Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas, ReflexionesOctober 8, 2009 9:35 pm

Tenía ganas de escribir este texto desde que la conocí, hace ya algunos años. Su historia me pareció tan aterradora, su muerte tan injusta y truculenta. Y sin embargo pienso, que de una forma trágica, revela mucho, quizás demasiado, sobre la naturaleza humana…
Que te maten por tus ideas es a la vez una medalla y una tacha. En realidad, creo que es más bien una tacha, una mancha indeleble para aquellos que son capaces de asesinar a los que no piensan como ellos. Aquellos, cobardes que amparados en la masa son capaces de cometer los peores crímenes, esos, que con los puños aplastan las gargantas y someten las voluntades por la furia y por el miedo.
Como he dicho, hacía tiempo que quería escribir este texto, y sin embargo, hubiese permanecido quizá para siempre, en el limbo de los textos nunca escritos, sin cierta conversación de bar hace ya algunos meses. Estaba en un pub irlandés tomando unas pintas con un buen amigo. En el descanso un algún partido de fútbol cualquiera, en la pantalla gigante que presidía el salón, pasaron un anuncio de la película Ágora de Amenábar, que por entonces obviamente, no se había estrenado aún. Hice un comentario al respecto, y para mi sorpresa me dí cuenta, de que nunca había oído hablar de Hypatia. Claro, lo que pasa, es que pensándolo bien, el raro era yo, pero no por mucho tiempo, estoy decidido a que al menos todos los que lean este texto sepan algo de ella.
Hypatia de Alejandría fue una mujer que nació entorno al 370 después de Cristo y a sus cuarenta y tantos años, en el 415 de nuestra era, cuando iba camino del Museo, donde enseñaba matemáticas y astronomía, su carruaje fue asaltado por los grupos de choque del obispo de su ciudad, San Cirilo (canonizado por sus desvelos en “convertir” a los infames paganos de Alejandría). La arrastraron al interior del Cesareo, la entonces catedral de la ciudad, donde fue desnudada y desollada con conchas/tejas. Luego, la descuartizaron y pasearon por las calles de la ciudad de Alejandro el sangriento botín. Finalmente sus restos fueron públicamente quemados junto con sus libros, en un lugar conocido como el Cinareo. ¿Horrible, no es cierto? Si me tacháis de parcialidad, no tenéis más rebuscar en las fuentes, esta historia nos ha llegado a través de historiadores cristianos. Algunos, como el conocido por si imparcialidad, Sócrates Escolástico, no saben muy bien como justificar el hecho, otros como el obispo copto Juan de Nikiû lo bendicen plenamente.
Lo cierto es que, ya en su tiempo, aquellos sucesos repugnantes, provocaron oleadas de indignación por todo el Imperio. El emperador envió a un procurador para que instruyera una investigación y purgara responsabilidades, pero el asunto se solucionó como lamentablemente suelen solucionarse aún hoy en día las cosas entre mediterráneos, con un buen soborno, demoras infinitas y un archivado del caso sin que nadie cargue con la responsabilidad.
¿Y que crimen había motivado tan terrible castigo? Está muy claro, ser un símbolo. En su época no era habitual que una mujer se consagrara a la sabiduría y mucho menos que diera clases a hombres. Como tal era un imán que atraía a gentes de todo el mundo romano al Serapeum de Alejandría, era un fuelle que insuflaba aire a la agónica filosofía estrangulada por el cristianismo en el poder. Por lo demás en la antigüedad tardía las mujeres de clase alta gozaron de cierta independencia, algo que chocaba con la nueva concepción del mundo, que pretendía remachar aún más a la mujer “donde le correspondía”. La asesinaron simplemente, porque se negaba a plegarse, porque era capaz de derrotar, de triturar, en cualquier enfrentamiento dialéctico, a esos pastores palurdos que predicaban le fe ciega y la cortedad de miras. Así ha sido siempre, cuando no pueden despedazar tus argumentos, se ven obligados a despedazarte físicamente.
A Hypatia la mataron por no rendirse, aún cuando esta hubiese sido la solución más fácil. La mataron por ser inteligente en un mundo gobernado por los simples. La mataron por ser mujer y querer decidir por sí misma, en un tiempo en que la mujer era considerada como un ser sucio e impuro, cuya existencia tenía por único objetivo el servicio y la reproducción.
Tras su muerte la ciudad que fundara Alejandro y que Tolomeo Soter convirtiera en un foco cultural, no recuperaría su brillo hasta bien entrada la era islámica. Su muerte cerró la tapa al ataúd de la cultura antigua y clavo el primer clavo, para hundirla en las tinieblas durante muchos siglos…

