Relatos, Revistas publicadasJanuary 21, 2007 10:14 am

Hace un par de semanas estaba en mi casa tranquilamente viendo en la tele un reportaje sobre profesores maltratados por sus propios estudiantes. En ese mismo momento mi hermano pequeño entró por la puerta y pronunció la siguiente frase:

“Es de coña, acaban de echar a un amigo del colegio por lanzarle a un jardinero una papelera desde la ventana de clase.”

Sorprendida ante esta declaración le pregunté que qué parte era la que le escandalizaba tanto, y cual fue mi sorpresa al escuchar: “que se piquen tanto por lo de la papelera, si es de esas de plástico que no hacen daño”.

De repente me di cuenta que algo fallaba. La tele, mi hermano, la tele, mi hermano… Al final me escondí detrás del sofá atemorizada ante el prospecto de que un adolescente vándalo entrara por la puerta de mi casa y me estampase una papelera de plástico en la cabeza (de las que no hacen daño, por supuesto). Y eso que ni siquiera recuerdo haberme ganado la enemistad de nadie intentando trasmitirle ningún tipo de conocimiento ni sabiduría.

No obstante, no quise juzgar el asunto precipitadamente, así que me transporté mentalmente a primero de bachillerato para alcanzar un poco más de perspectiva sobre el asunto. Me di cuenta de que entonces ya volaban cosas por la ventana, sólo que en aquellos tiempos eran cuadernos y no contenedores (sí, de los blanditos). Aunque la diferencia entre lanzar un cuaderno y lanzar una papelera probablemente sea simplemente cuantitativa, no se puede negar que la diferencia entre tocarle las narices un poco a un compañero y partírselas a un pobre jardinero es abismal.

Pero no me hagáis mucho caso, porque es posible que me equivoque en mis juicios. Tal vez, a escasas semanas de sufrir la horrible transición entre los 19 y los 20, estoy perdiendo mi mojo, mi espíritu de adolescente rebelde, para convertirme en un miembro (demasiado) respetable de la sociedad. El caso es que no sé si reírme o llorar cuando rememoro cierta frase referente a la dureza de las papeleras escolares. Estoy incluso pensando en escribir una carta al colegio de mi hermano, mi ex colegio, pidiendo que por favor pongan papeleras de metal, que si no los porrazos no tienen ninguna gracia.

En fin, supongo que ahora vendría a cuento un párrafo disertando sobre el horror de la violencia y una frase final contundente, posiblemente una pregunta retórica, pero la verdad es que esa parte me cansa; la he leído demasiadas veces en demasiados lugares. Aún así, por si alguno se queda más tranquilo (y pido disculpas por el posible leguaje soez de la siguiente frase, pero sin él parece que me pesa más la edad): ¿A dónde coño vamos a llegar?

Brooks of Sheffield (miembro del Grupo de Nuevos Escritores)

