Cine, ETSII, AgendaApril 23, 2007 9:13 pm

Considerada generalmente la película más rentable de todos los tiempos, el film para adultos de 1972 Garganta Profunda fue más que una excitante curiosidad y un gran éxito de taquilla. Estrenada en el mismo momento en que los movimientos nacionales para la liberación sexual, la igualdad de derechos y los valores contraculturales estaban alcanzando su punto álgido, esta película sexualmente explícita se convirtió inesperadamente en el epicentro de una tormenta social y política sin precedentes, un gran fenómeno cultural cuyo impacto continúa afectándonos hoy. Ahora, más de 30 después de que Garganta Profunda entrase violentamente por primera vez en la conciencia colectiva, Inside Deep Throat (Dentro de Garganta Profunda), examina la sima entre las modestas intenciones de los cineastas y el imprevisto legado que crearon sin proponérselo.

Jueves 26 de abril a las 9:30 en el Aula C. Allí nos veremos.

VariosApril 22, 2007 8:05 pm

Miradme. No me conocéis.
¿Quién creéis que soy?
Yo no lo sé, ayudadme.
Me tratáis, creéis en mí,
pero yo no sé quién soy,
y busco apartando las cortinas de tinieblas,
tratando de averiguarlo
alejándome para actuar,
para ser quien creéis, para no sobresaltaros.

¿Quién soy? ¿Existo?
No soy, ya no soy.
Ya no creéis,
soy nada.

Y sigo buscando,
intentando demostraros que sí existía,
que yo era algo hasta que me creasteis.
Y ahora… de nuevo aparto las cortinas
para adentrarme cada vez más en mis tinieblas,
verdes neblinas,
por ver si vuelvo a encontrarme.
Por ver si aun sigo allí,
otra vez buscándome.
Siento que ahí dentro debe haber escondido,
algo sagrado
mucho más que lo que hemos vivido.

Con la esperanza de que existo intento demostrároslo.
O a mí, ¿qué más da?
Ahora que ya:
-:no soy, no creéis en mí:-
ahora que todo vuelve a ser oscuro,
alzo mi voz para identificarla con algo,
para no ser solamente todo
y para no alejarme de todo.

Sin ningún patrón crezco
como una enredadera sólo aferrada a sí misma.
Crezco hasta ahogarme,
crezco hacia la luz lejana y mortecina
alejándome de vuestros temores y deseos,
sin saber qué es lo que soy,
asustándome con cada olvido
que me empuja más alto y más lejos.

Acabada vuestra fe, queda el viento,
y yo, aun sabiendo que nunca estuve allí,
puedo verme en ella una y otra vez sin llegar a comprenderlo,
mezclando pasado
presente
y futuro,
como si fuese eterna,
o un sueño que se repite,
o quizás una fantasía
o quizás totalmente vuestra.

En una grieta del viento
meto las cosas que creasteis para mí,
esas que ya no se me ajustan,
esas que me apretaron,
todo lo que yo cuidaba,
mi modesto y fastuoso reino.
Vuelvo a mi sombra,
donde para encontrarme encenderé mi propia luz,
la que no destruirá la oscuridad que juega a envolver mis pasos.
Mantendré los ojos cerrados.

bichitis

MúsicaApril 10, 2007 8:18 pm

Coti no es alternativo, no suena cool decir que te gusta. No debería nombrar su disco en Awa, tendría que estar haciendo la crítica de un grupo del que no hubieras oído hablar nunca y fuera muy independiente.
Pero aquí estoy, escuchando a Coti, siendo consciente de que hace estribillos pegajosos, que gusta a toda la familia y además se junta con Paulina.
Evidentemente no es mi tipo, aunque ya me enamoró hace unos años cantando junto al gran Ismael Serrano la inolvidable “Nueces”. La saturación de “Nada fue un error” hizo que nuestro amor se acabara y se precipitara nuestro final. Pensé que definitivo.
Ha llegado a mis manos “Gatos y Palomas”, su nuevo álbum, y he acabado escuchándolo. Las cosas han cambiado. Él ya no es ese argentino desconocido que compone grandes éxitos para otros. Yo ya no soy esa niña a la que se enamora cantando una canción de amor. Aunque siendo sinceros, Coti sigue haciendo lo de siempre y yo sigo enamorada. “Gatos y Palomas” es el disco que se espera de Coti. Eso puede ser bueno, o puede ser malo. Lo único cierto es que no te va a engañar.
Hay ciertas noches en las que me apetece que la música que suena en mi habitación me transmita buenas sensaciones, no me haga pensar y no moleste. En esos momentos, Coti me gana y pienso que seguiremos juntos. Pero cuando despierto por la mañana, quiero algo más de la música. Y a mí Coti no consigue dármelo.
Escucharé su disco durante unas semanas y seguramente lo disfrutaré. Pero después romperemos de nuevo. Hasta que una noche le vuelva a necesitar.

