Relatos, Humor, Publicaciones, Revistas publicadasDecember 16, 2008 5:00 pm

Iba yo en mi moto y, de repente, ya no iba en ella. Os lo juro, por mucho que os pueda parecer que la ingravidez es algo acojonante, a mí el hecho de volar durante medio minuto en dirección a la única mierda de perro de toda la calle me pareció de todo menos memorable. El caso es que gracias al susodicho zurullo, que habría plantado algún chucho con una cagalera digna de un caballo, mi cara no acabó con quemaduras de tercer grado, aunque sí con cierta cantidad de material en descomposición.

El caso es que, tras el aterrizaje, la chica que generó mi momentánea habilidad voladora vino a auxiliarme… Pero en vez de eso llegó, me vió la cara y se giró a vomitar un desayuno compuesto de Special K y zumo de papaya. Tras 5 largos minutos de excreción bucal, su deshidratación era tan elevada que fui yo el que la tuvo que acompañar al hospital… O eso hubiera hecho si mis piernas no hubieran decidido declararse en huelga indefinida y mi cabeza hubiera decidido respaldarlas en todas sus reivindicaciones. El caso es que, al final, acabamos en casa de una viejecilla sorprendentemente arrugada, manifiestamente loca e increiblemente guarra que tuvo a bien en recogernos. Mi primera reacción al verla (recordad que mi cabeza aún estaba lanzando piedras en alguna barricada) fue la de decir: ¡Es una bruja! ¡Es una bruja! Lo que provocó que mi accidentada acompañante levantara la cabeza y nos mostrara una vez más por qué, en mi recuerdo, aquella tarde de verano tenía tintes “halloweenescos”. Medio minuto más tarde, yo estaba persiguiendo a “la bruja” con el objetivo de ver si pesaba más o menos que un ganso (ref. Los Caballeros de la Mesa Cuadrada), mientras “la endemoniada” hacía gala de una inusitada valentía, al levantarse en estado de trance y tratar de ayudarme a capturar a la furcia de satanás que nos había atrapado. Tras un forcejeo marcado por dos hitos de carácter histórico: “El mordisco de los 100 años” y “La patada de Potsdam”, por fin nos hicimos con el control de la situación… Al menos yo me hice con él, porque mi acompañante, en su más que lamentable estado, decidió que el ser arrugado y maloliente que había en el suelo debía ser erradicado de la faz de la Tierra, y a ese menester se dedicó cuando mi conciencia decidió, una vez más, que el 4º punto del convenio entre yo (como ente) y mis piernas era totalmente inaceptable, volviendo al paro general. Cuando recobré la consciencia, ya estaba yo sentado en esa cama hospitalaria (que, por cierto, vaya sábanas más suaves que tenía) y me tocaba contarle esta misma historia al médico, a la enfermera y al chimpancé que tenía de compa de habitación (que, por cierto, vaya mal aliento que tenía).

Ahora me tienen a la espera de juicio, porque la chica con problemas gastrointestinales, por lo visto, terminó haciendo croquetas con la bruja (y no me refiero en su compañía, si no literalmente) y me acusan de ser co-responsable de semejante tropelía culinaria… Por favor, ¡si ni siquiera me gustan las croquetas!

Fdo: El hombre más asqueroso del mundo.

Relatos, Humor, Revistas publicadasApril 8, 2008 10:11 pm

Uf… nueve pisos… ¿Dolerá? Aunque no sea una forma original de morir, graciosa lo es un tanto: sólo habrá que ver las caras que pondrán los transeúntes al ver mis restos esparcidos entre el suelo y la ventana del coche que está aparcado en frente. Todo muy “gore”, como una peli del grandísimo Tarantino.

Ya estoy familiarizado con esto, no os preocupéis. Aprendí lo que sería cuando quise comprobar si Micifú tenía siete vidas. Sí, fui yo, un gato no se puede pegar las patas con pegamento el solito. Al cabo de unos días, el patio apestaba, llegaron las ratas y se tomaron la revancha. Malditas, seguro que llevan ahí desde que la abuela vivía de joven en esta casa. Tendrán montadas hasta sus propias mafias. “Dame eze trozo de quezo.” “¡No, lo he condeguido dó!” “¿Quierez zeguir con protezión? ¿No valoraz tu vida?”

