientos e ideas…
El momento no fomenta el optimismo, apuntes yendo y viniendo, calculando la estadística de qué tema ha caído más en los últimos años… bueno, es la ventaja de que esto esté por escrito… ¿no quieres pensar ahora? Vale, yo mucho tampoco. Dóblalo y guárdalo, y en unas semanas léelo de nuevo… y haz que sea más que un “año más”.
¡¡Suerte a tod@s en los exámenes!!

A.tellingconts

Varios, ETSII, Juegos, PublicacionesDecember 11, 2006 3:04 pm

El relato constará de no más de 1.000 palabras. La única condición adicional es que la escuela ha de aparecer como un escenario activo en la historia. No es necesario que el texto sea realista, puede trartse de una historia imaginaria con personajes ficticios tales como gnomos o vampiros, o ser por el contrario real, de un chico o chica normal. Eso a gusto del escritor. Pero la universidad ha de ser donde transcurra la historia, o parte de ella al menos.
El límite de entrega es el 2006, es decir, hasta el 31 de Diciembre, de tal manera que nos dé tiempo a leerlos. Los tres primeros recibirán un premio.
Dicho esto, suerte a tod@s, y… ¡a escribir!

A.tellingconts

P.D. Junto a los relatos, adjuntar el nombre / pseudónimo con el que querráis firmar y vuestro nombre real para que en caso de ser premiados (SIIIIIIIIII) sepamos que sois vosotros a quien hay que dar el premio ;)

Varios, Apuntes filosóficos, Publicaciones, Revistas publicadasDecember 2, 2006 11:25 am

A lo largo de muchos años de nuestra vida el futuro parece querer saltar al presente, tomar importancia antes de tiempo, hacernos preguntas, hacernos pensar en él antes de que llegue su momento.
La primera vez que llega este momento es pronto, muy pronto. Tan pronto que nuestra mente aún no abarca la profundidad de la pregunta… “¿Qué quieres ser de mayor?” Y es una de las respuestas más sincera que dicha pregunta recibirá a lo largo de su vida: Yo quiero ser… ¡Superman! ¡Princesa! ¡Peter Pan! ¡La Sirenita! Tenemos grandes ambiciones, y será un intenso sueño que nos hará disfrutar, esperando a que llegue el momento de volar o calzarnos un zapato de cristal.
Pero crecemos, claro, futuros más cercanos irrumpen en nuestras vidas… “¿Qué quieres ser de mayor?” – nos preguntan de nuevo. Ya somos más avispados, y sabemos que por desgracia, nunca llegaremos a volar, no como el de la capa roja al menos. Y nuestra respuesta cambia… ¡Jugador de fútbol! ¡Actriz! ¡Modelo! Hemos bajado un escalón, de la ficción bajamos a una pseudo – realidad que algunos pocos llegarán a habitar. Aunque luego nos damos cuenta que, en el fondo, quizás tampoco es eso lo que deseamos.

bruce lee

Y entonces llega un momento muy importante en nuestra vida, la pregunta cambia… “Qué quieres estudiar?” ¿Estudiar? No perdone, lo que yo quiero es SER, no estudiar. Pero no, no podemos simplemente ser, hay que aprender a ser. Y poco a poco nos van guiando hacia esa profesión que en un futuro será la nuestra… Arquitecto, profesor, psicólogo, médico, ingeniero… (que sí, que sí, que llegará) y más o menos tenemos claros nuestros siguientes pasos, pues tenemos una meta a la que ir… ese papel que te darán al final, y que alguien firmará acreditando que por fin puedes SER.
¡Ah amigos míos! ¿Y en ese momento? ¿Cuándo ya lo seas? ¿Dónde irás? ¿Cuál es el siguiente paso? Porque, en ese momento, de nuevo, la pregunta habrá cambiado, y no será ¿en qué quieres trabajar?… no, la pregunta la harás tú… “¿dónde puedo trabajar?” y llegado ese momento habrá que decidir dónde preguntar… ¡Ay! ¡Que lío! Llegará un momento en que SEREMOS, pero no nos agobiemos. Ya llegará la pregunta, como llegaron las otras… y ya responderemos, así, que de momento, no pretendamos tan sólo llegar a ser, SEAMOS, pues aunque no nos firmaron nunca un papel para ello, nunca debemos dejar de ser NOSOTROS MISMOS.

A.tellingconts

Varios, PublicacionesNovember 18, 2006 8:07 pm

“La biodiversidad es fundamental para que la Tierra siga siendo un planeta habitable” ¿Os suena esta frase? Sí, está escrita en el artículo anterior. Me ha parecido oportuno comentarla. Es posible que alguno de vosotros haya oído hablar de la teoría de Gaia, del científico James Lovelock. Para ilustrar esta teoría, en la cual nuestro planeta se presenta como un organismo capaz de autorregularse, se hizo una simulación de ordenador llamada Daisyworld. (NOTA: La teoría es mucho más compleja e interesante)
Daisyworld es un mundo que orbita alrededor de un sol cuya temperatura aumenta lentamente con el tiempo. La diferencia de este planeta con el nuestro es que éste sólo está habitado por margaritas, en concreto de dos especies: margaritas blancas y margaritas negras. Sabemos que el color blanco refleja la luz, mientras que el color negro absorbe todo el espectro. Como nos pasa a nosotros cuando nos vestimos de estos colores, las margaritas negras “tendrán más calor” que las blancas, y por eso, al comienzo del tiempo, cuando el planeta está frío, serán la especie predominante, viviendo entre ellas unas pocas margaritas blancas.
Según pasa el tiempo aumenta la temperatura del sol, y con ella la proporción de margaritas blancas, pues el clima les irá siendo más propicio. Al absorber las margaritas negras calor cuando el ambiente es frío y liberarlo las blancas cuando es caliente, la temperatura del planeta se mantendrá constante mientras varíe la proporción de las especies. ¿Fácil, no?
Esta simulación también se ha llevado a cabo con un mayor número de especies y viendo como gracias a ellas el sistema era más estable y, ¿qué es un mayor número de especies sino una mayor biodiversidad? Por otra parte una mayor regulación de la temperatura supone un planeta más habitable.
Ahora vamos a una hipótesis catastrofista. En el mundo de margaritas es verano, hace mucho calor y se extinguen las margaritas negras. Luego llega el invierno. Las margaritas negras no calientan el planeta y hace tanto frío que se mueren todas las margaritas blancas. Ya no hay vida en Daisyworld.
En nuestro planeta existen más de 1.750.000 especies clasificadas, pero el número real puede pasar de los 13 millones. ¿Qué importa si se extingue para siempre una de ellas? No sé cuantas especies se han extinguido en los últimos años, pero por poner un ejemplo, he visto un artículo que afirma que en el agua dulce se ha disminuido a la mitad el número de especies desde 1970. Todo eso sólo es en el agua dulce y en los últimos 30 años.
Sabemos en que de un tiempo a esta parte ha aumentado la temperatura, y hablamos de un calentamiento global rápido en un futuro inmediato. Al margen de todos los perjuicios que esto podría causarnos a nosotros, pensemos en la cantidad de especies que desaparecerán en los próximos 30 años.

bichitis