Relatos, ETSII, Revistas publicadas 10:13 am

VES LO QUE PASA CUANDO ME TOCAN LAS PELOTILLAS:
No se que me ocurre ultimamente pero cada vez tengo mas hinchadas la pelotillas, a ver no me juzguen no es que los tenga mas gordos que el caballo del Espartero es que me estoy cansando de todo de manera que he comenzado por hacerme socio del partido politico de los ciudadanos ‘cabreaos’ ése, me he hecho socio del club los ingenieros ‘cabreaos’ (véase en la seccion: no apruebo ni por pelotas y eso que como comenté me van creciendo, …. las pelotas), tambien me he hecho socio del club de los conductores ‘cabreaos’ y por supuesto del club de cazadores cabreaos de perdiz roja con reclamo…
Y es que estoy enfadado y las cosas se me han ido de las manos, todo comenzo, cuando yo que era un amable pelele estaba en mi coche frente al semaforo en rojo y a mi izquierda se coloca uno, me mira, le miro y lo siento, siento como me dice- peleeeele, peleeeele te voy a quitar el sitio para aparcar, peleeelee- y mientras mi cabeza acababa de escuchar el ultimo pelele, va el cabroncete y me adelanta, rapidamente le sigo y pienso, no soy un pelele, no soy un pelele, ¿no soy un pelele? si soy un pelele… pone los warning y con mucha calma esta metiendo el coche a 50 metros de mi casa en un hueco enorme, ahora empieza a hincharse mi vena… SÍ! la noto y pienso mientras se me ponen los ojos verdes y empiezo a transformarme en niña del exorcista ¿Has visto lo que hace el cerdo del otro coche…? ojala le de al de atras…ojala … y ahi lo deja clavao como si de un momento a otro fuera a salir el examidador de atras a felicitarle por el aprobado. Entonces me mira, siento como sonrie y piensa ‘ yo llegare hoy a ver al Madrid, TÚ, no pelele’ yo me calmo se que habra mas sitios no puede se tan dificil si el hijo de examinador éste lo ha encontrado tan rapido, ¿por que no lo voy a hacer yo? Tras un redoble de tambores de tres cuartos de hora dando vueltas ya tengo la respuesta ‘no encuentro un sitio, porque soy un pelele’
Dos dias despues, salgo de casa a comprar unas cosas, iba subiendo la cuesta mirando el reloj y preguntandome ‘¿cuanto me he adelantado el reloj?’ y no lo sabes, nunca te acuerdas, llegas a las puertas y ves a las cajeras que parece que estan haciendo una competicion a ver quien se marcha antes a casa , que ahora que lo pienso yo ¿como serian este tipo de competiciones? en la caja 2 tenemos a Sole una veterana en la especialidad todos saben que es la que mas rapido mete las cebollas en las bolsas… en la caja 3 tenemos a Violeta directamente desde burgos nadie la reta a dar el cambio con la rapidez con que le toco las tetas, en la caja 4 tenemos una baja y en la caja rapida con 6 abuelos sin gafas y con el monedero lleno de calderilla dispuestos a preguntar si el vinagre, si la miel y si el aceite caducan; tenemos a la inigualable Toñi, solo lleva tres meses pero es el terror de la maquina registradora. Despues de divagar, asi… disimuladamente me cuelo entre la gente directo a comprar la unica cosa que me ha llevado alli, un paquete de azucar, siento como avanzo a por el azucar cuando ya voy a pasar los torniquetes me dicen a las espaldas ‘está cerrado’ ¿como que está cerrado y entonces que hago yo dentro? ‘lo siento, esta cerrado’ - y digo yo - pero si solo es para una cosa- y me dicen- no, no ya no se puede. Como ya tengo la vena hinchada se me hinchan los huevos…me doy la vuelta y me quedo con una cara de capullo mirando como Toñi ha ganado el galardon a la cajera mas rapida, y ¿que pasa que Toñi no me puede cobrar a mi el azucar?- pues no, amigo capullo,no.
Y lo ultimo que me podia pasar llevo unas semana escribiendo en AWA y mira que me esfuerzo pero nada, no me publican, ya estoy desesperado, pienso que lo hago mal, asi que hace semanas me decido a escribir sobre temas de candente actualidad ‘’el mantel con bordado mallorquin y el maravilloso mundo de los bolillos'’ yo se que esto es imposible que lo publiquen, llevo años con el hobby del ganchillo y me da cierta vergüenza que la gente lo sepa, aun asi me juego el tipo… es imposible que esto le guste a alguien tanto como a mi… bien pues ahi estaban los Din A 2 recien saliditos del horno como siempre amablemente colocados en cada planta asomo mi nariz y veo mi doble columna de los bolillos, ahi puesta y mi firma debajo… me escurro entre la gente que se acerca a coger su ejemplar y voy echando hostias al baño… No se donde meterme, cuando acabo salgo y veo el pasillo entero llenos de Awas deseosos de ser leidos, lo siento, mis pelotillas se me hinchan y pienso ¿por que fui tan capullo de pensar que no lo publicarian, es la ley de murphy?
El pasillo es un campo de minas todos estan leyendo, siento como a mi paso voy dejando caer bolillos que me delatan, muchos me conocen saben quien soy ¿por que no firme con un pseudonimo? Voy a la cuarta planta recojo todos los awas que hay y voy bajando sin dejarme uno, no puede quedar rastro de esto. La gente vuelve a clase y me meto al baño, saco un mechero y lo enciendo; en el mismo suelo, hago una fogatilla y quemo los awas… de pronto salta la alarma de incendios… mi titulo de capullo va creciendo por minutos, del techo comienza a caer una llovizna. Me asomo al pasillo y la gente comienza a gritar porque cae agua del techo, todos van saliendo de clase. Yo, me voy por la escalera de al lado del baño, con mucha calma, abro la taquilla… mis pelotillas comienzan a relajarse y empiezo a ver que la gente en el fondo no esta a disgusto con la lluvia que cae del techo y tampoco con mis bolillos… (hobbys mas frikis se han visto). Saco el abrigo, me coloco la capucha, y me bajo…salgo a la calle y digo ¡¡¡¡¡¡VES LO QUE PASA CUANDO ME TOCAN LAS PELOTILLAS o los bolillos…mucho cuidado que soy un capullo peligroso!!!!!
Basado en una historia real, que algun dia espero que nos ocurra mientras estamos en alguna de las muchas clases soporiferas que tenemos. (soñar es gratis)
CONTINUARA… bueno si quereis

