Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 22, 2008 10:57 am

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Definitivamente ha vuelto, aunque infinitud de cosas hayan trastocado todo desde aquel primer encuentro.
Si este caballero es tan impresentable como para no haber llegado a estas horas, creo que debería simplemente retirarme y dejarle una nota. Podrá contar conmigo en el futuro si me requiere, pero he de confesar que me sumerjo en un gran desconsuelo cada vez que asoma la cabeza por la puerta.
Mucho tiempo ha, tierra cayó sobre mis maltrechos hombros. Luché por dejar a un lado los páramos que me rodeaban, alcanzar la ribera de algún río, y refugiarme en sus aguas.
Puede que no fuera suficiente: visité nevadas cumbres, en una cruenta travesía que me llevó inexorablemente a descubrir que nada de lo anterior existía, y caminaba en soledad por un árido desierto directo al precipicio.
Está a punto de ser colmada, pero esa válvula permite escapar grandes miedos; Ya lo ha hecho otras veces.

Patatas destiladas

Varios, Revistas publicadas, Reflexiones 10:55 am

El miedo subido a unos tacones o escondido detrás de un bigote. El miedo metido a cucharadas de cuentos del pueblo.
El susto en el cuerpo al pasar por tu portal, el cuerpo escondido que se hace líquido frente a tí. El cuerpo entrenado para hacerte sentir, para dar miedo, para ocultar miedo.
La risa como remedio, 80 abdominales y siete cubatas, sin cenar.
Más de 2000 cámaras velan por su seguridad, y sigo teniendo miedo.

Bah, ya me curaré.

[xSUC]

Varios, Relatos, Revistas publicadas, Reflexiones 9:42 am

El día no se presentaba demasiado lúcido ni tampoco demasiado oscuro. Era el color gris triste el que predominaba en el cielo, como un reflejo de su alma, el más insulso de los colores, el rechazado por todos, el intermedio, ni blanco ni negro, así empezaba su día, sin buenos augurios.

El frío recorría su cuerpo mientras iba camino de un lugar perdido y alejado del sitio dónde él realmente quería estar. Las gotas de lluvia que habían atravesado su ropa helaban su pecho, sus manos estaban congeladas y sus ojos tristes. Su hablar era cansino, resignado ya, se dejaba llevar por el flujo del tiempo, solo hasta que un nuevo amanecer le trajese nuevas sensaciones y arrastrase los colores tristes.

El negro noche se llevó consigo el gris nublado dejando como únicas luces del camino las farolas de la carretera con dirección a cualquier lugar. Miraba por la ventana y veía las gotas caer, y las farolas pasar, una tras de otra. Entonces la miró, y una chispa saltó en su aturdida mente al verla actuar. Y fue en ese instante, en ese preciso instante cuando se dió cuenta de todo lo que tenía delante, cuando cientos de emociones que parecía que se habían atascado entraron y recorrieron su cuerpo entero, y entonces decidió guardarlas, para poder plasmarlas en papel:

“Mientras la escudriñaba podía intuir lo que ocurría en su interior, podía saber que mentía. Aunque en su cara aparecía una sonrisa, no era más que un mal logrado disfraz de su vacío interior, podía sentirlo, podía notarlo en cada gesto, en cada sonrisa rota que no podía transmitir, que no podía ni intentar imitar lo que un día llegó a ser. Ya no tenía esa alegría pura, etérea, brotando por los cuatro costados, sus ojos mostraban una gran ilusión venida a menos, dopada, insulsa, perdida…

Una tristeza encarcelada y condenada a nunca mostrarse, un sentir que no hacía más que confirmar mis sospechas de que su llama se apagaba. Y lo peor de todo es que no era culpa suya, sino de ese mundo de mentiras que la rodeaba, de toda la falsedad, de la alegría sintética creada a su alrededor, de la falta de un cariño de verdad que nadie le ofrecía…

Aveces me recordaba a uno de esos puntos brillantes del cielo, de esos cuerpos en llamas que transmiten su fuerza y su luz a millones de kilometros de distancia, que nos regalan su calor a sabiendas de que un día, sin ningun remedio posible, estallarán en medio de la nada, del vacío, y solo dejarán un hueco, un agujero que aboserverá todo lo que le den, un agujero de tristeza, de soledad…

