… es el mango. Sin ninguna duda. Siempre. De todas todas. Puedes intentar resistirte, revelarte, ponerlo difícil, pero el mango es fuerte. Lo demás son puros accesorios a un mango pegados. Y el que domine el mango… dominará la sartén.
No importa que creas que tienes todos los ingredientes necesarios para un plato perfecto, que tengas todo listo y preparado, que sepas que nada puede estropearte ya ese manjar… lo primero que has de hacer es mirar quien agarra la sarten (por el mango, si la agarra por otro sitio no te preocupes, es un pardillo). Pues sin la colaboración del dueño y señor de la sartén, no tendrás nada. Y tendrás que volver a empezar, volver a intentarlo, hasta que él y sólo él decida que tu guiso merece ser cocinado.
Por suerte no todo en la vida se basa en la sartén, porque si no la visión podría ser algo desesperante.
Bien, decidieron cogerme la sartén al revés, quemar lo que había preparado. Tan descarado fue, que incluso intenté oponerme, quería, por una vez, cambiar la suerte sin la necesidad del elemento clave. Pero no es así. Un último giro de muñeca del mango me hizo volver a mi lugar. Mi sitio, al menos por un tiempo.
Veremos la próxima vez…
Zapito

Lo que dices es muy importante. Mi madre compró un montón de sartenes con sólo un par de mangos de distintos tamaños intercambiables para todas. Pues yo nunca encuentro el mango que encaja o encajarlo está por encima de mis capacidades físicas y mentales. Al final siempre me toca cocinar en sartenes sin mango. ¡A veces es desesperante!
Comment by Bichitis — August 28, 2006 @ 11:31 am