Tras el estimulante debut de Lula, Zapatos Nuevos, ya podemos disfrutar de su nuevo disco: El mundo está temblando.
Cuando me acerqué a su primer álbum lo hice dispuesta a decir lo peor y a ser cruel. Pero acabaron transportándome a constelaciones de serpientes y consiguieron que mis uñas se volvieran garras.
He esperado ansiosa su segundo disco, quería más de lo que me dan. Ya no soy una crítica, sólo soy una fan. Me cuesta analizar el álbum, porque cada vez que lo escucho me dejo llevar y veo el lado salvaje.
Una escucha no es suficiente. Hace falta más para entrar en el mundo Lula, para estar sintiéndolo. Zapatos Nuevos marcó las bases de lo que son y ahora han ido donde tenían que ir. Como dicen te pueden golpear, pero eso te hace siempre más fuerte. Algunas críticas fueron buenas y otras no tanto. Que se callen la boca los que no hicieron una segunda escucha. Con El mundo está temblando demuestran que han crecido: suenan mejor, las letras son buenísimas y el conjunto es increíble. No te estoy mintiendo. Quizás escandalicen menos, o quizás he cambiado y quiera una noche para amarnos y después desengañarnos. Me siento en cada canción, cada estrofa, en cada reproducción. Tienen mucho que decir y yo todo por hacer.
Ya sé que no les conoces y estoy haciendo lo que puedo para que les des una oportunidad. Puede que un domingo oscuro escuches Johnnie Walker y no te importe que no te de amor; o puede que escuches Silvia y descubras que no mueve el mundo; o puede que todo esté bien, tu mundo tiemble con este disco y recuerdes que todo lo que no hagas hoy no va a volver.
Tras muchas escuchas no puedo dormir, pero me da igual. Ha ocurrido de nuevo, me han transformando. Me pregunto adónde irá mi suerte y me canso de que seas un poco cobarde. Cariño, esto ya terminó. Necesito un dragón con fuego en el cuerpo.
Buscaré a alguien que me diga “nena brillas” para decirle “acompáñame”

Certidumbre