Tranquilos, el mundo está lleno de muertes diarias, no sólo de bichos inmundos (ejem… de animalitos respetables), sino también de humanos. En ciertos países mueren por decenas y apenas tienen cincuenta segundos reservados en los telediarios. Yo no quiero gloria, no quiero que se sepa que me he espachurrado contra el suelo, ni que sirvo de abono para las plantas del cementerio, no quiero esquela, ni funerales guays, ni nada de eso. Dejadme en la morgue, que dicen que es un sitio muy fresquito.

Carlos, no te frotes las manos, mi bici ya la he vendido (no haberme roto el mega-yoyó cuando estaba tan de moda) y las revistas Private se las he dado un amiguete salidillo. Eso sí, te deseo suerte, enano, y deja el pabellón de la familia bien alto en los concursos de eructos –ya sabes el truco.

Papá y Mamá, gracias por todo. No os preguntéis por qué, simplemente he elegido la pastilla roja. Creo que debéis estar orgullosos porque vuestro hijo haya sido lo suficientemente listo como para no tomar cianuro o matarratas para morir: eso si que debe de joder. Los barbitúricos no me los vendían y lo de cortarse las venas… ya sabéis que la sangre me da “yuyu”.

Bueno, pasadlo bien en Gandía este verano aunque ya va siendo hora de variar un poquito.
Adiós a todos.

P.D: Se me olvidaba: recordadle al tío que se cambie de equipo, que el suyo no va a ganar nunca la liga.

farero

Varios, Humor, Revistas publicadasDecember 3, 2007 12:23 am

Ahí tenemos a Francisca, mosca cojonera de profesión (y muy buena en su trabajo, por cierto), posada en la ventana de un vagón cualquiera, de una línea cualquiera del metro de Madrid. Francisca nunca había tenido problemas de trabajo… Periódicamente su jefe le encomendaba, vía pinganillo, alguna tarea relacionada con el toqueteo de güevers a algún incauto viajero con demasiado sueño como para mantener los ojos abiertos, y ella ponía todo su empeño en ello: Revoloteaba en su cara, se posaba en la punta de la nariz e incluso se atrevía a pegar algún muerdo en las zonas más suculentas del gigantesco cuerpo. Sin embargo, desde hace algún tiempo el trabajo parece haber ido perdiendo intensidad… ¿A qué se puede deber esto? ¿A caso hay algún otro animal en el Metro capaz de sustituir a las moscas en su ancestral tarea de molestar al personal?

El Cuerpo de Inteligencia de Moscardones se puso manos a la obra, y descubrió al enemigo con rapidez: Se trataba de infiltrados de la propia especie molestada. Eran individuos un tanto singulares, llevaban adornos dorados por todas partes y con frecuencia una gorra sobrepuesta en su vacía cabeza. ¡Y habían descubierto una forma de dar el coñazo mucho más eficaz que la de las moscas! Se trataba de encender el altavoz de su nuevo y súper fashion teléfono móvil y poner la “música” a todo trapo, convirtiendo el vagón en una especie de discoteca del extrarradio pero sin pastis ni luces estroboscópicas. El C.I.M alertó a las autoridades, que se pusieron manos a la obra. Designaron al enemigo como C.A.N.I. (Capullo Adolescente No Inteligente) y mandaron a muchas moscas como Francisca a lidiar con aquellos seres de inteligencia limitada. El resultado fue desastroso… Las moscas iban y venían, se posaban, les mordían… Pero los Canis, impertérritos o, quizás, demasiado colgados para sentir nada, seguían a lo suyo. Así las moscas tuvieron que huir a otras zonas y los Canis se hicieron para siempre con el control del transporte público madrileño… ¿Para siempre? Más bien hasta que aparezca otra especie animal de ciudad que los desplace… ¡Es la dura selección antinatural!