Hubo un tiempo, que alejado queda ya, en el que creí que yo había sido llamado para ser el primer hombre en conquistar una estrella, que mi alegría mis ganas y mi cariño la curarían, que mis manos y sus manos encajarían a la perfección como un puzzle de veinte piezas. Creí que sería el héroe que apagaría su corazón en llamas y le devolvería la sonrisa, la risa, la luz a sus ojos, las ganas, la fuerza…”

Ahora ya no creo, quizá el tiempo me ha enseñado a no hacerlo o quizá me ha engañado y vivo inmerso en su mentira.

Quizá entonces quise creer demasiado y ahora me doy cuenta de que nada era lo que parecía.

O a lo mejor es que los años pasan y los sueños de niño al fin y al cabo se quedan solo en eso, en sueños…

Simarro

Varios, Revistas publicadas, PoemasDecember 20, 2008 11:45 am

La verdad es que ya no recuerdo qué fue aquello que dijiste que me hinchó tanto las pelotas. Tal vez fuese una tontería o tal vez fuese algo que callaste, por hacerme eso que te gustaba tanto de recordármelo después, al menor error, con segundos y minutos, horas y días y una sonrisa de estúpida satisfacción. Hace años que no pienso en ti, pero me gustaba acordarme de lo que dijiste (o no dijiste), tal vez para saber cómo eras realmente, para reírme a gusto a tu costa o para levantar la copa con gesto nostálgico en señal de por aquellos tiempos, que no volverán. Y me jode haberme olvidado porque ya no podré contar aquellas anécdotas con las que el personal me daba la razón o porque tal vez ya solo me queden tus buenos recuerdos, cosa que tampoco es justa. Espero que, si algún día lees esto, que lo dudo, lo imprimas
y con un imán lo pegues
a tu nevera
y que se te corte la leche
y te la bebas
y por fin sepas
a qué coño sabe
lo que dices
y lo que callas.

Le Bon Vivant

Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas, Reflexiones 11:38 am

Para Cappelletti y el Exiliado del Mitreo

Soy de aquellos a los que las ideas menos malas se les ocurren de noche, cuando intentan dormir y no pueden hacerlo por estar dándole vueltas a dichas ideas. Tal vez porque me comprometí a escribir este texto y a que toca enviarlo ya, o bien por ser el aniversario de la Constitución española, o bien por la ira que ilumina Grecia, o bien por cualquier otro motivo, aquí ando, a las tres de la mañana y delante de un cuadernito escribiendo todas estas tonterías. Esto tampoco pretende ser un texto político exhaustivo, solo unas pequeñas reflexiones al vuelo; si hay objeciones, que seguro que las habrá, mandádnoslas, per favore. Vamos allá.

Primero, hay que aclarar una cosa: cuando hay en las elecciones y sale por la tele el político de turno diciendo aquello de como cada cuatro años, ha triunfado la fiesta de la democracia, habría que decir que lo que suelen omitir es el hecho de que esta democracia sea indirecta o representativa. Supongo que a nadie le descubro un mundo por puntualizar este hecho.

Obviando que es mucho suponer que se nos haya dado la capacidad intelectual o moral necesaria para elegir a los representantes políticos y que los medios de comunicación actúan como soportes publicitarios de ellos en función de los intereses de sus grupos y, por lo tanto, es difícil que nos hagamos un juicio independiente de los candidatos, la primera trampa de la democracia (indirecta) se presenta en la forma de elegir a nuestros representantes: no se puede votar por personas concretas o individuales, sino por bloques formados por partidos políticos, que representan una ideología dogmática que, por definición, no puede evolucionar, con listas de representantes cerradas o elegidas de forma no democrática (de arriba a abajo) en los comités de dichos partidos (en casos más sangrantes, es el líder saliente el que elige al líder entrante), por lo que, tú no eliges a tu representante, sino a un conjunto de vagas ideas que, intuyes, pueden representarte.