Por: El Exiliado del Mitreo

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Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadasMarch 3, 2009 9:02 am

Cansado un día, el Artesano supremo, de la absoluta soledad de su eterna existencia, marchó disipando las brumas del tiempo hasta su mesa, donde el barro rosado esperaba el tacto de sus divinas manos.
Con la absoluta parsimonia de quien dispone de eones para hacer su trabajo, se puso a modelar la arcilla primigenia a su imagen y semejanza.
Transcurridas mil vidas en un suspiro, el divino Creador quedó satisfecho de su obra. Entonces, con delicadeza, tomó en sus manos las estatuillas modeladas con premura, dispuesto a insuflarles el soplo de la vida.
Pero cuando ya había llenado sus pulmones de aire para ello, el Señor, en su infinita sapiencia, pensó que debía meditar con más calma las implicaciones de sus actos. Dejó las figuras sobre su escritorio y se puso a caminar meditabundo por los salones del espacio infinito.
Distraídamente, frotó sus manos para quitarse la arcilla reseca que tenía adherida en ellas. Inmerso por completo en sus meditaciones, no se dio cuenta siquiera de que después había esparcido las virutas de sus manos con un soplido, y estas habían vivido.
Así nació la humanidad. El Señor siguió su camino sin reparar en ello.

Por: El Exiliado del Mitreo

Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 22, 2008 10:57 am

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Definitivamente ha vuelto, aunque infinitud de cosas hayan trastocado todo desde aquel primer encuentro.
Si este caballero es tan impresentable como para no haber llegado a estas horas, creo que debería simplemente retirarme y dejarle una nota. Podrá contar conmigo en el futuro si me requiere, pero he de confesar que me sumerjo en un gran desconsuelo cada vez que asoma la cabeza por la puerta.
Mucho tiempo ha, tierra cayó sobre mis maltrechos hombros. Luché por dejar a un lado los páramos que me rodeaban, alcanzar la ribera de algún río, y refugiarme en sus aguas.
Puede que no fuera suficiente: visité nevadas cumbres, en una cruenta travesía que me llevó inexorablemente a descubrir que nada de lo anterior existía, y caminaba en soledad por un árido desierto directo al precipicio.
Está a punto de ser colmada, pero esa válvula permite escapar grandes miedos; Ya lo ha hecho otras veces.

Patatas destiladas

Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 20, 2008 11:38 am

Para Cappelletti y el Exiliado del Mitreo

Soy de aquellos a los que las ideas menos malas se les ocurren de noche, cuando intentan dormir y no pueden hacerlo por estar dándole vueltas a dichas ideas. Tal vez porque me comprometí a escribir este texto y a que toca enviarlo ya, o bien por ser el aniversario de la Constitución española, o bien por la ira que ilumina Grecia, o bien por cualquier otro motivo, aquí ando, a las tres de la mañana y delante de un cuadernito escribiendo todas estas tonterías. Esto tampoco pretende ser un texto político exhaustivo, solo unas pequeñas reflexiones al vuelo; si hay objeciones, que seguro que las habrá, mandádnoslas, per favore. Vamos allá.

Primero, hay que aclarar una cosa: cuando hay en las elecciones y sale por la tele el político de turno diciendo aquello de como cada cuatro años, ha triunfado la fiesta de la democracia, habría que decir que lo que suelen omitir es el hecho de que esta democracia sea indirecta o representativa. Supongo que a nadie le descubro un mundo por puntualizar este hecho.

