“¿Diga? ¿Sí? ¿Quién es usted? No, no le quiero escuchar…” Sólo le pido unos segundos y me querrá oír. Si es usted curiosa, no colgará el teléfono preguntándose el resto del día qué le habría querido decir esa voz anónima que le cautivaba tanto. Todos me dicen que tengo una voz familiar porque a todos les habría gustado tenerme como hijo, hermano, padre o tío pero obviamente usted me lo negará, me dirá que no quiere saber nada más de mí. “Pero…” Sí, eso es, pero yo sigo hablando y usted mientras piensa si no podría ser de verdad un pariente suyo o un amigo olvidado. Haga memoria, piense… “No… ¿No serás?” Sí, vamos, dígalo… Soy yo ¿o es que no me reconoces? “Hijo…” Sí. “¿Dónde has estado todo este tiempo? Te hemos buscado y…” Estoy bien Mamá, de eso no te preocupes. “Pero… mi Albertito…” He viajado mucho y al final he encontrado mi sitio donde menos lo esperaba. “¿Cuándo volverás?” No creo que lo haga, mamá. Hacía tiempo que quería llamarte pero me faltaba valor, ya he dado este paso al menos. Sólo quiero que sepas que estoy bien, que te quiero y que en los próximos días recibirás algo especial. Adiós mamá y cuídate.
Juan tomó una foto de un bebé y detrás escribió: “tu nieto”. La metió en el sobre con la dirección que aparecía en el listín telefónico, lo cerró y le puso el sello. Bien, ya he acabado con Muñoz, ahora a por … Navarro… 91358…

Papeete