A todos nos han llegado las noticias del nuevo plan que discutirán profesores, dirección y alumnos. Se dice que todo se hace por el bien de la calidad de la Escuela y, dado que son ellos los que, suponen, conocen qué es lo mejor para nosotros, me gustaría echarles una mano en sus ambiciosos planes y proponer algunas sugerencias.
La primera comenzaría por una revisión de todos y cada uno de los profesores y sus métodos de enseñanza. Es una vergüenza tener que ver como se mantiene a profesores de primeros cursos con dos o tres alumnos debido a su incompetencia como docentes. ¿Qué se hace entonces, pasar una triste encuesta de calidad a esos dos o tres alumnos los cuales, posiblemente, no tengan los pocos arrestos necesarios para poner a parir al profesor al que han sufrido con placer durante meses?
También es penoso ver como algunos profesores no indican, de forma clara, el contenido que van a dar durante el curso y, menos aún, facilitan algún tipo de ejercicios resueltos similares a lo que preguntarán en el examen. Basta ya de ese secretismo barato que a nadie beneficia.
Otro tema destacable sería el del punto de clase que se da en algunas asignaturas. Si se quiere que el alumno llegue en igualdad de condiciones al examen, la forma de conseguirlo y la evaluación deberían ser las mismas para todos, independientemente del profesor con el que se haya dado clase.
Y mi última sugerencia iría para alguna de esas cátedras especializadas en suspensos masivos: si convocatoria tras convocatoria los fracasos siguen siendo aberrantes que no nos vendan la moto de que el problema es de los alumnos por no saber estudiar, por estudiar poco o por estudiar mal. Revisen si sus formas de evaluación permiten saber de forma adecuada si el alumno conoce o no la asignatura y, en caso contrario, empiecen a preguntarse qué podrían hacer para evitarlo.
Que lo que se vive en la Escuela es una carrera de obstáculos y no un camino para la formación de los alumnos no creo que se le escape ni al más tonto del lugar. Si se quiere invertir este proceso habría que comenzar por cumplir alguna de las humildes sugerencias propuestas por todos. Estas son sólo las mías; supongo que con las del resto de alumnos podríamos completar varios números de la revista pero, como ese tampoco es el propósito, véamos qué es lo que entienden por calidad los de arriba y en qué se traduce.
The Contrabulous Fabtraption of Professor Horatio Hufnagel.
