Centrado, taladrado, mandrinado y escariado. Esta línea copiada de un pequeño cuaderno pretendía ser el comienzo de un resumen para estudiar. Hasta que la releí…

“Centrado, taladrado…” Sombras. A partir de ahí todo son sombras. Borrones de tinta dispuestos uniformemente sobre una hoja de papel. No me importa lo que ahí diga. No me veo capaz de aprendérmelo, porque el principal problema es que no me importa si me lo llego a aprender.

Se me acaba la hoja. Voy a volver a intentarlo, porque lo que sí que me importa es conseguir no tener que volvérmelo a leer.

Centardo, taladrado…

Zapito