Una palabra con tantos significados… pero hoy, hoy sólo puedo referirme a uno. Jugar en su máxima expresión. Hacer del juego algo más grandioso de lo que ya lo era tan sólo por la manera en que lo has jugado. Disfrutar jugando, haciendo disfrutar a los demás.
Es esforzarte. Es correr. Es respetar al adversario, es conocerle. Es sudar. Es competir. Es querer ganar, saber ganar. Es no rendirte nunca, seguir adelante. Es saber lo que hay que hacer. Es sacar las fuerzas necesarias para hacerlo. Es saber mantener la cabeza fría. Es disfrutar con lo que estás haciendo. Es confiar en tus compañeros, en uno mismo. Es afán de superación. Es no conformarse con nada.
Y hoy, más que nunca se añaden más cosas. Es no perder ningún partido. Es una entrega total. Es sentirte capaz de bloquear a alguien que pesa dos veces lo que tú. Es tirar con fe. Es anotar. Es defender, defender y defender. Es emocionarte con lo que estás haciendo. Sentirlo. Es fallar e inmediatamente levantarte para arreglar tu fallo.
Podría escribir mucho más sobre el día de hoy, y aún así no plasmaría lo que en 40 minutos a tiempo parado se ha vivido. Así que eso lo dejo para los periodistas deportivos. A mí sólo me quedan dos cosas que añadir: Gracias y enhorabuena.
Zapito
