MúsicaMay 31, 2007 1:44 pm

”Sólo me has rozado” es el álbum debut de Tulsa, grupo liderado por la guipuzcoana Miren Iza, cantante y compositora que formó parte de Electrobikinis.
Entre las referencias musicales de Tulsa se nombran el rock americano (Dylan, Jayhawks, Patti Smith, Velvet Underground, Cat Power, Elliott Smith, Oldham, Bright Eyes), el inglés Nick Drake, el australiano Nick Cave…
Pero lo primero que me ha venido a la cabeza al escuchar el disco ha sido Christina Rosenvinge, sobre todo la época en la que los Subterráneos la acompañaban. Puede que la causa sea que su disco “Que me parta un rayo” marcó una época de mi vida. Supongo que me ha recordado porque Miren también canta con una voz muy personal, porque ambos respiran ese aire pop y porque tienen unas letras con fuerza.
Aunque cada uno tiene su estilo y todavía no se sabe cual será el camino que recorra “Sólo me has rozado” A mí me llega de otra manera, he debido de hacerme mayor, porque ya no creo en el amor y algo más en el dolor.
Tulsa no deberían pasar desapercibidos, si fuera cuestión de calidad y no de marketing.
Las letras giran en torno al amor, el desamor, las relaciones y la vida, pero sin caer en las penurias y tampoco estando anestesiados.
Ahora estoy en mi habitación escuchándoles. Sintiendo cada palabra que dicen, disfrutando y mirando mi mundo como si algo hubiera cambiado; aceptando cierto miedo a vivir, a decir lo que pienso en cada momento; no sabiendo quien soy; matándome más de mil veces y no consiguiendo morir, porque me salvas tú.
Todo lo bueno se acaba y debo darle al play de nuevo para volver a sentirme invencible e increíble.

Certidumbre

VariosMay 24, 2007 9:55 pm

Quería robar unas líneas, buscar un espacio donde poder escribir de nuevo unas palabras. Aquí siempre lo he tenido, siempre había un cuadrado en blanco esperando a ser rellenado. He escrito lo que pensaba, lo que hacía o lo que quería hacer. Y ahora de nuevo quiero escribir algo, y otra dispongo de ese cuadrado, que espero que cuando esté relleno, merezca la pena leer. Como también espero que estas líneas sean sólo un “Hasta luego”.
Hace tres años acudí a uno de esos carteles que ahora junto a otros escribo. Abrí la puerta de ese local en el tercer piso por suya puerta podría haber pasado ya mil veces, todas ellas de largo. Y desde aquél día hasta hoy, reí, sufrí, me estresé, escribí, leí, maqueté, imprimí, repartí, y sobre todo, disfruté, junto a otros pocos compañer@s que también estaban inmersos en vivir algo en esta escuela que no sucediese delante de la pizarra. Y creedme, merece la pena. Merece la pena, porque cuando esto se acabe, cuando veas de cerca el mundo exterior y tengas que elegir, será una cosa más que te atará aquí, que sabes que sin duda echarás de menos, y al pensar en todo lo que has hecho aquí, sonreirás.
Sí, yo también creí que huiría despavorido en cuanto esta historia tocara a su fin. Que no volvería la vista atrás. Pero creo que no va a ser así. Los del M4, la chica de dos filas más atrás, mis friki-compañeros, Punta Cana, Tenerife, la cafeta, la no – piscina, Cybertech, los partidos de fútbol… y ese A3 que cada dos semanas había que correr para publicar.
Así que, como ya he dicho, tan sólo será un hasta luego. Volveré a ver como llegáis apurados a rellenar contenidos, como la carta de autorización para imprimir siempre parece perdida, volveré a hablar de quién es el primero que ha visto el capítulo, a hablar de las diferencias entre los departamentos, subiré a las diez esperando que no te toque clase en las F, la sobremesa intentaré que sea con una partidilla, daré toques a mansalva para reunirnos en la cafetería aunque luego no haya sitio…
Y un último mensaje, para los que primero han leído este texto, que lo han repartido, y que en unos meses rellenarán otro gran cuadrado en blanco… ¡¡Mucha suerte!! Ha sido genial;)
Hasta luego…;)

