Y es cuando al mirar a los ojos a una persona, te das cuenta de que realmente, ya está todo perdido…ya la has perdido. Ha sido luchar por una causa perdida. Y todo lo que has luchado, se ha visto truncado por una serie de acontecimientos, o quizás ni eso, quizás simplemente haya sido un despertar, abriste los ojos después de tenerlos vendados por un idealismo…Eso es, se vio lo que se quería ver, nada comparado con la realidad, pero tarde o temprano, todo sale a la luz y todo te hace abrir los ojos…ya sea un ‘tanteo’, un comentario o quizás una simple mirada…un gesto vacío.

Ahora es cuando añoras todo lo anterior. Es comparable a quitarle una piruleta a un niño pequeño, que sólo por el hecho de quitársela, ansía aún más tenerla entre sus manos…Siempre se desea lo que no se puede tener, lo inalcanzable, lo imposible. El caso es ése, esperar lo que uno no puede tener…Echar de menos aquello que tuviste y arrepentirte por no saber cómo retenerlo a tu lado…Ver cómo aquello que quieres, se aleja lentamente de tu lado dejando un vacío en tu interior, abriendo una herida que tarde o temprano se curará, porque al fin y al cabo, es lo que tiene que pasar.

A veces las heridas están para aprender de ellas, y se abren…pero todo lo que se puede abrir, también se puede cerrar. En ocasiones son heridas que se abren y se cierran a su antojo. Todo es cuestión de buscar el método curativo que más le convenga a cada persona, una tirita, para asegurarse de que aquello permanecerá sellado y no se pueda volver a abrir…Pero al fin y al cabo, cuando una se cierra, tarde o temprano se abrirá otra, las cosas funcionan así…Un círculo vicioso…

Es el cuento que nunca acaba…

ShoCk