Dicho esto entraríamos en el tema de, ¿cómo podemos decir que el tipo que yo elijo para que me represente lo va a hacer realmente? Cito textualmente las palabras de Cappelletti:

La democracia representativa se enfrenta así a este dilema: o los gobernantes representan real y verdaderamente la voluntad de los electores, y entonces la democracia representativa se transforma en democracia directa, o los gobernantes no representan en sentido propio tal voluntad, y entonces la democracia deja de serlo para convertirse en aristocracia.

Normalmente la cuestión está en que en lugar de buscar emisarios de nuestra voluntad, lo que hacemos es abjurar o desentendernos de nuestra capacidad de decidir durante cuatro años, algo así como que piensen otros por mí, llegando al siguiente punto.

El segundo problema principal es pensar que los tipos a los que elegimos son una especie de semidioses que lo saben todo y, en realidad, no son ni más tontos ni más listos que nosotros: una opinión de X en un tema del que es experto puede tener peso, pero la opinión de X en un tema que sepa lo mismo él que yo, estará a la misma altura que la mía. Por eso es un poco estúpido ver cómo en los debates parlamentarios una misma persona es capaz de hablar de macroeconomía, inmigración, terrorismo, etc. sin saber muy bien de qué leches está hablando en la mayoría de los casos. Lo peor, sin embargo, no es que opine sobre lo que no sabe, sino que votará sobre lo que no tiene ni idea, de acuerdo a la dirección de su partido. Se dirá que ese ignorante de la tribuna puede rodearse de asesores mucho más sabios que él en un tema concreto. Nosotros también, sin necesidad de delegar su/nuestra ignorancia en él.

Y llegaríamos al tercer problema, en mi opinión, a saber: la voluntad de los electores es cambiante con el tiempo. Cuando sale el político de turno a la palestra diciendo que tiene la confianza de los españoles en tal tema porque hace un par de años la gente le votó, es indicativo de para qué quieren nuestros votos. Supongamos que hemos elegido a nuestro representante ideal, aquel que en el momento de echar la papeleta a la urna era un calco de nuestras ideas y puede ser capaz de traducir nuestras opiniones. ¿Cómo saber que lo seguirá haciendo durante cuatro años? ¿Cómo puede hacerlo si yo no tengo por qué pensar lo mismo en un tema concreto si tal vez no sepa lo que opinaré mañana?

¿En qué se traducen estas objeciones? Principalmente y, a mi entender, en dos:

Por un lado, que la libertad política y el derecho a decidir no son posibles sin igualdad económica y cultural.

Por otro lado, que el pueblo cree elegir a sus representantes bajo su propio criterio. Sin embargo, el propio sistema no hace más que presentarnos variantes ligeramente maquilladas de una misma opción aceptable, con la fuerza e impacto de los medios de comunicación en nuestras decisiones: cambiemos los gobernantes para que nunca cambie el Gobierno o, en palabras de Goldman, si votando se pudieran cambiar las cosas ya habrían prohibido el voto. ¿Diferencias actuales entre PP y PSOE?

Es un texto muy resumido y que podría ser mucho más detallado, pero creo que es suficiente como para poder empezar a lanzar algunas críticas a favor o en contra de él a través de los medios que tenéis de contactar con nosotros.

Para los griegos, «democracia» significaba «gobierno del pueblo», y eso quería decir simplemente «gobierno del pueblo», no de sus «representantes»

Ángel Cappelletti, Falacias de la democracia

αναρχος

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Varios, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 17, 2008 9:26 am

Y es cuando al mirar a los ojos a una persona, te das cuenta de que realmente, ya está todo perdido…ya la has perdido. Ha sido luchar por una causa perdida. Y todo lo que has luchado, se ha visto truncado por una serie de acontecimientos, o quizás ni eso, quizás simplemente haya sido un despertar, abriste los ojos después de tenerlos vendados por un idealismo…Eso es, se vio lo que se quería ver, nada comparado con la realidad, pero tarde o temprano, todo sale a la luz y todo te hace abrir los ojos…ya sea un ‘tanteo’, un comentario o quizás una simple mirada…un gesto vacío.

