Esa es la pregunta que me surgió al oír una noticia reciente en la radio. Mi segunda idea fue que había entrado en la típica sección de bromas telefónicas y no me había enterado. Pero no, efectivamente había pasado. Y es que hoy en día es cada vez más difícil discernir estos dos ámbitos: ¿broma o suceso? ¿justo o injusto? ¿exagerado o necesario?

Me estoy refiriendo a la última idea para poder cobrar el famoso canon sin que ningún desaprensivo que viva al margen de la ley pueda seguir con sus actividades fraudulentas y dañinas para nuestra sociedad: Contratar detectives privados.

Y es que se ha decidido el contratar los servicios de estas agencias para controlar lugares conflictivos, como, por ejemplo, es salón de celebración de una boda.

¿Para qué? Para ver si están difundiendo una de estas propiedades intelectuales sin aprobación del autor en particular. Cómo la están difundiendo. Su capacidad de convocatoria. ¿Mi capacidad de convocatoria? ¿Ahora voy a ser juzgado por cuánta gente viene a mi boda? Por favor, amigos, no vengáis a mi boda, porque si no, no podré poner el CD que tenía preparado.

Y yo me planteo, siendo un completo desconocedor del tema (que ahora, claro está, habrá que investigar), ¿dónde queda el derecho a la intimidad en todo esto? Parece ser que una primera sentencia en contra todavía nos defiende en esto. Pero otra vez… ¿hasta dónde? ¿hasta cuándo?

Lo mejor será acudir a los famosos Bob y Hush en Internet, que ya hicieron una versión de canciones de Disney para evitar el Copyright…

Sacapuntas