Varios, Revistas publicadasOctober 10, 2006 9:26 pm

Es fácil darse cuenta de que es FÍSICAmente imposible mover con facilidad las sillas del comedor. En tu primera comida en la escuela te darás cuenta. ¿Por qué no se hizo un sencillo CÁLCULO antes de comprarlas? Si dos sillas en paralelo miden más de ancho que la separación entre las patas de la mesa, pues no nos sirven, ¿no? Incluso se podría observar el DIBUJO de algún plano de la cafetería viendo que la separación entre las mesas hacen que las sillas se toquen también con los respaldos, haciendo de la MECÁNICA de sentarte y levantarte una tarea arduo complicada. Cualquier base de datos INFORMÁTICA en Internet nos daría múltiples modelos de silla más adecuados a nuestras necesidades. ¿Es que no se hizo un PROYECTO de dicha operación? ¿O fue sólo falta de ORGANIZACIÓN? No sé, es elegir dimensiones y MATERIALES de un cierto elemento, no es una gran especificación, más un presupuesto que nos cuadre la ECONOMÍA, alguna debe de existir que nos sirva. O quizás me equivoco. Quizás si viera una ESTADÍSTICA de los modelos de sillas, efectivamente esta era la mejor. Pero lo dudo.
En fin, voy a seguir estudiando mis ASIGNATURAS, porque dicen que es importante, dicen que en la vida real luego te ayudan a resolver muchos problemas…

A.tellingconts

Varios, Revistas publicadas 9:24 pm

Sí, sí, que es verdad, es a vosotros / as, que bienvenidos. No me estoy equivocando, no. ¿En esta escuela? ¿Alguien se atreve a darnos la bienvenida en esta escuela? No puede ser… Pues sí, precisamente es la idea. Hay que pensar en el punto de vista positivo, que seguro que lo hay.
Vale, lo sé, hace unos dos meses estábamos en la playa o montaña, rodeados de nieve, de sol, de campo, de amigos, de lo que fuera menos de estas paredes. Estábamos con amigos, con esa chica (o ese chico), con la familia… vacaciones de tranqui o todos los días de fiesta… puf! me estoy poniendo nostálgico, no era la idea.
Seguro que hay algo positivo de estar aquí, porque aunque todos nos quejemos de algo, que lo hacemos, en el fondo hay algo de esta escuela que nos gusta, lo más mínimo, lo que sea… Y es en eso en lo que hay que pensar a la hora de daros una bienvenida como Dios manda. Ya nos han dado algunas, pero ésas no cuentan. A mí no me sirve lo de “bienvenidos a este nuevo curso, que va a ser muy difícil, que vais a tener que trabajar, que no se puede dejar para el último día…”. Eso no es una bienvenida, es un ultimátum a tu vida social.

Así que aquí, en estas líneas, vamos a hacer otra cosa. Vamos a daros la bienvenida a esos momentos de cafetería con nuestros amigos, cerveza o café en mano, a esos encontronazos fugaces en el pasillo en los que quedas para hablar luego en el bar, a esos minutos sentados en un banco leyendo la espléndida AWA, a esos momentos en el césped en los que intentas emular una siesta… y, ¿por qué no? También la bienvenida a otros momentos, a esas largas esperas en la cola de secretaría de los primeros días, donde te pones a hablar con todo el mundo, a esa clase aburrida en la que al salir no sabes ni qué asignatura era, pero sí que te acuerdas de que el de tu derecha va a hacer el descenso del Sella, a buscar a alguien por las clases para decirle algo, a quedarte a comer en la cafetería y pelearte duramente con las sillas para poder entrar, a esa comida en la que irremediablemente acabas haciendo un chiste malo (o muy malo) de alguna asignatura… a todo eso. Y a muchas más cosas que se os puedan ocurrir. Porque al fin y al cabo estos son nuestros años universitarios, una de las mejores etapas de nuestras vidas, una de las etapas que más veces ha sido llevada al cine… y si la mayor parte de ellas son parodias o comedias, será por algo. Es parte de nosotros, y me gusta. Me gusta veros por los pasillos, reírme acompañado por vosotros y un botellín, me gusta. A ver, no me agrada macerarme el cuerpo, ni me gusta Febrero, Junio, ni Septiembre. Pero es una parte de algo mucho más grande… y en resumen, valorando, soy de la uni, de la escuela, pero a su vez ella es nuestra, a la manera de cada uno.
Esta línea es para los que han entrado este año, mucha suerte, mucho ánimo, y ya sabéis, bienvenidos, pero a nuestro estilo. A los demás, a los que ya conocéis de que va esto, pues lo mismo, que se os dé lo mejor posible (y digo lo mejor POSIBLE) este año, suerte en todo, y también, desde aquí, con una cerveza en la mano en vez de la HP (al menos de momento), BIENVENIDOS.

A.tellingconts

Varios, Relatos 6:11 pm

Mírame. ¿Qué ves? No, mírame de nuevo. Deja de fijarte en el pelo despeinado y en las zapatillas viejas y mírame. Pero mírame bien. ¿Qué ves?
¿Te ves a ti o consigues atravesarme y no logras verme? Si me atraviesas es que no puedes verte. Porque yo soy como tú.
Mírame. Fíjate en la mirada perdida y en la media sonrisa. También hubo un tiempo en el que yo fui normal y caminaba mordiendo a la vida.
Deja de pensar que eres distinto a mí, deja de soñar con que cambiarás el mundo, porque no lo harás. También fui como tú, me creí fuerte y sentí que nada podría conmigo. Pero me enfrenté con algo mucho más peligroso de lo que yo creía.
Mírame de nuevo. Puedes notar que tuve una sonrisa permanente y un brillo en los ojos que ya no está. Y tú ya has empezado a perderlo. Se ha ido.
No te des la vuelta, escúchame. He pasado por lo que estás pasando. Solo pretendo que lo sepas porque no hay solución. Ya es tarde para ti. Pero puedes evitar caer del todo y conseguir algo de esperanza para los que como yo fuimos atrapados.
Aún recuerdo cómo era cuando entré es esta escuela: era dulce, era alegre, siempre tenía un gesto amable para quien lo necesitara, soñaba con la vida y vivía para soñar.
Y mírame ahora. Ya no sueño por las noches ni sonrío durante el día. Solo pretendo ser eficiente, sacar una décima más, un suspenso menos, conseguir un buen trabajo. Y no me importa nada ni nadie.
Es duro, lo sé. Así acabarás tú también. Al menos que hagas algo para evitarlo. No dejes que esta escuela te imponga sus normas. Saca tiempo para soñar, para mirar las estrellas, para mirarla a los ojos, para respirar, para creer, para luchar por lo que sientas.
No lo conseguirás del todo. La escuela es mucho más fuerte de lo que crees y en cada convocatoria te irá debilitando. Pero puedes intentar hacerla frente y quizás consigas no dejar de ser tú, mantener una pequeña parte de la persona que algún día fuiste.
Mírame, no me olvides. Mírame y tenme presente. Recuerda que si te descuidas te convertirás en un fantasma como lo soy yo.

Incertidumbre