Ahora es cuando añoras todo lo anterior. Es comparable a quitarle una piruleta a un niño pequeño, que sólo por el hecho de quitársela, ansía aún más tenerla entre sus manos…Siempre se desea lo que no se puede tener, lo inalcanzable, lo imposible. El caso es ése, esperar lo que uno no puede tener…Echar de menos aquello que tuviste y arrepentirte por no saber cómo retenerlo a tu lado…Ver cómo aquello que quieres, se aleja lentamente de tu lado dejando un vacío en tu interior, abriendo una herida que tarde o temprano se curará, porque al fin y al cabo, es lo que tiene que pasar.

A veces las heridas están para aprender de ellas, y se abren…pero todo lo que se puede abrir, también se puede cerrar. En ocasiones son heridas que se abren y se cierran a su antojo. Todo es cuestión de buscar el método curativo que más le convenga a cada persona, una tirita, para asegurarse de que aquello permanecerá sellado y no se pueda volver a abrir…Pero al fin y al cabo, cuando una se cierra, tarde o temprano se abrirá otra, las cosas funcionan así…Un círculo vicioso…

Es el cuento que nunca acaba…

ShoCk

Varios, Agenda, Revistas publicadas 8:58 am

1914, el juego de las alianzas precipita a toda Europa hacia una guerra a una escala que rebasaría con creces las más truculentas pesadillas concebidas por la errática imaginación de un demente (aunque tranquilos, el espíritu de superación de la humanidad no conoce límites, como bien quedaría demostrado a penas treinta y tantos años después).

Los pueblos del continente emprendieron el camino al campo de batalla con el júbilo propio de un día de fiesta, alegres de poder vengar con sangre las supuestas ofensas perpetradas por sus vecinos, por ejemplo, desde la época de las guerras napoleónicas, o desde los romanos, porqué no, ya puestos… Y es que al fin y al cabo, para algo se habían estado llenando, desde la escuela, los sesos de los ciudadanos con soflamas patrióticas, como el que ceba el cañón de un arcabuz. En Francia, sin ir más lejos, se educaba a los niños en la idea de que Alsacia y Lorena eran territorios arrancados al corazón de la madre patria, esclavizados y vejados por los traicioneros salvajes teutones, y que, cuando fueran grandes, deberían de estar dispuestos, llegado el momento, a tomar las armas y hasta dar su vida si fuera necesario por recuperarlos.

Sin embargo, la euforia, el nacionalismo demagógico y santurrón, pronto se fue tornando en pesimismo y aflicción, a medida que las campiñas se iban quedando desiertas de jóvenes y en todas las familias empezaba a faltar algún miembro. El futurismo, la confianza sin límites en el poder ilimitado de la ciencia como motor para mejorar el mundo, enseguida demostró ser un ideal tan hueco y vacío como cualquier otro creado por la humanidad hasta entonces.

Los desastres se iban acumulando uno tras otro. Miles de vidas eran empleadas, dilapidadas, incineradas, para conquistar cincuenta metros de barrizal infecto. Seres humanos viviendo en el lodo o en trincheras inundadas hasta las rodillas durante semanas, sin las más mínimas medidas higiénicas o de aseo personal, acurrucados en cráteres ante la proximidad de la cortina de acero y metralla extendida por la artillería de barrera. Hombres, rebuscando en los bolsillos de sus compañeros en putrefacción algo de pan enmohecido que echarse a la boca. A medida que pasaban los días, los meses, los años, se multiplicaban los muertos y desaparecidos. Se contaban por millares los mutilados que languidecían en hospitales de retaguardia. Será un vano consuelo, pero al menos ellos habían tenido la fortuna de ser arrastrados fuera de la tierra de nadie, aunque algunos de ellos sin duda hubiesen preferido perecer bajo el fuego de ametralladora, pues el destino les había deparado un destino peor que la muerte. Eran los llamados “Gueules cassées”, jóvenes de entre veinte y treinta y cinco años, con mutilaciones faciales tan horribles, que hasta a sus propias madres les resultaba difícil mirarles a la cara. Pues eso es lo que significa, “gueules cassées”, caras rotas, y es que había veces que las explosiones arrancaban literalmente la cara, la mandíbula, los ojos, del rostro. ¿Y luego qué? Después de la tensión nerviosa constante provocada por el silbido de las granadas de mortero, por el tener que vivir con francotiradores al acecho, por tener que morar en la inmundicia, mientras retiran los cadáveres destrozados de tus camaradas, después de todo esto, cuando un hombre ha visto más de lo que puede soportar, algo se te acaba rompiendo por dentro y te sumerges sin remedio en las oscuras aguas de la demencia y de la autodestrucción.