MetalfanN

Humor, Revistas publicadasOctober 21, 2007 10:03 pm

Un color
¿Por qué?
Una peli
Una frase
Lo que más odias
Lo que más amas
¿Qué debería estar prohibido?
¿Qué te gustaría ser?
¿Piedra, papel o tijera?
¿Qué es redondo y si lo tiras, duele?
Nombre
Edad
Sexo

Amarillo vómito
Es lo primero que he visto al levantarme
Los increíbles albóndigas
Más sabe el diablo por viejo…
El cianuro
El cianuro
El cianuro
La esponja de Charlize Theron
Papelera
El Sputnik
Serafín (no te rías)
22
Descomunal

Rosa fuxia
Es el color de mis bragas
The Rocky Horror Picture Show
Pero… podemos ser amigos
Las preguntas estúpidas
Las respuestas estúpidas
Las bragas rosa fuxia
¿Rubia?
Mmmm… ¿Comodín del público?
Una pelota de ping pong rellena de clavos
Malena
20
Nunca suficiente

Varios, Humor, ETSII, Revistas publicadasOctober 19, 2007 10:34 am

5 pm, ETSII, Madrid

Servidor avanza tranquilo por el pasillo de la cafetería en dirección a la máquina… ¿Qué es esta cinta de papel en el suelo? Giro a la izquierda, ahora a la derecha… Un chaval de primero corre como un poseso con una pila de 8 libros en su regazo ¿Qué pasa? Sigo avanzando, veo una muchedumbre de la que sale otro energúmeno con una caja agarrada como si su vida dependiera de ella. Llego a la “zona cero”. Decenas de estudiantes transmutados en posesos luchan por conseguir un libro de los carritos de papel que sacan de los departamentos. Veo incluso gente cogiendo el libro “rojo” o el “azul”, precatalogados como inútiles por cualquiera que haya leído su título. Continúo hacia clase, pensando en lo afortunado que soy por no haberme visto afectado por el SdCPG (abreviación de “Síndrome de Coge todo lo que Puedas, que es Gratis”), enfermedad altamente contagiosa para el pueblo llano.

7:30 pm, ETSII, Madrid

Vuelvo a pasar por la “zona cero”, ya no hay nadie, pero los restos de la batalla librada siguen ahí: cuerpos muertos por todas partes y un libro de Álgebra que ha sobrevivido a la masacre… Avanzo hacia la cafetería y al pasar por delante del departamento de Resistencia de Materiales resuelvo la cuadratura del círculo: “Vendo libros.Oferta de otoño”, 3 libros por algo más de 100 € (incluido, eso sí, uno rojo).

MetalfanN

Varios, Humor, Revistas publicadasMay 23, 2007 7:21 pm

Érase una vez un pollo que vivía en una granja a las afueras de Mataporculo de Riocanijo. El señor pollo en cuestión se llamaba Torrebruno y era conocido en la región por su afición a tocarse insistentemente los cojoncillos mientras lanzaba todo tipo de improperios a las pollas y pollitas.

Un día, mientras Torrebruno hurgaba en un inmundo agujero con el único afán de encontrar los gusanos suficientes para pagarse una pollistituta, apareció la Srta. Tocameytemato y le dijo: “¡Torrebruno!, quiero ser tuya, ¡tómame!” Nuestro héroe no lo podía creer, la polla más cachonda del corral quería sexo con él, ¡y no tenía que darle lombrices frescas a cambio! Así pues, le siguió hacia la pensión “Pollo&Pollino” mientras babeaba con el vaivén de su plumáceo trasero. Sin embargo, el estado de sobreexcitación precoital de nuestro amigo, hizo que su escasa capacidad de observación se redujera a la nada y no se percató de que, en realidad, la Srta. Tocameytemato le estaba haciendo entrar en una extraña habitación… Allí esperaba “El Granjero”, un ser sin plumas y con muy mala leche, cuyo único objetivo era prender a todo pollo emplumado y ¡zas! cabeza volando y cuerpo corriendo. Cuando Torrebruno se percató de la situación no pudo hacer nada excepto decir: “Por lo menos te podías currar uno de despedida, ¡guarripolla!”. Acto seguido “El Granjero” sacó su hacha y Torrebruno dejo de ser uno, para ser dos. Los que lo vieron dicen que murió en paz, tocándose los cojoncillos mientras cantaba: “This is thee eeeeend, my oooonly frieeend, thee eeend!”.

