Era el verano más caluroso que recordaba. La habitación parecía un horno, pero se estaba peor fuera. A las tres de la tarde a penas soplaba viento y éste era tan caliente como el que sale de un secador. El hielo que estaba chupando en un minuto ya casi se había derretido y ya no quedaba ninguno más en toda la casa. El agua tampoco servía, salía caliente del grifo. Si al menos hubiera alguien con quien hablar… pero hoy todos se habían ido, y ella se aburría yendo de una habitación a otra dentro de la casa buscando el lugar más fresco, pero este lugar no existía así que se sentó abatida en la cama sin hacer. ¿Por qué hacerla, con ese calor? Un poco de viento sopló por la ventana revolviéndole el pelo y evaporando el sudor que éste creaba en la nuca. Se acercó, pero ya no soplaba más. Sin pensar en nada volvió a sentarse en la cama y se quedó totalmente quieta. Empezó a respirar por la boca, tratando de sentir cada gota de sudor. Al fin y al cabo eso quería decir que su cuerpo se estaba refrigerando. La boca, la espalda, el pecho, nada escapaba a ese calor, y ella sentía que se consumía como una vela. Cada gota que le resbalaba bajo el vestido suponía para ella un alivio. Aunque le hacían cosquillas ella trataba de no frenarlas, para aprovechar al máximo ese curso de agua, ni dejaba que el vestido blanco las chupase. Al final no pudo más y empezó a rascarse, empezando por un brazo que le picaba de hacía tiempo. Ella siempre había tenido la piel excesivamente blanca y sensible y estaba segura de que le iba a salir un sarpullido de tanto calor. Se arañaban, y la piel debido al sudor daba la sensación de quedarse prendida bajo las uñas, como la roña, como pintando un surco en la cera. Ya no miraba a ningún sitio. No se sorprendió al notar que las gotas efectivamente eran de cera, ni pareció notar como adelgazaba su cuello y se deformaban sus hombros, ni le dolió despellejarse los brazos hasta el hueso con las uñas. Tras consumirse totalmente sólo quedó una masa blanca dura y seca, sólidamente pegada al suelo sobre el vestido y la cama.

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