VariosApril 28, 2009 8:16 am

Este es el nombre de la mejor película de dibujos animados que he visto en mucho tiempo. Según afirman en la página web estará en DVD a partir de este marzo.

En ella se hace una versión del Ramayana, un uno de los libros más influyentes en la cultura de la India y exportado a toda la cultura del sudeste asiático. Su autor fue Valmiki y se piensa que data del siglo III a.C.. En sus 24.000 versos se nos cuenta una epopeya que en nuestra película correrá paralela a un drama moderno.

Así es, a ritmo del blues de los años 20 se nos cuenta la historia de Sita, la devota esposa del rey-dios Rama, que es raptada por el demonio Ravana, que en nuestra película es el rey de Sri Lanka. La otra historia la protagonizan Nina y de Dave, una pareja que vive felizmente en Nueva York hasta que a Dave le ofrecen un trabajo de seis meses en la India. Los encargados de explicarnos la historia serán las alegres siluetas de tres marionetas indonesias.

En la película se conjugan perfectamente varias formas de hacer dibujos animados: el antiquísimo método de hacer sombras de títeres que se mueven sobre un fondo, el siempre sorprendente método de hacer recortes de cartulina ¡o fotografías! y moverlas a ellas o a la cámara logrando distintos efectos, los dibujos animados tradicionales y también el ordenador. Se nos obsequia además con algunas escenas que más parecen un magnífico videoclip psicodélico con ritmos de la India.

En cuanto a los personajes vamos a destacar a la protagonista, Siva, una encantadora y sexy diosa, que al más puro estilo de Betty Boop cantará sus canciones. ¡Y qué canciones! Puro blues americano de los años 20: mismo ritmo alegre y suave, que habla de amor incondicional.

De la responsable de esta obra de arte que ha ganado ya varios premios en todo el mundo, la estadounidense Nina Paley, sabemos que hacía tiras cómicas para distintos periódicos y que ya ganó algún premio con “The Stork”, un corto de animación. Lo que también sabemos es que ha dejado “Sita Sings The Blues” en copyleft debido al copyright de algunas canciones que salen en la película. Por eso nos anima a todos a verla en la página web:

http://www.sitasingstheblues.com

Podréis oír a una diosa cantando a Annette Hanshaw, ver una guerra entre un dios azul y un ejército de monos contra otro de demonios y ojos voladores, bailar con el sol y volar por las estrellas. Desborda imaginación y sin embargo resulta muy familiar si conocemos el imaginario de la mitología asiática o el fantástico saber hacer de los dibujos animados de principios del siglo XX. No os la perdáis, ¡vale la pena!

bichitis

Varios, Publicaciones, Revistas publicadas, ReflexionesApril 16, 2009 2:31 pm

George Orwell se equivocó… de fecha. Pensó que en 1984 viviríamos en un mundo privado de libertades en el que los individuos dejarían de ser individuos, pues ni siquiera se les permitiría pensar, pasando a ser piezas de la maquinaria de un estado totalitario. El Gran Hermano lo vería todo, hasta la intimidad de sus sueños.

El temor a un futuro en el que la libertad no sea más que una palabra en desuso ha sido un tema recurrente a lo largo de las últimas décadas. La idea de que ese futuro puede no andar muy lejos va cobrando peso con el paso de los años. Ya no existe una URSS que, con grandes medios tecnológicos, se dedique sin excusa a vigilar a sus habitantes. Hoy día los países más poderosos son “democracias” y sus ciudadanos viven tranquilos pensando en que las medidas que toman sus gobernantes (“elegidos”) son por su propio bien.

Durante muchos años simplemente se nos dejó vivir, a veces obligados a trabajar para alguien y otras con mayor libertad. En algún periodo esto ni siquiera fue posible para algunos, que fueron exterminados por ser A o B. No obstante, pese a lo sangrienta que es la Historia, hace no mucho que se dio un respiro a sí misma y conseguimos un paquete de libertades a las que nos hemos estado aferrando desde entonces. Una de ellas, precisamente la del voto libre, ha estado sirviendo últimamente para que las demás se vean mermadas. Nosotros les elegimos y ellos eligen por nosotros; nos “protegen”.

Nos tenemos que identificar, nos cachean, no nos dejan llevar o consumir ciertas sustancias peligrosas para nuestra salud, leen nuestros mails, nos vigilan con cámaras, nos observan, nos observan, nos observan… Sé que esto puede parecer paranoico pero es una realidad y la vivimos a diario.

Creo que no podemos dejar que nos controlen tanto.
En primer lugar por una cuestión de dignidad: no debemos tolerar que se sospeche continuamente de nosotros. ¿No sería desagradable que un amigo (como se considera al Estado) te pidiese todos los días mirar en tus bolsillos para ver si le has robado algo? No podemos dejar que se nos trate de este modo y que se nos intente proteger de un mal omnipresente, que no dejará de existir por muchos medios disuasorios que se inventen, siempre ignorados por aquellos que realmente deseen cometer crímenes. La causa de la mayoría de éstos no se encuentra en la falta de seguridad sino en una falta de educación y la ausencia de preocupación por aquellos individuos más proclives a cometerlos.
En segundo lugar, no es descabellado pensar en que los medios que le cedemos al poder para vigilarnos y controlarnos se pueden volver contra todos nosotros. Estamos hablando de armas de doble filo con las que personas honestas pueden actuar honradamente y con las que seres sin escrúpulos son capaces de intentar dominarnos aún más y conservar su poder.

¿Merece la pena renunciar a nuestras libertades para que nos protejan? ¿Merece la pena arriesgarnos a que un individuo nos haga daño o a que se nos haga daño a todos? Yo no quiero armar a aquellos que les concedemos el poder, por buenos propósitos que tengan, pues se pueden volver opresores y la protección transformarse en agresión. Hoy día lo estamos experimentando con trabas a nuestra libertad pero ¿cuál será el siguiente paso? Yo prefiero no saberlo, prefiero que la literatura siga siendo literatura y que no pase del papel a la realidad.

farero