Kite (miembro del Grupo de Nuevos Escritores)

Humor, Juegos, Revistas publicadas 10:09 am

Ana o Carlos nació en 1842, pero no os diré quién. el otro nació en 1843 ó en 1844. Ella nació en el mes de marzo. cada uno de ellos tiene un reloj. Ninguno de los dos relojes funciona a la perfección. El de Ana se atrasa diez segundos cada hora, y el de Carlos se adelanta diez segundos cada hora. Un día de Enero los dos pusieron sus relojes en hora exactamente a las doce del mediodía. Los relojes no volvieron a marcar la misma hora hasta el día que Ana cumplió 21 años. ¿quién es mayor Ana o Carlos?

Solución:
Primero tenemos que calcular cuántos días tienen que pasar para que los dos relojes vuelvan a marcar la misma hora. Como el reloj de Ana se atrasa tanto como el de Carlos se adelanta, los dos relojes volverán a marcar la misma hora cuando el de Carlos se haya adelantado seis horas y el de Ana se haya atrasado otras seis. (Entonces los dos relojes marcarán las seis, y, por supuesto, ninguno irá bien.) Pero, ¿cuántos días tendrán que pasar para que el reloj de Carlos se adelante seis horas? Un adelanto de diez segundos cada hora supone un minuto cada seis horas, que es 4 minutos al día, que es una hora cada 15 días, que es 6 horas en 90 días. De modo que al cabo de 90 días los relojes volverán a marcar la misma hora.
Pero no nos han dicho en que día de enero se pusieron los dos relojes en hora. Si hubiera sido cualquier día excepto el 1 de enero, 90 días después no podía caer en marzo; tendría que caer en abril (o quizá en mayo). De modo que los relojes debieron ponerse en hora el 1 de enero. Pero aún así, 90 días después no caería en marzo a no ser que fuera un año bisiesto. (El lector puede comprobarlo con un calendario. Noventa días después del 1 de enero es el 1 de abril de un año normal y el 31 de marzo de un año bisiesto). Esto demuestra que el veintiún cumpleaños de Ana cae en año bisiesto, por tanto debió nacer en 1843, y no en 1842 ó en 1844. (Veintiún años después de 1843 es 1864, que es año bisiesto). Se nos dice que uno de los dos nació en 1842, por tanto fue Carlos quién nació en 1842. Así que Carlos es mayor que Ana.