Cuatro años tardaron, cuatro años en empezar a amotinarse los soldados (en Rusia un poco antes). Así se cosechó el haber sembrado nacionalismo durante cien años, pero aún habría más, el tratado de Versalles sería la simiente para la siguiente temporada. En fin, parece que al final los europeos hemos acabado por aprender la lección (lástima que no se pueda decir lo mismo de otros)

Esta exposición habla de todo esto, y puede que de alguna cosilla más, a través de los inspirados pinceles y plumillas de los artistas de “L’Avant Garde”. Las obras se han repartido entre dos sedes: el museo Thyssen Bornemisza, donde se ubican las obras de inspiradas por los momentos iniciales de la contienda y la fundación Caja Madrid (frente al convento museo de las descalzas reales), donde se concentran las obras oscuras, tenebrosas, torturadas, correspondientes a los momentos finales de la guerra y de la inmediata posguerra (la parte para mí más interesante y además gratuita). Invito a todos a daros una vuelta estas navidades por allí, porque da que pensar.

Por: El Exiliado del Mitreo

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Relatos, Humor, Publicaciones, Revistas publicadasDecember 16, 2008 5:00 pm

Iba yo en mi moto y, de repente, ya no iba en ella. Os lo juro, por mucho que os pueda parecer que la ingravidez es algo acojonante, a mí el hecho de volar durante medio minuto en dirección a la única mierda de perro de toda la calle me pareció de todo menos memorable. El caso es que gracias al susodicho zurullo, que habría plantado algún chucho con una cagalera digna de un caballo, mi cara no acabó con quemaduras de tercer grado, aunque sí con cierta cantidad de material en descomposición.

El caso es que, tras el aterrizaje, la chica que generó mi momentánea habilidad voladora vino a auxiliarme… Pero en vez de eso llegó, me vió la cara y se giró a vomitar un desayuno compuesto de Special K y zumo de papaya. Tras 5 largos minutos de excreción bucal, su deshidratación era tan elevada que fui yo el que la tuvo que acompañar al hospital… O eso hubiera hecho si mis piernas no hubieran decidido declararse en huelga indefinida y mi cabeza hubiera decidido respaldarlas en todas sus reivindicaciones. El caso es que, al final, acabamos en casa de una viejecilla sorprendentemente arrugada, manifiestamente loca e increiblemente guarra que tuvo a bien en recogernos. Mi primera reacción al verla (recordad que mi cabeza aún estaba lanzando piedras en alguna barricada) fue la de decir: ¡Es una bruja! ¡Es una bruja! Lo que provocó que mi accidentada acompañante levantara la cabeza y nos mostrara una vez más por qué, en mi recuerdo, aquella tarde de verano tenía tintes “halloweenescos”. Medio minuto más tarde, yo estaba persiguiendo a “la bruja” con el objetivo de ver si pesaba más o menos que un ganso (ref. Los Caballeros de la Mesa Cuadrada), mientras “la endemoniada” hacía gala de una inusitada valentía, al levantarse en estado de trance y tratar de ayudarme a capturar a la furcia de satanás que nos había atrapado. Tras un forcejeo marcado por dos hitos de carácter histórico: “El mordisco de los 100 años” y “La patada de Potsdam”, por fin nos hicimos con el control de la situación… Al menos yo me hice con él, porque mi acompañante, en su más que lamentable estado, decidió que el ser arrugado y maloliente que había en el suelo debía ser erradicado de la faz de la Tierra, y a ese menester se dedicó cuando mi conciencia decidió, una vez más, que el 4º punto del convenio entre yo (como ente) y mis piernas era totalmente inaceptable, volviendo al paro general. Cuando recobré la consciencia, ya estaba yo sentado en esa cama hospitalaria (que, por cierto, vaya sábanas más suaves que tenía) y me tocaba contarle esta misma historia al médico, a la enfermera y al chimpancé que tenía de compa de habitación (que, por cierto, vaya mal aliento que tenía).