Obviando que es mucho suponer que se nos haya dado la capacidad intelectual o moral necesaria para elegir a los representantes políticos y que los medios de comunicación actúan como soportes publicitarios de ellos en función de los intereses de sus grupos y, por lo tanto, es difícil que nos hagamos un juicio independiente de los candidatos, la primera trampa de la democracia (indirecta) se presenta en la forma de elegir a nuestros representantes: no se puede votar por personas concretas o individuales, sino por bloques formados por partidos políticos, que representan una ideología dogmática que, por definición, no puede evolucionar, con listas de representantes cerradas o elegidas de forma no democrática (de arriba a abajo) en los comités de dichos partidos (en casos más sangrantes, es el líder saliente el que elige al líder entrante), por lo que, tú no eliges a tu representante, sino a un conjunto de vagas ideas que, intuyes, pueden representarte.

Dicho esto entraríamos en el tema de, ¿cómo podemos decir que el tipo que yo elijo para que me represente lo va a hacer realmente? Cito textualmente las palabras de Cappelletti:

La democracia representativa se enfrenta así a este dilema: o los gobernantes representan real y verdaderamente la voluntad de los electores, y entonces la democracia representativa se transforma en democracia directa, o los gobernantes no representan en sentido propio tal voluntad, y entonces la democracia deja de serlo para convertirse en aristocracia.

Normalmente la cuestión está en que en lugar de buscar emisarios de nuestra voluntad, lo que hacemos es abjurar o desentendernos de nuestra capacidad de decidir durante cuatro años, algo así como que piensen otros por mí, llegando al siguiente punto.

El segundo problema principal es pensar que los tipos a los que elegimos son una especie de semidioses que lo saben todo y, en realidad, no son ni más tontos ni más listos que nosotros: una opinión de X en un tema del que es experto puede tener peso, pero la opinión de X en un tema que sepa lo mismo él que yo, estará a la misma altura que la mía. Por eso es un poco estúpido ver cómo en los debates parlamentarios una misma persona es capaz de hablar de macroeconomía, inmigración, terrorismo, etc. sin saber muy bien de qué leches está hablando en la mayoría de los casos. Lo peor, sin embargo, no es que opine sobre lo que no sabe, sino que votará sobre lo que no tiene ni idea, de acuerdo a la dirección de su partido. Se dirá que ese ignorante de la tribuna puede rodearse de asesores mucho más sabios que él en un tema concreto. Nosotros también, sin necesidad de delegar su/nuestra ignorancia en él.

Y llegaríamos al tercer problema, en mi opinión, a saber: la voluntad de los electores es cambiante con el tiempo. Cuando sale el político de turno a la palestra diciendo que tiene la confianza de los españoles en tal tema porque hace un par de años la gente le votó, es indicativo de para qué quieren nuestros votos. Supongamos que hemos elegido a nuestro representante ideal, aquel que en el momento de echar la papeleta a la urna era un calco de nuestras ideas y puede ser capaz de traducir nuestras opiniones. ¿Cómo saber que lo seguirá haciendo durante cuatro años? ¿Cómo puede hacerlo si yo no tengo por qué pensar lo mismo en un tema concreto si tal vez no sepa lo que opinaré mañana?

¿En qué se traducen estas objeciones? Principalmente y, a mi entender, en dos:

Por un lado, que la libertad política y el derecho a decidir no son posibles sin igualdad económica y cultural.

Por otro lado, que el pueblo cree elegir a sus representantes bajo su propio criterio. Sin embargo, el propio sistema no hace más que presentarnos variantes ligeramente maquilladas de una misma opción aceptable, con la fuerza e impacto de los medios de comunicación en nuestras decisiones: cambiemos los gobernantes para que nunca cambie el Gobierno o, en palabras de Goldman, si votando se pudieran cambiar las cosas ya habrían prohibido el voto. ¿Diferencias actuales entre PP y PSOE?

Es un texto muy resumido y que podría ser mucho más detallado, pero creo que es suficiente como para poder empezar a lanzar algunas críticas a favor o en contra de él a través de los medios que tenéis de contactar con nosotros.