A.tellingconts

Varios 9:54 pm

[Media hora antes de la hora convenida, alumnos nerviosos en la puerta de la revisión. Media hora después de la hora convenida, profesor con hace acto de presencia. Entra. Cierra puerta. Cuchicheos nerviosos.]
PROFESOR: ¡Que pase el primero!
[Nuestro nuevo (y mejorado) alumnos que se ha leído este guión entra. Paso firme. Mirada del profesor (a partir de ahora, el enemigo) de saberse en su terreno, claramente superior.]
ALUMNO: ¡Yo soy {identidad protegida} Y estoy viendo a todo un ejército de paisanos míos. Aquí, desafiando a la tiranía.
[Se gira a los alumnos, aún más nerviosos, de la puerta]
ALUMNO: Habéis venido a luchar como hombres libres, ¡¡y hombres libres sois!! ¿Qué haríais sin libertad? ¿Lucharéis?
MULTITUD DE LA PUERTA: ¡No! ¿Contra eso? No, huiremos, y en su día, aprobaremos.
ALUMNO: Luchad, y puede que os fichen. Huid, y viviréis, un tiempo al menos. Y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaríais dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces por una oportunidad, ¡sólo una oportunidad!, de volver aquí y vencer a vuestros enemigos? ¡Puede que nos quiten la autoestima, pero jamás nos quitarán, LA LIBERTAD!

{Cualquier similitud con película o personaje de la realidad es pura casualidad}

A.tellingconts

Varios 9:53 pm

“En tiempos recientes, al parecer por azar, ha surgido un grupo de personas que poseen lo que sólo se puede describir como dotes especiales. Si bien ellos todavía no lo saben esas personas no sólo salvarán el mundo, si no que lo cambiarán para siempre. Esta transformación de lo ordinario a lo extraordinario no se producirá de la noche a la mañana. Cada historia tiene un comienzo. El primer volumen de su épico relato comienza aquí…”

Con estas palabras comienza una de las mejores series de estos momentos. Y describe perfectamente lo que te vas a encontrar en cada capítulo, como gente del día a día, que tiene ya su vida hecha, y que la vive con relativa tranquilidad, ve como una habilidad adquirida, a veces no deseada, cambia por completo el rumbo de su historia.

Algunos de ellos creen saber por qué tienen estos poderes, creen saber como usarlos, pero nada es tan fácil. Una misteriosa agencia se dedica a cazarles y estudiarles, pero su mayor problema no es ese, el peligro real que les acecha es uno de ellos… Sylar.

Las historias individuales comienzan a entrelazarse, teniendo a la vista un mayor objetivo, una meta común: sobrevivir. Cambiar un futuro que parece incambiable, modificar el curso de un historia que cambiaría el mundo que conocen para siempre.

¿Pero cómo? Bueno, nunca creí que esta frase metida en un buen contexto tuviera tanto sentido:

Save the cheerleader, save the world

A.tellingconts

Varios 6:59 pm

Imagínate: tienes delante a una chica, y se enciende un piti,… ¿qué escándalo no? No.
Pero, ¿Y si se tira un pedo?, eh, ¿y si va la tía y se raja? ahí en tu cara! Puta cerda.
Pues yo eso no lo entiendo.
Me han dicho que es porque los que venden los rollitos esos de nicotina nos la han colado del todo, que hay unos profesionales que pueden hacer que consumamos en rebaño lo que ellos quieran.
Pero a ti no te la cuelan.
Si tus polos portan un caballo, te gusta el sushi, o si te interesa que tal ha meado Cachuli esta mañana, es por motivación personal y no tiene nada que ver la sociedad de consumo esa que dicen.
Y por supuesto que si empezaste a fumar fue tras una decisión de persona adulta con personalidad y criterio.
¿O no?
Estabas tú con la cara llena de granos, muriéndote por hacer cosas de mayores como conducir o follar, cuando los más chanantes de tu clase empezaron.
Fue por probar.
Cuando te metes un trozo de goma por la nariz, eso sí es probar, porque después de la experiencia no se te ocurre repetir. En cambio tú volviste a fumar hasta controlar la tos que casi te mató la primera vez.
Ahora no puedes dejarlo.
Bueno, no quieres. Tu cuerpo te pide nicotina y tú tienes que fumar para quedarte a gusto, del mismo modo que cuando tu cuerpo no se acuerda de la última descarga de amor te pide un cinco contra uno.
Has convertido el meterte humo por la boca en una necesidad corporal.
Todo esto es lamentable
Aunque mi motivación para escribir no ha sido ni será el que fumes, dejes de fumar, o te metas cosas raras por donde te entren. Es tu problema.
Hasta que se convierte en el mío.
He observado en algunos fumadores cierto egoísmo,
y no me refiero a esos que dicen que han dejado de fumar pero en realidad lo que han dejado es de comprar tabaco y fuman lo mismo o más que antes, esos merecen un artículo para ellos solos.
Lo que pasa, es que hay rancios que se dedican a fumar solos, en su casa, o al aire libre, que no comparten un humo que se pierde, que no queda para provecho de nadie.
No voy a pedir que todos hagáis como los que fuman en los servicios o ascensores para que puedas llegar tú detrás y disfrutar del tabaco como si encendieses el cigarro con tus propios labios. Pero un término medio que se agradece es cuando fumas por ejemplo en un coche o en local pequeño, y si este está lleno de gente mejor, incluso pudiendo acentuarse la percepción del aroma con este aire denso que tenemos ya por el calorcito.
Porque fumar es muy digno.
Oler a pozo en ropa y piel, teñir tus dientes y uñas amarillo castiñeira, besar con tacto a ceniza, gastarte el dinero en disminuir tu capacidad pulmonar, perder gusto, olfato y voz, e incluso provocarte un cáncer,… No es nada que no sepas ya. Y sobran listos que creen que dejarás de fumar si te repiten una y otra vez que fumar es una desventaja.
No quiero ser uno de esos.
Escribo esto porque yo no me tiro pedos delante tuyo.

