¿No te das cuenta? Cuando él pasaba todo se detenía, todo se quedaba en tensión, como mirándole, esperando algo. ¿No viste como entonces brillaba más el sol por las ventanas? ¿O como de todas partes parecían salir destellos y mariposas? Cuando se iba todo parecía agitado y ellas, pequeñitas, revoloteaban alrededor de su recuerdo. Mi realidad se sentía como sorprendida soñando en horario de trabajo, y tenía que despertar de sopetón, aturdida y desconcentrada. Pero aun así, todo parecía iluminado, como si le hubieran subido los colores.
Cuando por fin vuelvo a respirar ya no hago arder a las mariposas, se quedan tranquilas en el suelo como las hojas secas, las que adornan las aceras en otoño, y siguen allí con la luz del atardecer. Ya no necesito nada, puedo dormir todo el día. Puedo soñar otras piedras de fuego, otras tempestades, puedo estrellarme mil veces sin que me pase nada. Dormir todo el día. Despertar sólo para darme la vuelta, oliendo la oscuridad, oyendo que no hay nada. Por eso sueño, por eso puedo huir con el viento y tirarme en los abismos a nadar con la lluvia bajo el fango, será un sueño. Serán mis palabras contra las tuyas, haciendo ruido, batallando en silencio, haciéndose cada vez más tenues, borrándose mientras se ensañan hasta cobrar pleno sentido, brillando al afilarse, eso no será un sueño.
Ahora las mariposas crecen de tamaño. Enormes mariposas horribles, indestructibles y preciosas me despiertan sudando, firmando mis pesadillas. Entonces con esfuerzo las aparto con los brazos, les digo: ¡fuera! Y se van volando hacia el Sol hasta que desaparecen. Eso es todo lo que me queda de ti: el Sol. Es natural que se haga de noche, pero lleva ya tantos días seguidos atardeciendo… Quizás es sólo cuando me despierto, eso tiene más sentido. Temo que se quede siempre así y mis pesadillas provoquen una luz envenenada de mariposas, como el agua estancada que se pudre. No creo que vuelvas a ser tú al amanecer, ni aunque yo te lo pida. No es un motivo. Añoro tu luz como otros que buscan calor, y yo puedo vivir en sueños, con los ojos cerrados aunque aun pueda verte. En esa vida me acompañan rocas de fuego que sangran y me envuelven en sus frías corrientes para llevarme a su luz, una luz menos clara, pero limpia al fin y al cabo, cada vez más tibia, y bajo su efecto descubro nuevos y fértiles paisajes, y otras mariposas chiquititas que aparecen tímidas cuando no miro.
bichitis

Precioso!!!
Comment by Incertidumbre — January 15, 2007 @ 8:08 pm
Hola,
Te propongo un intercambio para los premios 20blogs, tu por mi y yo por ti. No quiero pasar verguenza. Enviame tu link a m_a_miranda@hotmail.com, si estas de acuerdo.
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Comment by MANUEL MIRANDA — January 15, 2007 @ 11:06 pm