Para los griegos, «democracia» significaba «gobierno del pueblo», y eso quería decir simplemente «gobierno del pueblo», no de sus «representantes»

Ángel Cappelletti, Falacias de la democracia

αναρχος

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Apuntes filosóficos, Publicaciones, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 15, 2008 10:52 pm

¿Qué es un estereotipo? Se trata de una lista de características pertenecientes a un ser imaginario que podemos asemejar a los demás o a nosotros mismos. De esta forma, nos ahorramos muchos esfuerzos: intentar descubrir a una persona, conocer mejor sus ideas y recordar sus cualidades. Realmente sí que es fácil vivir con ideas preconcebidas en catálogo y si se olvidan, basta con consultarlo. Además, como mucha gente es aficionada a este ejercicio, nos sorprendemos al compartir pensamientos (exactamente iguales) con otros individuos: creemos tener con ellos muchas cosas en común y solo hemos memorizado la misma página de un mismo libro. Incluso llega a ser curioso cómo uno mismo se fuerza a creer una serie de dogmas y a actuar de un forma precisa para poderse llamar “a” o “b”, para poderse adecuar a un ser humano catalogado.

Es triste pensar que nos basamos en los estereotipos en nuestra vida cotidiana y solo por el hecho de ahorrar calorías y espacio en nuestro disco duro. Muchas estupideces se dicen enarbolando banderas que no sabemos qué significan y pregonando eslóganes engendrados en laboratorios. Muchas injusticias se cometen por no ver más allá de nuestras narices o por imaginar de más; por pensar que un conservador es un facha o un socialista un rojo; por pensar que un musulmán es un terrorista o un americano un cauboi egoísta. Lo mismo ocurre cuando a un tipo amanerado le llamamos maricón y bollera a una tipa basta. Como estos, hay miles de ejemplos que muestran cómo por culpa de los estereotipos se han declarado guerras y se ha perjudicado tanto la vida diaria y la convivencia de casi todos.

Hay que intentar no difundir ideas falsas, leyendas inventadas que luego sean la base del pensamiento propio y ajeno. Sobre todo, tenemos que evitar que nos inculquen ideas preconcebidas, luchar contra los que manipulan la verdad e intentan manipular nuestras mentes con la falsa creencia de que pensar es nocivo para la salud.

farero

Varios, Apuntes filosóficos, Publicaciones, ReflexionesOctober 18, 2008 3:39 pm

¡Joder, han vuelto a cortar la calle! Todo está preparado: las luces, las vallas protectoras, las cámaras, la alfombra (claro) y los infatigables fans. Es una fiesta de purpurina y brillantina en el local de moda de la ciudad. Una inundación de lo “fashion” que obliga a renovar el armario que rebosaba ya de prendas nuevas.
Van llegando los coches impresionantes, los descapotables, las limusinas en las que rebotan los miles de “flashes”. Los adeptos a la ceremonia gritan al unísono con un chillido que sólo agrada a las estrellas.
Bajan de sus carros, embellecidos por capas de química y petróleo. El oro negro de sus caras les da un brillo especial y sus dientes parecen conchas pulidas por el mismo mar que, junto con la mala vida, cuarteó sus pieles antes de ser arregladas por Mr. Bottox. Estatuas vivientes, imágenes de culto, belleza embotada que aplaca las frustraciones de los fieles que acuden al espectáculo con sus estúpidos ritos. Su medicina diaria son las sonrisas y reverencias, las sesiones de fotografías y los litros de tinta desechada en inútiles estampitas recordatorias.

Es sin embargo una iglesia que se mantiene por sus fieles, como debería ocurrir en todas partes. Ellos se ocupan de que sus santas tengan más tetas y menos arrugas y sus santos más músculo y menos canas. Ellos se ocupan de que vivan en palacios de oro y de mantener sus ridículos despilfarros. Sin embargo, cuando creen que alguno de sus antiguos semidioses está algo fuera de lugar, le hunden en la miseria y le hacen desaparecer de su iglesia. Tanto aclaman a alguien como lo destripan. Realmente, es lo más justo de esta religión, que eliges a los que adoras.

Me pregunto si de verdad merece la pena construir todo esto para luego destruirlo: amar algo tan efímero y superficial que no tiene poder para mantenerse en pie por sí mismo. Si sirve de algo dedicar tanto tiempo y esfuerzo a ídolos tan vacíos por dentro.
Creo que en el fondo sucede como con una piñata, que contemplas boquiabierto y que necesitas romper en mil pedazos para conseguir todas las esperanzas que habías depositado en ella. La desmitificas y sonríes: has ganado la partida, eres más fuerte que ella. Catarsis.

