Riiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiing, suena la campana y comienza la carrera. El corazón me palpita cada vez mas fuerte, y mi respiración empieza a agitarse. Él, sale primero, con su típico ritmo pausado, y tu, intentando deshacerte de la marabunta de gente que os separa, intentas reducir la distancia mientras lo buscas con la mirada. Yo soy el que mas corre, sin duda, subo y bajo, voy de un lado a otro, sin tener muy claro porque sigo corriendo ni tampoco hacia donde ir, pero corriendo, como si un impulso inevitable se hiciese dueño de mis piernas cada vez que esa campana suena. Finalmente, consigues acortar distancias y llegar a tu meta. Él, taciturno, se alegra de la agradable sorpresa y te recibe en sus brazos, como si fuese a la vez, premio y premiado. Yo entre jadeos me quedo en la distancia, observando, triste porque un día mas he vuelto a perder, triste porque se, que esta carrera esta amañada y siempre corro con desventajas. Decido volver y descansar, me va a hacer falta, porque tras la siguiente clase volverá a sonar la campana.

Leonel

Concurso de relato corto.Awa.07/08