Sí, sí, que es verdad, es a vosotros / as, que bienvenidos. No me estoy equivocando, no. ¿En esta escuela? ¿Alguien se atreve a darnos la bienvenida en esta escuela? No puede ser… Pues sí, precisamente es la idea. Hay que pensar en el punto de vista positivo, que seguro que lo hay.
Vale, lo sé, hace unos dos meses estábamos en la playa o montaña, rodeados de nieve, de sol, de campo, de amigos, de lo que fuera menos de estas paredes. Estábamos con amigos, con esa chica (o ese chico), con la familia… vacaciones de tranqui o todos los días de fiesta… puf! me estoy poniendo nostálgico, no era la idea.
Seguro que hay algo positivo de estar aquí, porque aunque todos nos quejemos de algo, que lo hacemos, en el fondo hay algo de esta escuela que nos gusta, lo más mínimo, lo que sea… Y es en eso en lo que hay que pensar a la hora de daros una bienvenida como Dios manda. Ya nos han dado algunas, pero ésas no cuentan. A mí no me sirve lo de “bienvenidos a este nuevo curso, que va a ser muy difícil, que vais a tener que trabajar, que no se puede dejar para el último día…”. Eso no es una bienvenida, es un ultimátum a tu vida social.
Así que aquí, en estas líneas, vamos a hacer otra cosa. Vamos a daros la bienvenida a esos momentos de cafetería con nuestros amigos, cerveza o café en mano, a esos encontronazos fugaces en el pasillo en los que quedas para hablar luego en el bar, a esos minutos sentados en un banco leyendo la espléndida AWA, a esos momentos en el césped en los que intentas emular una siesta… y, ¿por qué no? También la bienvenida a otros momentos, a esas largas esperas en la cola de secretaría de los primeros días, donde te pones a hablar con todo el mundo, a esa clase aburrida en la que al salir no sabes ni qué asignatura era, pero sí que te acuerdas de que el de tu derecha va a hacer el descenso del Sella, a buscar a alguien por las clases para decirle algo, a quedarte a comer en la cafetería y pelearte duramente con las sillas para poder entrar, a esa comida en la que irremediablemente acabas haciendo un chiste malo (o muy malo) de alguna asignatura… a todo eso. Y a muchas más cosas que se os puedan ocurrir. Porque al fin y al cabo estos son nuestros años universitarios, una de las mejores etapas de nuestras vidas, una de las etapas que más veces ha sido llevada al cine… y si la mayor parte de ellas son parodias o comedias, será por algo. Es parte de nosotros, y me gusta. Me gusta veros por los pasillos, reírme acompañado por vosotros y un botellín, me gusta. A ver, no me agrada macerarme el cuerpo, ni me gusta Febrero, Junio, ni Septiembre. Pero es una parte de algo mucho más grande… y en resumen, valorando, soy de la uni, de la escuela, pero a su vez ella es nuestra, a la manera de cada uno.
Esta línea es para los que han entrado este año, mucha suerte, mucho ánimo, y ya sabéis, bienvenidos, pero a nuestro estilo. A los demás, a los que ya conocéis de que va esto, pues lo mismo, que se os dé lo mejor posible (y digo lo mejor POSIBLE) este año, suerte en todo, y también, desde aquí, con una cerveza en la mano en vez de la HP (al menos de momento), BIENVENIDOS.
A.tellingconts