Varios, Relatos, ETSII, Agenda, Revistas publicadasDecember 18, 2007 10:29 am

Queridos lectores de awa, queremos comunicaros que la revista/periódico/folletín convoca un concurso de relatos cortos para las próximas Navidades. Podéis escribir sobre lo que queráis pero el límite es 3/4 de cara de documento de word (tamaño 11, fuente Times New Roman). Pensad que cuanto más corto, más fácil será que quepa en la revista (que no somos la Times). El relato deberá estar firmado con un pseudónimo, con un seudónimo o con vuestra identidad de la CIA o la KGB, cualquiera nos vale. En el mismo sobre o mail que el relato, deberán aparecer vuestros datos personales para saber a quien se puede adjudicar un fantástico premio. Para que quede más claro, tenéis a continuación las bases del concurso:
- Tema: Libre
- Extensión: Máximo 3/4 de cara (hasta el 18 en la regla del word). Times New Romans 11. Una línea para el título. Interlineado simple.
- Plazo: Hasta la última uva del 2007.
- Premio: A los tres primeros, muy probablemente unos librillos.

Varios, Relatos, Revistas publicadas 10:23 am

No sabía cómo, pero ahí estaba el libro, sobre el banco, nadie lo cogía, parecía esperar a que él se aproximase y su curiosidad le impulsase a abrirlo, y se percatase de que le era familiar, que ese libro ya había sido escrito antes o que todavía no había sido escrito pero aguardaba en un despacho a que su autor se decidiese a terminar sus últimas páginas, unas páginas que decidirían el futuro de la humanidad, el futuro de la familia del autor o su propio futuro como profesional, deshecho, como el libro abandonado en el banco del parque, mojado por la lluvia, llorando tinta por la necedad de los humanos, testigo mudo de la historia, testigo de la decrepitud del autor que se acerca a contemplarlo sobre el banco, frustrado e impotente por no poder salvar de la muerte a su amigo, al que le dio la vida.

Azîm

Varios, Cine, Revistas publicadas 10:23 am

[¡] ¡Hola alsi! ¿Qué tal estás?
[alsi] No te conozco.
[¡] Mejor. Estoy aquí sólo para ayudarte.
[alsi] ¿Cuál es tu mote, no entiendo el dibujo?
[¡] Es un faro, para tu isla.
[alsi] ¿Eres farero?
[¡] Pues sí, y quiero escribirte un cuento lleno de ventajas.
[alsi] … Me encanta…
[alsi] Gracias
[¡] La primera ventaja es que cuando el cuento llega al final,
[¡] no se acaba, sino que se cae por un agujero… ¡guujjhuu!…
[¡] y el cuento reaparece en mitad del cuento.
[¡] Esta es la segunda ventaja y la más grande,
[¡] que desde aquí se le puede cambiar el rumbo,
[¡] si tú me dejas. ¡Si me das tiempo!
[alsi]Todo el tiempo que tú quieras. ¡Sigue por favor!

alsi: Elena (Najwa Nimri); ¡: Lorenzo (Tristán Ulloa)

Varios, ETSII, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas 10:21 am

Antes de nada, quiero recalcar que lo que escribo es mi opinión y no tiene porqué englobar al resto de “awadores”.

Sé que muchos de vosotros esperáis con ansiedad la llegada del jueves veinte de diciembre. “Me voy a pillar una cogorza… menudo chuzo…”: eso es lo que se oye a menudo. A mí, sinceramente, me provoca cierta tristeza que un grupo bastante grande de gente sólo piense en la llegada de una fiesta, para emborracharse. Muy probablemente estaréis pensando ahora que soy un imbécil, un aguafiestas, un amargado, un pedante y dejaréis de leer esto o bien lo leeréis hasta el final para convenceros de que no pensáis como yo. Creo que en mi labor está instar a todo el mundo, no sólo a delegación, a hacer una fiesta distinta.

Llamar “fiesta” a un conjunto de personas tajándose a las once de la mañana, en pleno invierno, en unas pseudopistas de tenis, es un disparate. Sería fiesta si hubiese más cosas que la hiciesen más atractiva para el que no quiere sólo “etilizarse”: proyecciones de películas, representaciones de improvisación teatral, algún conciertillo, una barbacoa, tapitas especiales para la ocasión (o comida casera hecha por nosotros), además de animar a la gente a participar más en los torneos de mus y juegos de mesa que creo se están realizando actualmente. No me refiero a cambiar la fiesta para que parezca diferente de cara al exterior y los viejos digan qué juventud más provechosa, pues eso me la pela, sino para que entre los alumnos no sólo se desee una fiesta para poder empinar el codo pero también para compartir momentos y luego recordarlos. Personalmente creo que si se bebe entre colegas con otras cosas de fondo: comiendo unas tapitas, compartiendo música, películas, torneos de cartas y otros festejos, se lo pasa uno mejor que si bebe sin más. Tampoco quiero que se reemplace la Semana Cultural, una cosa no quita la otra pues cultura puede haber en todo momento. Debemos fomentarla contra aquellos que piensan que por estar en una escuela técnica nos tenemos que olvidar de ella frente a “nuestras obligaciones” y los foros de empleo, contra aquellos que sólo buscan la cultura cuando le da créditos de libre elección.