chabi

Varios 6:49 pm

Llevo tiempo pensando en el amor. No sé que significa amar y no sé si lo llegaré a saber alguna vez. Hace tiempo creí estar enamorado. Se llamaba María, era de Soria. La conocí cuando acompañaba a mi hermano Roberto en uno de sus viajes de trabajo. Tenía los ojos marrones y enormes y el pelo muy oscuro y muy largo. Tenía la mirada más conmovedora que había visto nunca. Para mí, en aquel momento, era el ser humano más perfecto del mundo. No era capaz de ver nada más, ninguna de las maravillas de existir lucía como ella. Por el hecho de que ella fuese ella y de que yo fuese yo, nos gustamos de forma repentina y a la vez. Todo fue rápido y muy fácil. Nos hicimos novios.

Era complicado tener una relación a distancia. Yo en Huesca, ella en Soria. Ambos faltos de todo. De dinero, de casa, de coche, de trabajo, de facilidades. Aun así, no dejaba de desear quererla, y sabía que ella me quería. Hablábamos mucho por teléfono y nos escribíamos. Cuando hablaba con ella su voz me parecía el aliento de la vida, el alimento de mi alma; cuando leía sus cartas me imaginaba a su corazón ordenando a su mano escribir aquellas palabras. Soñaba con ella cuando dormía y acabé soñando con ella también cuando estaba despierto. Soñaba en clase; soñaba cuando caminaba por el campo, de camino a casa; soñaba cuando veía una piedra con la forma de la belleza de toda la naturaleza; soñaba cuando me quedaba mirando al avellano del que había cogido avellanas los veranos de toda mi vida. Cada vez que me paraba a hablar con alguna chica del pueblo soñaba con María.

Era lo mejor que me había pasado nunca, de repente todas las cosas tenían validez y sentido. Ahora sabía que el mundo, que la naturaleza, que la evolución de las especies, que la eternidad que había transcurrido desde que empezó todo, no eran cosas vacías, simples casualidades, sino que eran los hechos que habían conducido a nuestras almas a estar juntas. Era todo perfecto salvo por que solamente nos veíamos una vez al mes.

De pronto, sin esperarlo, estando inmerso en lo más maravilloso que me había pasado nunca, un día, todo cambió, cuando me llamó por teléfono su voz no me gustó, la noté vacía, vaciada por su propia desgracia, por la desgracia de haber renunciado a mí. No dije nada, pero lo sabía, sabía que había dejado de quererme. Trató de conversar como otros días. De forma desenfadada y cariñosa, contándome las cosas de su vida cotidiana como siempre hacía, pero no era posible, no podía aguantar más sin decirme la verdad. Y me la dijo.

Me dijo que ya no podía quererme. Que siempre estaría en su corazón. Que un trozo de su alma sería siempre para mí. Pero yo sabía que no era verdad. Me dijo que ya no podía quererme porque había conocido a Alberto. Alberto, el Soriano, el chico capaz de complacerla. El chico que podía estar allí, a su lado. El chico de buena familia, el chico simpático y conocido en su cuidad, el chico con dinero y con coche, el chico que resultaba fácil de querer.

Después de aquella conversación no la volví a llamar ni escribí ninguna carta más para ella. Ella tampoco lo hizo. Mi vida se convirtió en el retrete del infierno. Ahora nada tenía sentido. No la quería llamar porque sabía que al notarla distinta iba a sufrir, iba a sentir, todavía con más intensidad, el indescriptiblemente doloroso sentimiento del desengaño.