Certidumbre

VariosApril 9, 2007 12:01 pm

Aún recuerdo ese día sentado en el sofá, viendo uno de los magníficos telediarios que tenemos en nuestro país, en el que mis oídos captaron con asombro la noticia de que España, siendo el quinto país en PIB de la UE, era, sin embargo, el que mayor número de billetes de 500 € tenía circulando por las calles… Lo primero que pensé es que, dado su tamaño, la gente había decidido utilizarlos como mantas de lujo, pero deseché la idea al darme cuenta de lo incómodo que tenía que ser. Luego mi mente bienintencionada quiso creer que a la gente le gustaba eso de quedar como un señor llevando medio sueldo en un “trozaco” de papel y viendo como el resto de mortales se quedaba flipando cuando salía majestuosamente de su bolsillo tamaña cantidad de euros. Una vez más deseché la idea: A lo mejor a un par de personajes semejante ocurrencia les parecía genial, pero la mayoría de la gente no se expone a morir de hambre si le roban la cartera. Así pues seguí dándole vueltas durante un tiempo y se me ocurrió otra idea: ¿Es posible que se moviera tanta cantidad de dinero negro en nuestro país como para que tal cantidad de billetes morados anduvieran sueltos por ahí? Y me puse a pensar en bares, restaurantes, talleres, tiendas, viviendas… En todos ellos pagamos en efectivo muchas veces y no sabemos si luego los dueños declaran a Hacienda todos los ingresos.

Resulta que tengo un amigo que, ocasionalmente, trabaja haciendo la caja de un restaurante y le comenté mi preocupación. Su respuesta no me dejó lugar a dudas: Como mínimo el 80% de beneficios se quedaban en la caja y no se declaraban al Estado (por supuesto casi ningún camarero tenía un contrato legal, recibían el dinero en mano y santas pascuas). Otro día, hablando con mi madre sobre lo caro que es reparar el coche, me comentó el jugadón que hacen en los talleres con lo de no cobrarte el IVA: Como no te cobran impuestos no declaran nada a Hacienda y así más dinerito para el bolsillo del dueño. Y no pasemos a hablar de la construcción, ¡la forma favorita de venta para un especulador es en dinero negro! Así puede vender pisos de protección oficial sin problemas, multiplicando su valor. ¡Negocio seguro! El etcétera es infinito. En España todo el mundo piensa única y exclusivamente en el beneficio personal. Cuando hacemos la declaración de la renta sólo pensamos en ver de que forma podemos engañar al Estado para que nos devuelva dinero, pero cuando estamos en la consulta del médico queremos que vaya más deprisa, cuando vamos en coche que las carreteras no tengan socavones, cuando vamos en tren que sea de alta velocidad, cuando compramos un piso que sea de protección oficial, cuando sacamos la basura que no esté allí horas más tarde y cuando tenemos prácticas que los laboratorios sean grandes y con buen material.

Podemos elegir entre dos modelos: Privatización total (así el Estado poco tendría que invertir y nos podríamos quedar con un pasta gansa para nosotros) o servicios públicos en condiciones (quizá nos quedaría menos para pijadas, pero las cosas importantes como la vivienda o la salud irían mejor), que implican cierta conciencia social y de respeto a los bienes comunes. La situación actual es un término medio entre ambos, que lo que consigue es que unos pocos se beneficien de ambas cosas y el resto nos comamos las sobras.

Red|\|oise

VariosApril 1, 2007 6:16 pm

¿Quién que haya ido un par de veces al teatro puede decir que no le gusta el teatro? No lo sé, pero pienso que no basta con ir un par de veces puesto que el teatro puede tomar muchas formas. La opereta es una de ellas.
La opereta es una obra cantada y satírica donde los guionistas hacen un alarde de ingenio mientras los actores demuestran un dominio total de su cuerpo y sus voces. Es sorprendente como obras escritas durante el siglo XIX son adaptadas para hacer reir al público de hoy en día haciendo guiños divertidos a temas de actualidad, como la política o los dibujos animados.
Los argumentos, complicadas tramas de enredo y desenredo con giros inverosímiles, parecen enteramente pensados para entretener, cumpliendo su función a las mil maravillas. No importa saber que pese a todo lo que pase al final ganará el bueno y triunfará el amor o que el malo fracasará en sus intentos por lo que sea y será ridiculizado por los demás personajes.
Estos personajes, estereotipos deliciosamente caricaturizados por los actores, tienen la capacidad de hacer sonreir al público con su simpleza. No puedo decir que carezcan de otras ambiciones, pero sí que esta basta para dejarte una sensación infantil de tranquilidad y felicidad al salir del teatro. Los bailes, las disparatadas canciones, las expresiones, las risas y los diálogos se alinean para conseguirlo.
En resumen, la opereta es una obra ligera y cómica que surgió en Francia a mediados del siglo XIX, cuya frivolidad en comparación con otros géneros de teatro a los que parodia, ayuda al espectador a olvidar los problemas, reir y disfrutar con sus canciones y bailes durante el rato que dura la obra. Autores destacados de operetas son el franco-alemán Jacques Offenbach con “La Bella Helena” (1864), u “Orfeo en los infiernos” y su famoso can can, los ingleses Gilbert y Sullivan, con obras como “El Mikado” (1885), que representa actualmente en Madrid el grupo Dagoll Dagom, o Florimond Herve, con “El pequeño Fausto” (1869). En España la opereta fue asimilada con la zarzuela, género más costumbrista. En cambio en Estados Unidos surgió una variante, la opereta anglosajona, con títulos tan conocidos como “Kiss me, Kate” (1948) de Cole Porter o “West Side Story” (1957) de Leonard Bernstein.
El Mikado
bichitis