Lo que me gustaría hacer es proponer al alumnado a preparar una fiesta en la que disfruten más y tengan más razones para ir, pudiéndola recordar por más cosas que por una borrachera como cualquier otro viernes. No estamos en el colegio, dirección no nos va a preparar la fiesta, sólo nos va a dejar hacer el botellón cuando las elecciones estén cerca, no es ninguna novedad. Así que tenemos que movilizarnos nosotros y entre todos buscar tiempo para plantear (ver si son viables) y preparar actividades para las fiestas: Sidrada y San Pepe. En tres días se puede preparar una barbacoa y un mini-concierto. Un buen comienzo sería depositar propuestas en el buzón de delegación (incluso en el de AWA), pero no penséis que ahí acaba el trabajo, también tenemos que colaborar para que salga adelante; si queremos, podemos.

J.C.

Varios, Apuntes filosóficos, Revistas publicadas 10:20 am

Las coge del cajón de la mesilla de noche de su padre y las va introduciendo una a una, sin que le tiemble el pulso. Las seis ya están dentro: cariño, ¡estás lista para la acción! Esta escena se repite no pocas veces en el país del bigmac, antes de una de las ya habituales masacres. En poco más de un año, han muerto setenta y dos personas como consecuencia de este tipo de matanzas en institutos, universidades o centros comerciales.

Tras la última oleada, se ha hablado de ello en los telediarios y los periódicos pero quizás se acostumbra a recalcar la mentalidad psicópata del asesino sin indagar lo suficiente en la raíz del asunto. Algunos dicen que es porque en ese país tiene un arma hasta Mickey Mouse, y es cierto. Se sienten muy inseguros y tienen miedo a los extraños y creen que con una pistolita van a solucionar sus problemas. Pero para eso existen los psicólogos, a los que de hecho acuden bastante. Sin embargo, me atrevería a decir que el problema no surgió por la proliferación de armas o desde la famosa masacre de Columbine en Colorado, sino hace mucho más tiempo, cuando se empezó a erigir el más sagrado tótem de los norteamericanos: Mr Dollar. En los Estados Juntitos si no tienes dinero, no sólo no puedes comprarte un descapotable para recoger a las niñas pijas del barrio, pero tampoco eres capaz de mandar a tus hijos a un colegio decente en el que les enseñen que hay salida al final del túnel. Si no tienes dinero, no eres nadie, no tienes voz, no tienes poder, si no vales no valdrás nunca y si no te ayudan, no puedes tener éxito. Lejos queda el “Sueño Americano”, lejos ese continente en el que todo era posible. Entonces, en una situación penosa surgen como solución a la desesperación, el fanatismo, “american idol” (sólo si no desentonas), el robo o la violencia. Se dice que las matanzas ocurren en gran parte por los videojuegos que influyen de manera negativa en los jóvenes. Aunque en mi opinión acusan una gran infantilidad, no engendran esa violencia sólo por las maquinitas sino también por el ejemplo que dan los adultos: en EEUU hay un hurto cada tres segundos y un asesinato cada media hora. La autoridad, tampoco predica con el ejemplo: de 2003 a 2005, la policía mató a dos mil sospechosos en huidas o bajo custodia policial. La violencia no viene tanto del imaginario como del día a día. Estos catalogados “psicópatas” se abandonan al vandalismo y posteriormente al crimen; es una forma de arremeter contra una sociedad que ofrece pocas perspectivas de futuro. Ello les vuelve probablemente más seguros y se creen más fuertes. Llevar y usar un arma les hace perder el miedo a ser un fracasado: “Si soy una mierda ahora, ¡lo seré para siempre!”, dicen en Bowling for Columbine (película de Michael Moore sobre el asunto en cuestión, que recomiendo ver). El chaval que el pasado cinco de diciembre mató a ocho personas en un centro comercial y luego se suicidó, debía de pensar eso, puesto que en su último adiós confesó: “ahora voy a hacerme famoso”. Estos jóvenes ven la masacre colectiva como el mejor final para una vida desastrosa, pues si lo único que haces es suicidarte, no saldrás en los telediarios, lo que demuestra que necesitan hacerse notar porque no se les hace caso, no se resuelven sus problemas ni se les enseña a afrontarlos.

Prohibiendo las armas, se solucionaría parte de la cuestión pero, lejos de considerarlo un éxito, seguirían sin arreglo las carencias que lo provocan. El tema ha de estar en la calle y en los medios, para que los ciudadanos (ya no cuento con los políticos) hagan lo posible por evitar que estos chicos se encuentren en dichas situaciones, fomentando la comunicación con ellos y enseñándoles que lo que de verdad vale en la vida no cuesta dinero. Hace poco, se perpetró una masacre en Finlandia con características parecidas a las de los EEUU, lo cual nos debería hacer estar alerta. En España, aunque parezcan hechos aislados, tienden a ser más comunes los suicidios de jóvenes por las mismas razones y cada vez es más común ver peleas y destrozos (sin reivindicación) por las calles: un claro síntoma de que la juventud necesita hacerse notar en un país en el que la media de edad es de cuarenta años. Por suerte o por desgracia, todavía nos conformamos con Gran Hermano para ser famosos.

Méjico Lamela