Posiblemente ya estéis al corriente de la reciente entrega de los premios Ig Nobel 2009. Desde hace 19 años, y cada vez con más repercusión mediática, estos galardones premian las investigaciones más curiosas e insólitas del año. Algunos dicen que estos premios son una especie de parodia de los Nobel originales, pero la verdad es que todos los estudios premiados son sólidos y serios, aunque las conclusiones no lo parezcan.
A continuación os presento algunos de los mejores de este año:

Química: El Ig Nobel de química se lo han llevado Javier Morales y sus compadres de la Universidad Nacional de México por obtener diamantes a partir de tequila. Hay rumores de que algunas muestras han llegado a nuestra escuela para que los profesores de materiales analicen su estructura y de paso se tomen unos lingotazos.

Paz: Científicos de Berna, Suiza, han determinado que es más peligroso un golpe en la cabeza con una botella vacía que con una llena. “Ambas son suficientes para romper el cráneo humano. Sin embargo, las vacías son más sólidas”, declaraba el patólogo Stephan Bolliger con una litrona de Mahou en la mano. Esto se debe a que la presión de la cerveza, ayudada por la carbonización, permite que una botella llena explote más rápido.
Nos quedamos más tranquilos.

Medicina: El genial doctor Donald L. Unger anuncia desde California las esperadas conclusiones de su estudio. Nuestro amigo quería probar si es verdad eso de que crujir los dedos produce artritis. Y para ello lleva sesenta años crujiéndose diligentemente los nudillos de la mano izquierda, pero nunca los de la derecha. La conclusión final ha sido que la gente le odia por ser tan cansino pero que sus dos manos NO muestran diferencias significativas. ¡A crujir todo el mundo!

Biología: Fumiaki Taguchi y sus compañeros japoneses del Kitasato University Graduate School of Medical Sciences, han encontrado una bacteria capaz de reducir en un 90% los desperdicios orgánicos que generamos en las cocinas. El problema es que dicha bacteria se encuentra en las heces del panda gigante, y su extracción no es muy agradable. La población de pandas estudia cobrar derechos por fabricar tan preciada materia prima.

Salud Pública: Sin duda uno de los inventos más comentados de éste año. Desde Chicago la doctora Elena Bodnar nos trae el sostén-mascarilla. Como lo oyen, un sujetador que, en caso de emergencia, se convierte rápidamente en un par de máscaras de gas, una para la portadora y otra para alguien próximo. Se afirma que el sostén es cómodo y estético, y que protege de todo tipo de inhalaciones. Metro de Madrid planea distribuirlo por las mañanas en la línea 10 para ayudar a las personas que sufren desmayos y ahogos.

Física: Tras tediosas integrales múltiples, investigadores de EEUU han calculado analíticamente por qué las mujeres embarazadas no se caen hacia delante. Se rumorea que en su honor, el problema de Física 1 de este año será sobre centros de masas.

Matemáticas: El ingenioso gobernador del Zimbabwe Reserve Bank se lleva el premio Ig Nobel por hacer que su banco emita billetes que van desde el céntimo hasta los cien billones de dólares zimbabwenses. Al parecer su país se enfrenta a una hiperinflación galopante y la gente está cansada de ir a comprar el pan con sacos llenos de dinero a lo Tío Gilito.

Veterinaria: Prestigiosos investigadores de Reino Unido demuestran que las vacas con nombre producen más leche que las anónimas. Aparentemente, los bovinos se sienten mejor cuando el granjero las nombra a cada una de forma individual segregando así más prolactina.
En una exclusiva declaración a AWA, la vaca Cindy afirmó “Estamos hartas de que no paren de tocarnos las tetas y ni siquiera se sepan nuestros nombres”

Así que ya sabéis, amigos, si tenéis un invento pero dudáis de su utilidad o de que sea posible llevarlo a cabo, no os desaniméis. Quien sabe, quizás algún día veamos el nombre de la Etsii entre los premios IG Nobel.

Fierabrás