Nos conocimos en la biblioteca de mi barrio, ¿te acuerdas? Te había quitado el sitio y estabas muy enfadado. Nos pusimos a discutir sobre si una chaqueta era suficiente para guardar un lugar. Al final nos echaron a los dos por los gritos que dábamos.
No sé por qué pero me sentí culpable y quise invitarte a un café para compensarte. Me miraste, sonreíste y dijiste que era lo mínimo por haber estropeado tu tarde de estudio.
Con los libros acuestas nos fuimos a una cafetería cercana. Empezamos a hablar y en seguida me di cuenta de que lo mejor que me había pasado ese día era haberte quitado el sitio.
Me dejaste hojear tus libros de historia mientras alucinabas viendo mis apuntes de ecuaciones y de estadística.
Parecíamos tan distintos… pero ahora sé que no lo éramos tanto. Nuestras maneras de pensar se oponían, tú decías que yo era cuadriculada y yo opinaba que te hacía falta algo de orden en la cabeza. Pero a pesar de todo encajábamos perfectamente.
Cuando llegó la hora de irnos yo no quería marcharme. Me gustó cómo me diste dos besos y me dijiste que ya nos veríamos en la biblioteca.
Así fue, nos vimos al día siguiente, aunque no estudiamos. Acabamos decidiendo seguir viéndonos sin tener que fingir que íbamos a estudiar.
Me gustaron esos meses. Tú y yo pisando fuerte. Recuerdo cómo me fascinaba oírte hablar contándome aventuras, historias y sueños imposibles que creías que ibas a conseguir.
Quise que formaras parte de mi vida y te traje a la escuela. Caminabas con los ojos abiertos fijándote en la cara de la gente y en los tablones llenos de suspensos. Te presenté a mis amigos y escuchaste una conversación en la que nos quejábamos de esta nuestra escuela.
Al quedarnos solos me pediste detalles del funcionamiento. Yo te informé de cómo era el primer curso, de las asignaturas que cierran, de las revisiones, de las horas de estudio…
Cogiste mi mano y me llevaste fuera ¿Recuerdas cómo me hiciste mirar al cielo? Y me dijiste que la vida no era esto, que el mundo me estaba esperando y tenía que vivir, soñar, amar… Y te creí.
Me ofreciste un verano recorriendo Europa; sin libros, sin apuntes y sin mis amigos, que te parecían raros. Acepté, cerré los ojos y confié en tus ideas.
Reconozco que fue el mejor verano de mi vida. Descubrimos ciudades impresionantes y planeamos un mundo perfecto.
Pero cuando nos soñábamos dioses contemplando el Partenón de frente sonó tu móvil y todo cambió. Agradezco que, al menos en ese instante, fueras sincero, olvidaras tus teorías y me contaras la verdad. Tus padres se habían cansado de que te pasaras el día mirando las estrellas a costa de sus bolsillos, y o aprobabas mucho en septiembre o ya podías empezar a buscar trabajo.
Te entró pánico y ni alguien tras una revisión en la escuela tiene tan mala cara. Volvimos rápido a Madrid e hice todo lo que pude para ayudarte. Organizamos un buen plan de estudios sin tiempo para soñar. Salió bien, aprobaste y todos contentos.
Ahora te escribo esta carta. Lo hubiera hecho antes pero necesitabas ayuda y yo podía dártela.
Mis amigos y yo no somos raros. Aceptamos dónde estamos estudiando y sabemos lo que hay. Saboreamos cada instante de descanso porque son pocos y por eso los hacemos únicos. Nos quejamos, protestamos y como tú luchamos por un mundo mejor. Quizás nos gustaría pasarnos el día mirando las nubes pero sabemos que el mundo no gira solo y que nos necesita para poder hacerlo.
Sigue con tus sueños imposibles, que yo seguiré tratando de convertirlos en realidad.
Incertidumbre

Me ha gustado. A veces también me resulta extraño pensar que lo que estudio lo hago porque lo he elegido. Pensar que en cualquier momento podría cambiar de objetivos y elegir otra cosa da libertad.
Comment by Bichitis — November 19, 2006 @ 7:48 pm
Gracias por tus comentarios bichitis. Siempre serás libre. No lo dudes…
Comment by Incertidumbre — November 19, 2006 @ 9:31 pm
“Mis amigos y yo no somos raros. Aceptamos dónde estamos estudiando y sabemos lo que hay. Saboreamos cada instante de descanso porque son pocos y por eso los hacemos únicos. Nos quejamos, protestamos y como tú luchamos por un mundo mejor. Quizás nos gustaría pasarnos el día mirando las nubes pero sabemos que el mundo no gira solo y que nos necesita para poder hacerlo.
