Aún recuerdo ese día sentado en el sofá, viendo uno de los magníficos telediarios que tenemos en nuestro país, en el que mis oídos captaron con asombro la noticia de que España, siendo el quinto país en PIB de la UE, era, sin embargo, el que mayor número de billetes de 500 € tenía circulando por las calles… Lo primero que pensé es que, dado su tamaño, la gente había decidido utilizarlos como mantas de lujo, pero deseché la idea al darme cuenta de lo incómodo que tenía que ser. Luego mi mente bienintencionada quiso creer que a la gente le gustaba eso de quedar como un señor llevando medio sueldo en un “trozaco” de papel y viendo como el resto de mortales se quedaba flipando cuando salía majestuosamente de su bolsillo tamaña cantidad de euros. Una vez más deseché la idea: A lo mejor a un par de personajes semejante ocurrencia les parecía genial, pero la mayoría de la gente no se expone a morir de hambre si le roban la cartera. Así pues seguí dándole vueltas durante un tiempo y se me ocurrió otra idea: ¿Es posible que se moviera tanta cantidad de dinero negro en nuestro país como para que tal cantidad de billetes morados anduvieran sueltos por ahí? Y me puse a pensar en bares, restaurantes, talleres, tiendas, viviendas… En todos ellos pagamos en efectivo muchas veces y no sabemos si luego los dueños declaran a Hacienda todos los ingresos.

Resulta que tengo un amigo que, ocasionalmente, trabaja haciendo la caja de un restaurante y le comenté mi preocupación. Su respuesta no me dejó lugar a dudas: Como mínimo el 80% de beneficios se quedaban en la caja y no se declaraban al Estado (por supuesto casi ningún camarero tenía un contrato legal, recibían el dinero en mano y santas pascuas). Otro día, hablando con mi madre sobre lo caro que es reparar el coche, me comentó el jugadón que hacen en los talleres con lo de no cobrarte el IVA: Como no te cobran impuestos no declaran nada a Hacienda y así más dinerito para el bolsillo del dueño. Y no pasemos a hablar de la construcción, ¡la forma favorita de venta para un especulador es en dinero negro! Así puede vender pisos de protección oficial sin problemas, multiplicando su valor. ¡Negocio seguro! El etcétera es infinito. En España todo el mundo piensa única y exclusivamente en el beneficio personal. Cuando hacemos la declaración de la renta sólo pensamos en ver de que forma podemos engañar al Estado para que nos devuelva dinero, pero cuando estamos en la consulta del médico queremos que vaya más deprisa, cuando vamos en coche que las carreteras no tengan socavones, cuando vamos en tren que sea de alta velocidad, cuando compramos un piso que sea de protección oficial, cuando sacamos la basura que no esté allí horas más tarde y cuando tenemos prácticas que los laboratorios sean grandes y con buen material.

Podemos elegir entre dos modelos: Privatización total (así el Estado poco tendría que invertir y nos podríamos quedar con un pasta gansa para nosotros) o servicios públicos en condiciones (quizá nos quedaría menos para pijadas, pero las cosas importantes como la vivienda o la salud irían mejor), que implican cierta conciencia social y de respeto a los bienes comunes. La situación actual es un término medio entre ambos, que lo que consigue es que unos pocos se beneficien de ambas cosas y el resto nos comamos las sobras.

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