Ahora me tienen a la espera de juicio, porque la chica con problemas gastrointestinales, por lo visto, terminó haciendo croquetas con la bruja (y no me refiero en su compañía, si no literalmente) y me acusan de ser co-responsable de semejante tropelía culinaria… Por favor, ¡si ni siquiera me gustan las croquetas!

Fdo: El hombre más asqueroso del mundo.

Varios 10:02 am

Esa es la pregunta que me surgió al oír una noticia reciente en la radio. Mi segunda idea fue que había entrado en la típica sección de bromas telefónicas y no me había enterado. Pero no, efectivamente había pasado. Y es que hoy en día es cada vez más difícil discernir estos dos ámbitos: ¿broma o suceso? ¿justo o injusto? ¿exagerado o necesario?

Me estoy refiriendo a la última idea para poder cobrar el famoso canon sin que ningún desaprensivo que viva al margen de la ley pueda seguir con sus actividades fraudulentas y dañinas para nuestra sociedad: Contratar detectives privados.

Y es que se ha decidido el contratar los servicios de estas agencias para controlar lugares conflictivos, como, por ejemplo, es salón de celebración de una boda.

¿Para qué? Para ver si están difundiendo una de estas propiedades intelectuales sin aprobación del autor en particular. Cómo la están difundiendo. Su capacidad de convocatoria. ¿Mi capacidad de convocatoria? ¿Ahora voy a ser juzgado por cuánta gente viene a mi boda? Por favor, amigos, no vengáis a mi boda, porque si no, no podré poner el CD que tenía preparado.

Y yo me planteo, siendo un completo desconocedor del tema (que ahora, claro está, habrá que investigar), ¿dónde queda el derecho a la intimidad en todo esto? Parece ser que una primera sentencia en contra todavía nos defiende en esto. Pero otra vez… ¿hasta dónde? ¿hasta cuándo?

Lo mejor será acudir a los famosos Bob y Hush en Internet, que ya hicieron una versión de canciones de Disney para evitar el Copyright…

Sacapuntas

Apuntes filosóficos, Publicaciones, Revistas publicadas, ReflexionesDecember 15, 2008 10:52 pm

¿Qué es un estereotipo? Se trata de una lista de características pertenecientes a un ser imaginario que podemos asemejar a los demás o a nosotros mismos. De esta forma, nos ahorramos muchos esfuerzos: intentar descubrir a una persona, conocer mejor sus ideas y recordar sus cualidades. Realmente sí que es fácil vivir con ideas preconcebidas en catálogo y si se olvidan, basta con consultarlo. Además, como mucha gente es aficionada a este ejercicio, nos sorprendemos al compartir pensamientos (exactamente iguales) con otros individuos: creemos tener con ellos muchas cosas en común y solo hemos memorizado la misma página de un mismo libro. Incluso llega a ser curioso cómo uno mismo se fuerza a creer una serie de dogmas y a actuar de un forma precisa para poderse llamar “a” o “b”, para poderse adecuar a un ser humano catalogado.

Es triste pensar que nos basamos en los estereotipos en nuestra vida cotidiana y solo por el hecho de ahorrar calorías y espacio en nuestro disco duro. Muchas estupideces se dicen enarbolando banderas que no sabemos qué significan y pregonando eslóganes engendrados en laboratorios. Muchas injusticias se cometen por no ver más allá de nuestras narices o por imaginar de más; por pensar que un conservador es un facha o un socialista un rojo; por pensar que un musulmán es un terrorista o un americano un cauboi egoísta. Lo mismo ocurre cuando a un tipo amanerado le llamamos maricón y bollera a una tipa basta. Como estos, hay miles de ejemplos que muestran cómo por culpa de los estereotipos se han declarado guerras y se ha perjudicado tanto la vida diaria y la convivencia de casi todos.

Hay que intentar no difundir ideas falsas, leyendas inventadas que luego sean la base del pensamiento propio y ajeno. Sobre todo, tenemos que evitar que nos inculquen ideas preconcebidas, luchar contra los que manipulan la verdad e intentan manipular nuestras mentes con la falsa creencia de que pensar es nocivo para la salud.

farero