¿Qué es un estereotipo? Se trata de una lista de características pertenecientes a un ser imaginario que podemos asemejar a los demás o a nosotros mismos. De esta forma, nos ahorramos muchos esfuerzos: intentar descubrir a una persona, conocer mejor sus ideas y recordar sus cualidades. Realmente sí que es fácil vivir con ideas preconcebidas en catálogo y si se olvidan, basta con consultarlo. Además, como mucha gente es aficionada a este ejercicio, nos sorprendemos al compartir pensamientos (exactamente iguales) con otros individuos: creemos tener con ellos muchas cosas en común y solo hemos memorizado la misma página de un mismo libro. Incluso llega a ser curioso cómo uno mismo se fuerza a creer una serie de dogmas y a actuar de un forma precisa para poderse llamar “a” o “b”, para poderse adecuar a un ser humano catalogado.

Es triste pensar que nos basamos en los estereotipos en nuestra vida cotidiana y solo por el hecho de ahorrar calorías y espacio en nuestro disco duro. Muchas estupideces se dicen enarbolando banderas que no sabemos qué significan y pregonando eslóganes engendrados en laboratorios. Muchas injusticias se cometen por no ver más allá de nuestras narices o por imaginar de más; por pensar que un conservador es un facha o un socialista un rojo; por pensar que un musulmán es un terrorista o un americano un cauboi egoísta. Lo mismo ocurre cuando a un tipo amanerado le llamamos maricón y bollera a una tipa basta. Como estos, hay miles de ejemplos que muestran cómo por culpa de los estereotipos se han declarado guerras y se ha perjudicado tanto la vida diaria y la convivencia de casi todos.

Hay que intentar no difundir ideas falsas, leyendas inventadas que luego sean la base del pensamiento propio y ajeno. Sobre todo, tenemos que evitar que nos inculquen ideas preconcebidas, luchar contra los que manipulan la verdad e intentan manipular nuestras mentes con la falsa creencia de que pensar es nocivo para la salud.

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