Sin embargo, la historia de Torrebruno no acaba aquí. Cuenta la leyenda que su cuerpo fue enviado a una carnicería, donde Torrebruno pasó de ser dos a ser muchos y que sus dos alitas, aún con plumas, llegaron días más tarde a un bar llamado “El Boñar”, y que allí recibieron trato exquisito y que fueron acompañadas por cocido, y por paella, y por migas, y por higadillos, y por salmonetes, y por orangutanes. Y que al final las alitas de Torrebruno recibieron su triunfal reconocimiento con el potente sonido de un eructo de plena satisfacción post-ingesta y los consiguientes vítores de los otros “comensales”.

MetalfanN

Humor, Juegos, Revistas publicadasJanuary 21, 2007 10:09 am

Ana o Carlos nació en 1842, pero no os diré quién. el otro nació en 1843 ó en 1844. Ella nació en el mes de marzo. cada uno de ellos tiene un reloj. Ninguno de los dos relojes funciona a la perfección. El de Ana se atrasa diez segundos cada hora, y el de Carlos se adelanta diez segundos cada hora. Un día de Enero los dos pusieron sus relojes en hora exactamente a las doce del mediodía. Los relojes no volvieron a marcar la misma hora hasta el día que Ana cumplió 21 años. ¿quién es mayor Ana o Carlos?

Solución:
Primero tenemos que calcular cuántos días tienen que pasar para que los dos relojes vuelvan a marcar la misma hora. Como el reloj de Ana se atrasa tanto como el de Carlos se adelanta, los dos relojes volverán a marcar la misma hora cuando el de Carlos se haya adelantado seis horas y el de Ana se haya atrasado otras seis. (Entonces los dos relojes marcarán las seis, y, por supuesto, ninguno irá bien.) Pero, ¿cuántos días tendrán que pasar para que el reloj de Carlos se adelante seis horas? Un adelanto de diez segundos cada hora supone un minuto cada seis horas, que es 4 minutos al día, que es una hora cada 15 días, que es 6 horas en 90 días. De modo que al cabo de 90 días los relojes volverán a marcar la misma hora.
Pero no nos han dicho en que día de enero se pusieron los dos relojes en hora. Si hubiera sido cualquier día excepto el 1 de enero, 90 días después no podía caer en marzo; tendría que caer en abril (o quizá en mayo). De modo que los relojes debieron ponerse en hora el 1 de enero. Pero aún así, 90 días después no caería en marzo a no ser que fuera un año bisiesto. (El lector puede comprobarlo con un calendario. Noventa días después del 1 de enero es el 1 de abril de un año normal y el 31 de marzo de un año bisiesto). Esto demuestra que el veintiún cumpleaños de Ana cae en año bisiesto, por tanto debió nacer en 1843, y no en 1842 ó en 1844. (Veintiún años después de 1843 es 1864, que es año bisiesto). Se nos dice que uno de los dos nació en 1842, por tanto fue Carlos quién nació en 1842. Así que Carlos es mayor que Ana.

Varios, HumorNovember 22, 2006 9:27 pm

- Si te bañas después de comer te mueres.
- Leer con poca luz hace que te quedes ciego.
- Más de tres sacudidas es una paja.
- Walt Disney está criogenizado.
- La Muralla China es el único objeto que se ve desde el espacio.
- Si te tocas te salen granos y pelos en las manos.
- Los humanos sólo usamos el diez por ciento del cerebro.
- En todas las cabalgatas de Reyes han muerto niños atropellados por carrozas.
- Si te pones bizco y te dan un capón te quedas así para siempre.
- La tortilla de la Escuela tiene huevo.

Saturnist.207.Pb

HumorOctober 26, 2005 12:57 am

siete