Han transcurrido dos años desde aquello. Desde entonces pienso que el amor es una farsa más. Uno más de los negocios de la existencia para darle al ser humano ganas de vivir. No se lo que significa amar porque no he amado nunca, la vez que creí amar acabé odiando, odiando a todo el mundo porque me odiaba a mí mismo. No sé si volveré a tener ganas de entregar mi alma, de dar rienda suelta a mi corazón para que otra persona lo haga también. No sé si alguna vez volveré a tener fuerzas para dejar mi felicidad en manos de otro ser humano.

Pousa

Varios 6:48 pm

Al cumplir los dieciocho años Roberto Rivera no se planteaba la idea de conducir un coche. Su vida era simple, estaba realmente, por infinitas razones, vacío por dentro y se encontraba inmerso en ese maravilloso proceso en el que uno empieza a dejar de estarlo. No iba a ningún sitio porque no tenía donde ir. Todos los acontecimientos que ocurrían en su vida estaban localizados en su casa, en su barrio o en su pueblo. Aunque la mayoría de los acontecimientos que le ocurrían estaban dentro de él, y estaban dentro de él aunque estuviese en su casa, en su barrio o en su pueblo.

Era un chico muy solitario. La mayoría del tiempo lo pasaba solo. Ello se debía fundamentalmente a que era, a veces, desagradable con las personas de su alrededor. No me refiero a que fuese desagradable con todo el mundo o de forma descontrolada. Tenía una forma de tratar a la gente que era distinta a lo que la gente le suele gustar, nunca adoptó ningún formalismo de ningún tipo, nunca fue cortés según ningún canon, además iba pregonando sus ideas de anarquía y ateismo de forma descontrolada a diestro y siniestro y sin ton ni son. En cuanto a alguien se le ocurría defender alguna postura distinta a la suya, entraba en una especie de trance de defensa de sus ideales y ponía todos los medios verbales que tenía en su mano para destruir a su oponente en el recién creado debate.

Se excluía a si mismo de todas las actividades, supongo que por lo cercana le que quedaba la edad del pavo, su aspecto físico le resultaba una auténtica barrera infranqueable que le impedía tratar con la gente de una manera normal. Era gordo, siempre ha sido gordo, ahora no le importa. Si a alguien no le gusta, que se fastidie ese alguien, piensa. No se va a fastidiar él porque no le guste a otra persona. Pero aunque ahora no le moleste, en aquel momento si lo hacía. Le molestaba porque pensaba que el resto de los seres humanos eran como él era entonces, intransigentes, y de la misma manera que él no era capaz de aceptar los defectos de los demás, pensaba que nadie seria capaz de aceptarle realmente como una persona normal.

Tenía una tendencia exagerada a perderse dentro de sí. Esa era su desgracia o su virtud, supongo que lo uno es cierto en unos casos y lo otro en otros. Era su desgracia, y lo es, porque inhibiéndose uno está solo y solo uno no puede estar toda su vida y era su virtud, y lo es, porque gracias a ello ha podido estar años y años observándolo todo, todo lo que le ha ido rodeando en los lugares en que he estado, y porque gracias a ello, esos años, ha podido estar pensando en todo lo que ha estado observando y ha podido descubrir lo que hay de cierto y lo que hay de falso en muchos aspectos de lo cotidiano de los seres humanos. Supongo que el decir que alguien sabe algo sobre los seres humanos es una afirmación un tanto ostentosa, pero bueno, es lo que creo de él y no hago daño a nadie escribiéndolo aquí.

El tiempo fue pasando, hizo amistades muy importantes, amistades que literalmente le cambian a uno su forma de existir. Su amiga Carmen, a la que conoció el verano de los dieciocho cuando empezó en un trabajo de verano, le enseñó que no había ningún problema en estar inmerso en uno mismo siempre y cuando ello no implique autodestruirse. Su amigo José, al que conoció dos años después, a los veinte, cundo empezó en la Universidad, le enseñó a hacer caso omiso de sus defectos porque todo el mundo tiene defectos y, realmente, a nadie le importa. Su amigo Manuel, al que conoció a los veintitrés, en Madrid, cuando estudiaba la segunda parte de su carrera, le enseñó la verdad sobre la existencia, que todo el mundo es capaz de todo y que nadie es mejor ni peor que nadie. Quien sabe, quizás siguiendo solamente inmerso en si mismo, podría haber descubierto todas estas cosas o quizás no. El caso es que sus amigos han estado en el momento oportuno haciendo posible que, para el, la vida esté llena de vida, precisamente.

