RelatosJanuary 20, 2007 7:56 pm

Suena la canción. Suena una y otra vez. Y cuando llega “Aunque el cielo brille mis estrellas no lloraran por ti”, ella dice la frase y le mira.
Nada tiene sentido. Están los dos solos en el bar. Ángel en la barra y Luci en una mesa. Y la misma canción empieza cada vez que se acaba.
Él la observa y deja que ella repita su frase suficientes veces. Hasta que decide devolverle la jugada. Y toma también algo prestado de la canción: “Vive sólo para ti tu vida y deja siempre para mí la herida”
Pasan los instantes. Luci siente que está diciendo la verdad y piensa que ya está Ángel culpabilizándose para sentirse mejor. Él cree que hace lo correcto y siente que ella sigue engañándose.
Se cruzaron hace demasiado tiempo, cuando sólo eran pequeños esbozos de lo que acabarían siendo. Ni Luci tenía poder, ni Ángel se sentía culpable por querer tenerlo. Se dedicaron miradas que implicaban mucho más y compartieron conversaciones con verdades. Sabían que no debían conocerse, sabían que iba en contra de su naturaleza. Y tras estar a punto de renunciar, se separaron para que cada uno siguiera su camino.
Una infinidad después volvieron a encontrarse. Cada uno había conseguido sus objetivos y ya no tenían ninguna ambición. Puede que aburridos de ser quien debían ser: Luci cansada de ser mala y Ángel cansado de ser bueno.
Esta vez las miradas fueron lo de menos. Él puso la mano en la pierna de Luci y ella cogió el cuello de Ángel. Fue raro. Él sentía que hacía algo malo y ella que era hermoso. Ambos sabían que no debían.
Siguieron coincidiendo bastantes amaneceres, hasta que el equilibrio se rompió. Ni Ángel ni Luci se sentían cómodos en su papel. Sólo estaban bien cuando estaban juntos, pero no puede ser.
Sin saber cómo, están en el bar. Separados pero mirándose. No pueden acercarse porque parece que se lo impiden. Tampoco pueden salir. Si Ángel abre la puerta, las estrellas le obligan a entrar. Si Luci sale, el sol la devuelve al interior.
La canción se repite y sólo se comunican a través de ese par de frases. No tiene sentido. Al igual que su relación, que ha provocado una situación extraña. Ya no hay buenos. Ya no hay malos.
Mientras el reloj va avanzando sus sentimientos van evolucionando. Saben que lo suyo ha acabado y que hay que restaurar el equilibrio, aunque no saben cómo.
Sigue sonando la canción, pero empiezan a perder el sentido de lo que dicen.
Hasta que sin saber cómo, dicen una frase distinta y la dicen los dos a la vez: “Busca un lugar, algo por qué luchar” Se hace el silencio y se miran sin decirse nada. Ya saben lo que deben hacer. Ángel se va a encontrar esperanza en el infierno. Y Luci a ofrecer diversión en el cielo. Tienen un nuevo objetivo.
Ya sabemos lo que pasará. El cielo se convertirá en el infierno. El infierno en el cielo. Hasta que Ángel y Lucifer vuelvan a encontrarse y la canción suene de nuevo.

Certidumbre

ETSII, Publicaciones, Revistas publicadas 11:22 am

Pues sí, ya se han quedado atrás las fiestas con el belén y el árbol como decorado, las mesas con copas de vino y langostinos, las felicitaciones, los nuevos propósitos y el recuento de los viejos. Ya nos comimos las uvas, vivimos la noche más larga, dimos regalos, recibimos otros, y… preparamos las cosas para reincorporarnos al 2007. Porque amigos, el año nuevo para un estudiante realmente empieza el día 8. Las vacaciones de Navidad son… ¡¡las vacaciones de Navidad!! Esas fechas en las que un susurro remanente dice en tu cabeza… “tienes que estudiar… tienes que estudiar…” Pero seamos sinceros, no es culpa nuestra, es que la época no acompaña. Acompaña casi tan poco como el calor de Junio o la pereza de Septiembre. Vamos… ¡¡que los exámenes están mal puestos!! (no sé cuándo meterlos, pero están mal puestos, je)
Volvemos, vemos a nuestros amigos, saludamos y… ¡eh! ¿hay más luz? ¡Anda! Si las paredes son de este color… a ver si también han cambiado las sillas del comedor… (Bueno, bueno, el año pinta bien, pero no forcemos). Y otra vez con 12 meses por delante compañeros. Ya tamos aquí de nuevo.
Pero no caigamos en pensar tan sólo “ya aquí otra vez”… hagamos que sea distinto. Los meses se llaman igual, y tienen los mismos días, pero si tenemos claro que esos días no serán iguales a los del año pasado, y por lo tanto tampoco los meses que forman… no pensemos en un vacío “un año más”. Caben tantas cosas en un año… tantas oportunidades, tantas posibilidades de hacer que un día sea recordado por muchos de estos “años más”. Y en mayor o menor medida depende de nosotros, de nuestras ganas e intenciones, de pensamientos e ideas…
El momento no fomenta el optimismo, apuntes yendo y viniendo, calculando la estadística de qué tema ha caído más en los últimos años… bueno, es la ventaja de que esto esté por escrito… ¿no quieres pensar ahora? Vale, yo mucho tampoco. Dóblalo y guárdalo, y en unas semanas léelo de nuevo… y haz que sea más que un “año más”.
¡¡Suerte a tod@s en los exámenes!!

A.tellingconts