Varios, Agenda, ReflexionesMarch 22, 2009 7:23 pm

En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró Día Mundial del Agua el 22 de marzo. Nos quieren recordar que entre todos debemos conservar y desarrollar nuestros recursos hídricos, ya que en muchos lugares del mundo hay escasez de agua potable o la que hay está contaminada debido a la actividad humana y beberla acarrea multitud de enfermedades y muertes.
Pero aún podemos ahondar más en el tema: ya son dos mil millones de personas las que sufren escasez de agua, y se puede razonar que este número irá en crescendo ya que mientras durante el siglo XX se triplicó la población mundial, el consumo humano de agua se multiplicó por siete mientras las reservas de agua dulce y potable no paran de disminuir. Es el momento de recordar que el agua no es algo de lo que los seres humanos podamos apropiarnos, ya que miles de ecosistemas se nutren de ella, luego una buena gestión del agua no se limita a plantar desalinizadoras y venderla en botellas multiplicando el consumo energético, los residuos generados y el precio de algo que debería encontrarse libremente en la naturaleza.
Se recoja o no en los Objetivos del Milenio, el agua es uno de los derechos fundamentales que tenemos todos los seres vivos. Nada ni nadie puede vivir sin ella, y la dificultad a su acceso disminuye enormemente la calidad de vida y retrasa el desarrollo de las comunidades que tienen que afrontarlo. Esta dificultad puede venir derivada de la ausencia natural de agua en la zona o de la apropiación indebida del agua. Cuando hablo de apropiación indebida no me refiero sólo a quien la utiliza para regar cultivos, o fabricar cosas, que en el mejor de los casos la está comprando a un gobierno, sino también a quien está haciendo un uso de ella que imposibilita su utilización por los demás, contaminándola, por ejemplo, y transfiriendo así el problema de su limpieza a la esfera pública.
Económicamente el agua es una materia prima muy importante. Si la industria del agua obtiene ganancias del 244% en Estados Unidos y actualmente hay 35 conflictos desatados en torno a este recurso natural, podría parecer que hablamos de petróleo, en lugar de de este modesto elemento. Se debe a que aunque la energía del agua no se obtenga quemándola, es necesaria para fabricar cualquier producto que tenemos. Sólo para hacer una taza de café, por ejemplo, se han consumido 140 litros de agua, y para hacer una hamburguesa 6.800. Lo curioso es, sin embargo, que pese a las fuertes sumas de dinero que debemos invertir para distribuirla y limpiarla, estamos moralmente obligados a mantener un precio bajo, accesible para todas las personas y gratis para las cosas que no son personas pero como nosotros viven de ella.
Lo que deberíamos recordar, es que como ingenieros tenemos la posibilidad de acercar el agua a la gente y a depurar el agua contaminada debido al uso, ambas actividades que consumen dinero pero que nunca debe trascender sobre el precio del agua, cuyo valor para la vida en la tierra es tan grande que debería estar por encima de estas nimiedades. Es por eso, creo yo, que nos piden que aunque aquí caiga del cielo, la consumamos con responsabilidad.

bichitis

Relatos, Publicaciones, Revistas publicadasMarch 9, 2009 10:05 pm

Se encontraba sentado en el despacho, contemplando el ir y venir de las bolas de acero colgadas. El ruido del choque siempre le había resultado placentero pero ahora no. Sin embargo, no podía detenerlas pues tenía la impresión de que el tiempo se pararía en ese momento de desasosiego. Una extraña palpitación se apoderó de su interior. No podía dejar de pensar: en todo y en nada, como si hubiese un muro en su cerebro que detuviese el procesamiento de los pensamientos recién creados. Sus ojos no paraban de mirar a ninguna parte.