Sigue con tus sueños imposibles, que yo seguiré tratando de convertirlos en realidad.”
Yo creía que estaba estudiando una ingeniería pero después de leer esto he descubierto la verdad.
Soy un ser capaz de salvar al mundo, soy el profeta de los tornillos, y cientos de compañeros como yo convertiremos este mundo en un lugar mejor, mucho mejor. Y habrá sabandijas, gusanos infectos, vagos e inútiles que traten de impedírnoslo, en concreto estudiantes de filología, de derecho o no-ingenieros-de-la-etsii-esa-gran-escuela que se interpondrán en nuestro camino, pero les venceremos.
Industriales del mundo uníos!!
Comment by and then it mooned — November 28, 2006 @ 10:56 pm
Incertidumbre, espero que mi comentario no te hiera, pero no he podido reprimirme al leer el final del relato.
Te felicito por el principio. No está mal. Pero te pierde esa identificación que te une con la escuela.
Yo no sé como son tus amigos, pero de los míos nadie piensa que sean raros. Y gracias a dirichlet tengo bastante tiempo para descansar y para divertirme. Y me voy de viaje siempre que puedo. Sin apuntes ni libros.
No soy un mártir de la etsii y me atrevo a pensar que tú tampoco. La imagen que creas sobre nosotros , esos súperhombres de alta moralidad que describes es falsa. No somos mejores que nadie. Y no quiero ni plantearme si somos peores que lo que hay fuera.
Estos comentarios responden a la necesidad primaria de decirte que me jode mucho la gente que simplemente por ser ingeniero de la upm se cree superior al resto. Y eso es lo que me ha sugerido tu relato.
Estoy seguro que no es lo que pretendías, y que mucha no gente no lo ha entendido así, pero es que nos gusta taaaanto mirarnos el ombligo.
Espero que no lo lea nadie de fuera de la escuela. Por este tipo de cosas te tratan como un bicho raro.
Sé que yo tampoco soy quien para darte consejos. Soy uno más de la secta-rebaño. Pero ahí van:
-Échate amigos de fuera de la escuela. O mejor. Un noviete como en el relato. Pero que sea de verdad.
-Sal de la biblioteca.
-Tómate una semanita libre y no pases por la uni ni estudies ná. Lo necesitas.
Bueno. Estoy desvariando.
Siento mi insolencia. Seguro que no la mereces. Pero no puedo evitarlo. Yo también me creo superior.
A cuidarse.
pd. acaba de releerlo todo y debo disculparme. Lo de dirichlet no tiene perdón. Es el friki que llevo dentro, que en ocasiones intenta salir.
pd2. por cierto AWA está muy bien. Felicidades a los que están metidos. Tiene mérito crear algo interesante en la escuela. Sólo siento que mi primer comentario sea tan negativo.
Comment by and then it mooned — November 28, 2006 @ 11:21 pm
No con el ánimo de manchar este blog sino de contestar al anónimo que escribió el anterior, escribo estas líneas. Porque como él dice: “yo tampoco me puedo reprimir”.
Creo que esa animadversión que dices despertamos los industriales y que según tú trasciende del relato (cosa que no comparto por supuesto) estará en todo caso más debida a la pedantería de tipos como tu, que a simples relatos de una compañera nuestra. Y es que tu comentario es desproporcionadísimo y falto de toda educación.
Creo que lo que has comentado son obsesiones tuyas, porque desde luego no creo que nadie en su sano juicio haya leido entre líneas lo que tú has “descifrado”:( “me jode mucho la gente que simplemente por ser ingeniero de la upm se cree superior al resto”; fuera de lugar…)
Pero hasta ahí simples anécdotas. Porque lo que más me ha llamado la atención son esos imperativos:
- sal de la biblioteca
- échate un noviete como el del relato
¿Conoces a la autora?¿quien te crees para pronunciar esas “casi” súplicas?(creo que lo del “ombligo del mundo” te lo deberías aplicar tú; y si no por lo menos no des consejos). Y es que ya dudo que no se trate de algo personal.Si es así no has tenido ni siquiera la decencia de firmar el comentario.
y luego comento esas ironías: Si escribes algo , por lo menos no trates de hacer ver al final que se te ha ido la mano por simple casualidad…(lo escribo, lo releo, me gusta aún más, pero pido perdón para que vea que soy un tío noble). Métete las ironías por donde “cagaste” lo de Dirichlet.
Y un consejito que se ve que te gustan.Se puede criticar, pero sin ofender. Ese límite no hay que cruzarlo.
Nada más
Y sobre el blog…me quito el sombrero
Comment by Con ánimo de ofender — December 13, 2006 @ 9:37 pm