A los veinticinco años, siguiendo en Madrid y a punto de terminar los estudios, se sacó el carné de conducir. Unas semanas después estaba en su pueblo con un puesto de trabajo perfecto en muchos aspectos, en la misma empresa de aquel primer trabajo de verano y de los sucesivos que tuvo durante siete años. Con el poder de que le otorga a uno una nómina de un contrato indefinido pidió un crédito personal en su caja de ahorros y se compró un coche.

Ahora dos meses después de este último hecho. Conduce todos los días. Su amiga Carmen sigue en su pueblo, su amigo José está en Madrid y su amigo Manuel está en Mexico DF. Todo es igual que antes, pero conduce todos los días.

Pousa

Varios 6:46 pm

No pienses cómo lo quieres escribir,

un mar de palabras te podría ahogar.

Deja que fluya lo que quieres decir,

Porque he ahí lo natural de tu pensar.

Piensa que si dejara de soplar el viento

las ideas no enriquecerían tu vida.

Se valen de fuertes movimientos

Para crear otros mundos de fantasía.

¿y cuándo sufres un bloqueo mental?

¿y cuándo te sorprendes leyendo

y no entendiendo?

¿y cuándo olvidas lo esencial?

Entonces, sólo quieres escapar,

perderte en la inconsciencia y dejar de pensar,

vivir un sueño que te vuelva a iluminar,

bullir de nuevas ideas y volver a despertar.

Jox

Varios 6:43 pm

todo ha acabado a tu lado todo parecia mas facil, incluso el fin. Ahora echo la vista atras y maldigo cada beso de menos, cada discusión de mas… Empezamos esta historia siendo los protagonistas, y la hemos acabado siendo la mitad de lo q fuimos. Cada vez que me pregunto si basta con un solo corazón para latir por los dos, la respuesta mina mi cabeza, anudando mi garganta, hasta que el dolor llega al estomago, ya ves, el antiacido de unos es la ulcera de otros. Aun así, lo suyo es dar las gracias, gracias por haberme dejado amarte por cada pavada q soltaste en mi oido, gracias por ver en mi lo q nadie a visto,gracias. Ahora te estaras buscando entre las lineas, insegura de q hablen de ti, solo expresan la necesidad de desahogarme, de decirte lo q un amigo ya no puede, de despedirme una vez mas, por si así me hago a la idea de que ha acabado todo. Seguire escribiendote cartas que nunca leeras con aquel lenguaje q juntos inventamos, seguire amandote a escondidas, y seguire recordando lo q deje escapar.
Aunque estos pasillos se han vuelto mas estrechos y mas oscuros, para mi seguiras siendo, la q todos se empeñan que olvide.

by ME

Varios 6:36 pm

¿Me arriesgo?

Dicen que la mayoría de los encuentros amorosos son casuales. Así me pasó a mí cuando la vi por primera vez en la biblioteca. Nos cruzamos un par de miradas y me pareció un buen descubrimiento: una chica con carácter, original y diferente. Hay que ver lo que dan de sí un par de miradas.
Desde entonces, me dio la impresión de que los encuentros se hicieron más frecuentes pero menos casuales: cada vez me fijaba más para ver si se acercaba, la buscaba con la mirada, incluso me asomaba a las puertas de la clase en la que creía que se encontraba. Nos seguíamos mirando cuando nos cruzábamos pero al principio pensaba que se dirigía a la persona que había detrás de mí o que se fijaba en el panel de mi derecha.
Las siguientes veces estaba completamente seguro de que me observaba, de que ella también quería conocerme y de que sentía ese mismo “nosequé” por mí.
Llegué a verla a todas horas, cuando estaba y cuando no, llegué a verla con su pelo moreno liso y sus ojos oscuros, su aspecto exótico e interesante; llegué a verla a la vuelta de cada esquina, en mi cama estando yo en ella, ella en mí, llegué a verla en sueños y llegué a verla en mi futuro, sí, en mi futuro.
De repente, éramos mayores, menos atléticos y menos apuestos. Cada vez la veía menos y había niños por todas partes, pero ella se iba desvaneciendo. Entonces me intentaba concentrar para no dejar de percibirla pero se esfumaba poco a poco, se enfriaba.
Sin embargo no llegué a preocuparme hasta que la vi el día de mi muerte: no velaba mi ataúd…
Ahora sólo deseo un encuentro verdaderamente casual, los dos solos dentro de un ascensor, mirándonos fijamente, sonriendo, y preguntarle: “¿Cómo te llamas?”

Pepita Gómez