Descuelga el teléfono, marca número y espera tono. Responde una voz; no es él. Cuelga. Le dijo que a las doce le llamaría y no lo ha hecho. Ya es la una; algo ha debido de salir mal. Ahora le rastrearán, darán con él y todo se irá a la mierda. ¿Y si la anterior voz era la suya? Ahora que lo piensa, tampoco ha tardado mucho en colgar. ¿Entonces por qué no le ha llamado? A lo mejor no ha completado la misión y no le ha dado tiempo a volver. Vuelve a descolgar y a llamar al mismo teléfono. Una voz más familiar le responde “calle Buenavista 8, 3ºC, dentro de media hora” sin darle tiempo a replicar.

Dejó el teléfono descolgado para evitar que sonase en su ausencia y se fue a pie del piso franco para evitar los controles del tranvía o del autobús. Escondió el revólver en el pantalón y la pastilla de cianuro en el bolsillo de la chaqueta, como siempre. El camino se le hacía infernal y no paraba de sudar a la vez que le daba la impresión de que no avanzaba y de que no llegaría nunca. Estuvo barajando la posibilidad de que fuese una emboscada pero tenía que saber si su compañero estaba vivo, muerto o capturado.

Sube las escaleras poco a poco intentando captar cualquier sonido. 3ºC: la puerta está entreabierta, la empuja y lo ve en el suelo, boca abajo. Mira a todas partes. No hay nadie más. El cuerpo yace sin sangre alrededor y empuña un revólver, con el cañón abierto, sin balas. Pálido, se acerca a él, se arrodilla, coge aire y solo se atreve a introducir la mano en el bolsillo, vacío, de su chaqueta. Encima de la mesa, un teléfono descolgado, unas bolas de acero.

farero

Relatos, Publicaciones, Revistas publicadas 10:04 pm

Una playa larga, como una alfombra, a la derecha el mar que rompe suavemente, las dunas a la izquierda y a diez metros de la orilla, un piano de cola que suena sin necesidad de pianista: es lo que Lucía recuerda de aquel momento. La melodía del piano es tan agradable que estremece las cuerdas de su corazón y provoca en su cabeza un tintineo de ensueño.

Ahora siente la arena húmeda bajo sus pies y la brisa en sus cabellos. Sonríe y corre debido a un impulso inexplicable. Está desnuda. Un punto negro en el horizonte va tomando forma de piano de cola. En cuanto llega a él, se tropieza con algo en el suelo. Es el pianista pues lleva pajarita, pero solamente una pajarita. No tengas miedo Lucía, el piano toca solo, mientras, yo descanso. En efecto, sonaba aquella melodía que surgía del piano en forma de bellos pájaros, hacia el cielo, hacia las nubes. Descansa, Lucía.

Lucía despierta entre sábanas y arena con el canto de las aves. Mientras, el pianista esconde la pajarita en sus calzoncillos. Despierta, Lucía, despierta.

farero

Varios, Relatos, Revistas publicadasMarch 6, 2009 10:06 am

Una fría tormenta de nieve asolaba el último reducto de hombres valientes.

Solos, aislados, cansados, cogelados. Muchos de ellos heridos por largas luchas a espada, golpes o flechas, y otros tantos a los que les faltaba solo la última estocada en su debilitada alma para sucumbir ante lo que tenían delante, para minarla definitavemente.

Ríos de lágrimas cubrían el suelo de la cabaña de “los valientes”. Poco más de veinte hombres que cada día luchaban para evitar tener que arrodillarse ante el poder del terrible ejército que asolaba su pueblo.

Cada noche, los fieros y temibles soldados soltaban su furia y su dolor en pequeñas gotas cristalinas que provenían de las almas más puras que jamás había visto, y digo visto porque podía verla a través de sus ojos, tenían ese brillo, el brillo…

Cada vez que la luna asomaba, entre la oscuridad más absoluta, volvían a su terrible refugio donde lloraban a los perdidos, y a la extraviada libertad, lloraban a sus sueños rotos y a sus ansias de escapar, a su miedo a cambiar el rumbo y a su miedo a no querer cambiarlo, porque en el fondo, querían estar allí. Miradas inquietas paseaban entre mantas a la espera de los rayos de Sol, que traían de nuevo la guerra a su pueblo.