Es posible que lo único bello de este artificio sea la lluvia de estrellas, más bien la caída de éstas, la decrepitud de unos seres que se han aprovechado de las mentes acomplejadas de los otros o bien han sido demasiado inocentes como para pensar que sus adoradores les aguantarían toda la vida en un firmamento de cuento.

farero

Varios, Apuntes filosóficos, Publicaciones, Revistas publicadas, ReflexionesMay 20, 2008 10:38 pm

La responsabilidad de los futuros ingenieros para luchar contra el cambio climático no es nada despreciable…

En estos tiempos de anuncios de catástrofes futuras, en las que apenas creemos, pues vemos todavía remotas, debemos realizar un ejercicio de reflexión sobre nuestra responsabilidad. Es verdad que algunos están hartos de oír hablar del efecto invernadero, del cambio climático y de la destrucción del planeta. Sin embargo, también es verdad que se trata de un tema que no debe acabar en el baúl de los recuerdos y por tanto siempre se ha de tener presente. Sólo podríamos dejar el asunto cuando éste estuviese resuelto y aún estamos muy lejos de conseguirlo. La responsabilidad a la que me refiero no es sólo la que incumbe a cada ciudadano, sino aquella que especialmente nos afecta a nosotros, posibles futuros ingenieros del sector de la industria. Es cierto que el papel de cada uno de nosotros parece insignificante en la construcción de una industria futura, pero si pensamos como colectivo, no es nada despreciable.

Respeto y austeridad.
El respeto se basa en no anteponer nuestros intereses económicos ante los intereses ecológicos de todos, porque nos estaríamos hipotecando a largo plazo y estaríamos afectando a algún vecino, que poco o nada tiene que ver con nuestras actividades, que destrozan la tierra a la que él también tiene derecho. Pagar por contaminar no tiene sentido, no exime de la culpa: seguro que a nadie le gusta que alguien defeque en el felpudo de su portal aunque pague por ello (además éste no deja de ser un guarro un tanto excéntrico).
La austeridad va de la mano del desarrollo. Está claro que no deseamos volver a las cavernas ni detener nuestro desarrollo pues el humano es un ser que siempre desea ir a más. Sin embargo, más allá de las reflexiones filosóficas sobre lo que es estrictamente necesario, tenemos que pensar que lo mejor no es siempre lo más impresionante, lo más potente o lo que permite a primera vista ir más lejos en nuestro desarrollo. Lo más desafiante debería ser un desarrollo duradero en sí mismo. Es posible vivir feliz y cómodamente con menos de lo que podemos alcanzar. Si a la voluntad inmediata de “poseer” anteponemos la voluntad general y a largo plazo de “sobrevivir”, entenderíamos mejor el término de austeridad. Hemos de pensar de qué podemos prescindir si queremos que tanto los humanos de ahora como las generaciones futuras puedan disponer del desarrollo que el primer mundo ha alcanzado y de una Tierra sana.

La ambición humana de crear sin límites ha de acoplarse a nuestro entorno y a la realidad de un planeta que puede decir “basta”, a la realidad de una especie que debería optar a lo mismo en todas partes y en todos los tiempos. Subordinando nuestro desarrollo a estos principios, junto con el de solidaridad con el presente y el futuro, podríamos dejar de hablar del cambio climático sin sentirnos culpables.

¡farero!

Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 19, 2007 1:50 am

Simplificar siempre ha sido muy humano. Simplificamos tanto que hemos llegado hasta el límite: Hemos simplificado nuestra opinión. Ya no hay gris, todo es blanco o negro. Hay pruebas de ello: El cambio climático es o catástrofe o inexistente, el Rey es o salvador del Reino o mataindios, El Orfanato es o bodrio u obra maestra, Pilar Rubio es o diosa del olimpo o tía rara con ojos chungos… Así estamos, y así nos va. Con una clase política plenamente identificada con esta realidad social y una sociedad totalmente persuadida por los medios, no avanzamos ni retrocedemos, sólo nos quedamos contemplando el panorama a ver si un día pasa algo y podemos discutir sobre su color.

