Las coge del cajón de la mesilla de noche de su padre y las va introduciendo una a una, sin que le tiemble el pulso. Las seis ya están dentro: cariño, ¡estás lista para la acción! Esta escena se repite no pocas veces en el país del bigmac, antes de una de las ya habituales masacres. En poco más de un año, han muerto setenta y dos personas como consecuencia de este tipo de matanzas en institutos, universidades o centros comerciales.
Tras la última oleada, se ha hablado de ello en los telediarios y los periódicos pero quizás se acostumbra a recalcar la mentalidad psicópata del asesino sin indagar lo suficiente en la raíz del asunto. Algunos dicen que es porque en ese país tiene un arma hasta Mickey Mouse, y es cierto. Se sienten muy inseguros y tienen miedo a los extraños y creen que con una pistolita van a solucionar sus problemas. Pero para eso existen los psicólogos, a los que de hecho acuden bastante. Sin embargo, me atrevería a decir que el problema no surgió por la proliferación de armas o desde la famosa masacre de Columbine en Colorado, sino hace mucho más tiempo, cuando se empezó a erigir el más sagrado tótem de los norteamericanos: Mr Dollar. En los Estados Juntitos si no tienes dinero, no sólo no puedes comprarte un descapotable para recoger a las niñas pijas del barrio, pero tampoco eres capaz de mandar a tus hijos a un colegio decente en el que les enseñen que hay salida al final del túnel. Si no tienes dinero, no eres nadie, no tienes voz, no tienes poder, si no vales no valdrás nunca y si no te ayudan, no puedes tener éxito. Lejos queda el “Sueño Americano”, lejos ese continente en el que todo era posible. Entonces, en una situación penosa surgen como solución a la desesperación, el fanatismo, “american idol” (sólo si no desentonas), el robo o la violencia. Se dice que las matanzas ocurren en gran parte por los videojuegos que influyen de manera negativa en los jóvenes. Aunque en mi opinión acusan una gran infantilidad, no engendran esa violencia sólo por las maquinitas sino también por el ejemplo que dan los adultos: en EEUU hay un hurto cada tres segundos y un asesinato cada media hora. La autoridad, tampoco predica con el ejemplo: de 2003 a 2005, la policía mató a dos mil sospechosos en huidas o bajo custodia policial. La violencia no viene tanto del imaginario como del día a día. Estos catalogados “psicópatas” se abandonan al vandalismo y posteriormente al crimen; es una forma de arremeter contra una sociedad que ofrece pocas perspectivas de futuro. Ello les vuelve probablemente más seguros y se creen más fuertes. Llevar y usar un arma les hace perder el miedo a ser un fracasado: “Si soy una mierda ahora, ¡lo seré para siempre!”, dicen en Bowling for Columbine (película de Michael Moore sobre el asunto en cuestión, que recomiendo ver). El chaval que el pasado cinco de diciembre mató a ocho personas en un centro comercial y luego se suicidó, debía de pensar eso, puesto que en su último adiós confesó: “ahora voy a hacerme famoso”. Estos jóvenes ven la masacre colectiva como el mejor final para una vida desastrosa, pues si lo único que haces es suicidarte, no saldrás en los telediarios, lo que demuestra que necesitan hacerse notar porque no se les hace caso, no se resuelven sus problemas ni se les enseña a afrontarlos.
Prohibiendo las armas, se solucionaría parte de la cuestión pero, lejos de considerarlo un éxito, seguirían sin arreglo las carencias que lo provocan. El tema ha de estar en la calle y en los medios, para que los ciudadanos (ya no cuento con los políticos) hagan lo posible por evitar que estos chicos se encuentren en dichas situaciones, fomentando la comunicación con ellos y enseñándoles que lo que de verdad vale en la vida no cuesta dinero. Hace poco, se perpetró una masacre en Finlandia con características parecidas a las de los EEUU, lo cual nos debería hacer estar alerta. En España, aunque parezcan hechos aislados, tienden a ser más comunes los suicidios de jóvenes por las mismas razones y cada vez es más común ver peleas y destrozos (sin reivindicación) por las calles: un claro síntoma de que la juventud necesita hacerse notar en un país en el que la media de edad es de cuarenta años. Por suerte o por desgracia, todavía nos conformamos con Gran Hermano para ser famosos.
Méjico Lamela

me encantaria ser una estrella del cine, me encanta estar por TV pero no tengo los medios recursos, almenos quiero saber como se trabaja en medio de una pelicula. gracias su amiga desde peru
Comment by MONICA — January 13, 2008 @ 8:06 pm
me toooo….. (L) =)
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[★..|[♥]|..★] Litzzy ♡ [♫..|[♥]|..♫]
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Comment by bebaa — March 5, 2008 @ 10:27 pm
holaas les quiero decir q me encantaria salir en la tele pero nu se como.
ojala lo logre.
chau besos
Comment by guadalupe — May 1, 2008 @ 12:32 am
me gustaria actuar en casi angeles diganme como lo puedo hacer grax chau…
Comment by guadalupe — May 1, 2008 @ 12:34 am
hola mi sueño es ser famoso y me encanta actuar y cantar diganmen como agoooooo
Comment by matias — May 1, 2008 @ 7:28 pm