La suerte estaba echada, lucharían hasta perecer, hasta el último aliento. Porque era lo que habían elegido o al menos era lo que les había tocado. Muchos se arrepentían ahora de querer seguir luchando, pero no se rendirían por sí mismos, no, eso sí que no…

Y quizá parezca cobarde, pero enfrentarse a la más dura prueba, a los guerreros más despiadados hasta vencer o morir luchando, no debe parecerlo. Simplemente dejaban que otros eligieran por ellos, porque su sueño no lo truncarían por sí mismos, alguién debería hacerlo por ellos, si no se levatarían una vez tras otra hasta que la caída fuese definitiva.

Guerra y llantos, triste rutina de valientes guerreros.

La esperanza brillante en el horizonte era lo único que quedaba.

Simarro

Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadasMarch 3, 2009 9:02 am

Cansado un día, el Artesano supremo, de la absoluta soledad de su eterna existencia, marchó disipando las brumas del tiempo hasta su mesa, donde el barro rosado esperaba el tacto de sus divinas manos.
Con la absoluta parsimonia de quien dispone de eones para hacer su trabajo, se puso a modelar la arcilla primigenia a su imagen y semejanza.
Transcurridas mil vidas en un suspiro, el divino Creador quedó satisfecho de su obra. Entonces, con delicadeza, tomó en sus manos las estatuillas modeladas con premura, dispuesto a insuflarles el soplo de la vida.
Pero cuando ya había llenado sus pulmones de aire para ello, el Señor, en su infinita sapiencia, pensó que debía meditar con más calma las implicaciones de sus actos. Dejó las figuras sobre su escritorio y se puso a caminar meditabundo por los salones del espacio infinito.
Distraídamente, frotó sus manos para quitarse la arcilla reseca que tenía adherida en ellas. Inmerso por completo en sus meditaciones, no se dio cuenta siquiera de que después había esparcido las virutas de sus manos con un soplido, y estas habían vivido.
Así nació la humanidad. El Señor siguió su camino sin reparar en ello.

Por: El Exiliado del Mitreo

VariosMarch 1, 2009 11:25 am

Saludos,
Os dejamos aquí las bases completas del concurso de relatos, que avanzamos de forma resumida en el número 47 de la revista.

-Los relatos serán de temática libre

-Deberán tener una extensión no superior a 4 páginas empleando interlineado doble y tipo de letra Times New Roman tamaño 11 (aunque en ese sentido tampoco sancionaremos ni descalificaremos si se excede levemente de dicha extensión).

- El plazo termina el viernes 6 de marzo en el buzón de AWA y el domingo 8 de marzo en nuestro correo electrónico: Awa.etsii@gmail.com (obviamente, esta doble fecha de finalización se debe a razones prácticas, ya que la escuela cierra los fines de semana).
En el caso de depositar el texto en el buzón, el relato, en un sobre, deberá ir firmado con un seudónimo y la información del concursante (nombre, apellidos, teléfono, e-mail y seudónimo utilizado) aparecerá solamente en una hoja aparte, contenida dentro de un sobre cerrado firmado con el pseudónimo empleado.
Si se manda por correo electrónico, deberá intentarse enviar con un correo electrónico que no os identifique a primera vista o bien con el nombre oculto. Se mandará un archivo adjunto con el relato y otro con la información del concursante.
De esta forma, pretendemos que no haya ningún dato personal que pueda vulnerar la imparcialidad de la decisión del jurado.

-Se premiará con 100 euros al relato ganador y se dará un accésit 50 euros al segundo, pudiendo quedar ambos desiertos en el caso de que los relatos presentados no alcancen la calidad mínima esperada (esperemos que no se dé el caso).

-Un relato minado de faltas de ortografía o gramaticales podrá ser objeto de descalificación si eñ jurado lo juzga conveniente.

-El fallo del jurado será inapelable, dándose a conocer al ganador en el número especial de la revista que será publicado en la semana cultural de la etsii, que va del 16 al 22 de marzo.

¡Daos prisa, que no tenéis mucho tiempo hasta el 8 de marzo!