- En “El Mundo” dicen que ha sido ETA.
- Na, pero los de “El Mundo” no tienen ni idea, en “El País” dicen que han sido los islamistas.
- Ya, pero “El País” es de Prisa, y Prisa está vendida al PSOE… Son parte de la conspiración.
- Sí claro, y “El Mundo” va de por libre, ¿no? Además no hacen más que inventarse pruebas y malversar la información.

¿Cuántas veces has escuchado esta conversación? Yo cientos (y casi siempre estaba en el ajo). Sin embargo, sigo prefiriendo creerme una versión (y no me refiero al 11M, si no al noticiario en general)… Porque es mucho más fácil creer lo que te dicen que buscar en qué creer. Es más fácil decidirse por la Light o la Zero que pensar en la posibilidad de mezclarlas, y es más difícil aún el pensar en hacer la tuya propia, sin ingredientes predefinidos, ni procesos ya creados por mentes preclaras.

MetalfanN

Varios, ETSII, Apuntes filosóficos, Revistas publicadasDecember 18, 2007 10:21 am

Antes de nada, quiero recalcar que lo que escribo es mi opinión y no tiene porqué englobar al resto de “awadores”.

Sé que muchos de vosotros esperáis con ansiedad la llegada del jueves veinte de diciembre. “Me voy a pillar una cogorza… menudo chuzo…”: eso es lo que se oye a menudo. A mí, sinceramente, me provoca cierta tristeza que un grupo bastante grande de gente sólo piense en la llegada de una fiesta, para emborracharse. Muy probablemente estaréis pensando ahora que soy un imbécil, un aguafiestas, un amargado, un pedante y dejaréis de leer esto o bien lo leeréis hasta el final para convenceros de que no pensáis como yo. Creo que en mi labor está instar a todo el mundo, no sólo a delegación, a hacer una fiesta distinta.

Llamar “fiesta” a un conjunto de personas tajándose a las once de la mañana, en pleno invierno, en unas pseudopistas de tenis, es un disparate. Sería fiesta si hubiese más cosas que la hiciesen más atractiva para el que no quiere sólo “etilizarse”: proyecciones de películas, representaciones de improvisación teatral, algún conciertillo, una barbacoa, tapitas especiales para la ocasión (o comida casera hecha por nosotros), además de animar a la gente a participar más en los torneos de mus y juegos de mesa que creo se están realizando actualmente. No me refiero a cambiar la fiesta para que parezca diferente de cara al exterior y los viejos digan qué juventud más provechosa, pues eso me la pela, sino para que entre los alumnos no sólo se desee una fiesta para poder empinar el codo pero también para compartir momentos y luego recordarlos. Personalmente creo que si se bebe entre colegas con otras cosas de fondo: comiendo unas tapitas, compartiendo música, películas, torneos de cartas y otros festejos, se lo pasa uno mejor que si bebe sin más. Tampoco quiero que se reemplace la Semana Cultural, una cosa no quita la otra pues cultura puede haber en todo momento. Debemos fomentarla contra aquellos que piensan que por estar en una escuela técnica nos tenemos que olvidar de ella frente a “nuestras obligaciones” y los foros de empleo, contra aquellos que sólo buscan la cultura cuando le da créditos de libre elección.

Lo que me gustaría hacer es proponer al alumnado a preparar una fiesta en la que disfruten más y tengan más razones para ir, pudiéndola recordar por más cosas que por una borrachera como cualquier otro viernes. No estamos en el colegio, dirección no nos va a preparar la fiesta, sólo nos va a dejar hacer el botellón cuando las elecciones estén cerca, no es ninguna novedad. Así que tenemos que movilizarnos nosotros y entre todos buscar tiempo para plantear (ver si son viables) y preparar actividades para las fiestas: Sidrada y San Pepe. En tres días se puede preparar una barbacoa y un mini-concierto. Un buen comienzo sería depositar propuestas en el buzón de delegación (incluso en el de AWA), pero no penséis que ahí acaba el trabajo, también tenemos que colaborar para que salga adelante; si queremos, podemos.

J.C.

Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas 10:20 am

Las coge del cajón de la mesilla de noche de su padre y las va introduciendo una a una, sin que le tiemble el pulso. Las seis ya están dentro: cariño, ¡estás lista para la acción! Esta escena se repite no pocas veces en el país del bigmac, antes de una de las ya habituales masacres. En poco más de un año, han muerto setenta y dos personas como consecuencia de este tipo de matanzas en institutos, universidades o centros comerciales.

Tras la última oleada, se ha hablado de ello en los telediarios y los periódicos pero quizás se acostumbra a recalcar la mentalidad psicópata del asesino sin indagar lo suficiente en la raíz del asunto. Algunos dicen que es porque en ese país tiene un arma hasta Mickey Mouse, y es cierto. Se sienten muy inseguros y tienen miedo a los extraños y creen que con una pistolita van a solucionar sus problemas. Pero para eso existen los psicólogos, a los que de hecho acuden bastante. Sin embargo, me atrevería a decir que el problema no surgió por la proliferación de armas o desde la famosa masacre de Columbine en Colorado, sino hace mucho más tiempo, cuando se empezó a erigir el más sagrado tótem de los norteamericanos: Mr Dollar. En los Estados Juntitos si no tienes dinero, no sólo no puedes comprarte un descapotable para recoger a las niñas pijas del barrio, pero tampoco eres capaz de mandar a tus hijos a un colegio decente en el que les enseñen que hay salida al final del túnel. Si no tienes dinero, no eres nadie, no tienes voz, no tienes poder, si no vales no valdrás nunca y si no te ayudan, no puedes tener éxito. Lejos queda el “Sueño Americano”, lejos ese continente en el que todo era posible. Entonces, en una situación penosa surgen como solución a la desesperación, el fanatismo, “american idol” (sólo si no desentonas), el robo o la violencia. Se dice que las matanzas ocurren en gran parte por los videojuegos que influyen de manera negativa en los jóvenes. Aunque en mi opinión acusan una gran infantilidad, no engendran esa violencia sólo por las maquinitas sino también por el ejemplo que dan los adultos: en EEUU hay un hurto cada tres segundos y un asesinato cada media hora. La autoridad, tampoco predica con el ejemplo: de 2003 a 2005, la policía mató a dos mil sospechosos en huidas o bajo custodia policial. La violencia no viene tanto del imaginario como del día a día. Estos catalogados “psicópatas” se abandonan al vandalismo y posteriormente al crimen; es una forma de arremeter contra una sociedad que ofrece pocas perspectivas de futuro. Ello les vuelve probablemente más seguros y se creen más fuertes. Llevar y usar un arma les hace perder el miedo a ser un fracasado: “Si soy una mierda ahora, ¡lo seré para siempre!”, dicen en Bowling for Columbine (película de Michael Moore sobre el asunto en cuestión, que recomiendo ver). El chaval que el pasado cinco de diciembre mató a ocho personas en un centro comercial y luego se suicidó, debía de pensar eso, puesto que en su último adiós confesó: “ahora voy a hacerme famoso”. Estos jóvenes ven la masacre colectiva como el mejor final para una vida desastrosa, pues si lo único que haces es suicidarte, no saldrás en los telediarios, lo que demuestra que necesitan hacerse notar porque no se les hace caso, no se resuelven sus problemas ni se les enseña a afrontarlos.

Prohibiendo las armas, se solucionaría parte de la cuestión pero, lejos de considerarlo un éxito, seguirían sin arreglo las carencias que lo provocan. El tema ha de estar en la calle y en los medios, para que los ciudadanos (ya no cuento con los políticos) hagan lo posible por evitar que estos chicos se encuentren en dichas situaciones, fomentando la comunicación con ellos y enseñándoles que lo que de verdad vale en la vida no cuesta dinero. Hace poco, se perpetró una masacre en Finlandia con características parecidas a las de los EEUU, lo cual nos debería hacer estar alerta. En España, aunque parezcan hechos aislados, tienden a ser más comunes los suicidios de jóvenes por las mismas razones y cada vez es más común ver peleas y destrozos (sin reivindicación) por las calles: un claro síntoma de que la juventud necesita hacerse notar en un país en el que la media de edad es de cuarenta años. Por suerte o por desgracia, todavía nos conformamos con Gran Hermano para ser famosos.

Méjico Lamela