Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Ahora tengo seis asignaturas pendientes. Todas revoloteando por la cabeza, pegándose unas con otras intentando ocupar más espacio. Algunas se consideran importantes para un futuro cercano, otras creen que lo son.
Antes de entrar en la escuela nunca tuve asignaturas pendientes, o eso creía. Tenía la sensación de caminar a paso firme y seguro, viendo objetivos que sabía que conseguiría. Puede que fuera causa de la adolescencia, esa extraña etapa que nadie dice saber cuando acaba. Aunque a mí me parece que la mía acabó cuando puse mi primer pie en la escuela. O quizás en los primeros exámenes, cuando resulta imposible encontrar sonrisas. Mis pasos comenzaron a tambalearse y no sólo deje de conseguir objetivos si no que empecé a no tener claros cuáles eran.
Convertirnos en la persona que seremos no es fácil. Y a la vez intentar sobrevivir enfrentándonos cada día a esta escuela no me parece posible. Supongo que por eso vamos abandonando.
Las seis asignaturas que tengo pendientes empiezan a agobiar, ejercen más presión, y a veces creo que aquí nadie está dispuesto a ayudarme con ellas. Pero no quiero abandonar ninguna como hace el resto.
Quiero que dejen de ser asignaturas pendientes y se conviertan en objetivos. Esos por los que se lucha y que al final no importa si se consiguen o no, lo que importa es haber peleado por ellos.
Asumo que siempre tendré asignaturas pendientes y no me importa. Si no las tuviera quizás no fuera yo. También debo aceptar que no me debo escudar en estar estudiando aquí. Puede que algo fuera distinto en otro lugar, pero no sé si mejor o peor.
Ahora es el momento de centrarme en mis asignaturas pendientes. Olvidar el resto y poner todos mis esfuerzos en ellas. Puede que nunca sepa con seguridad si las conseguí o no y puede que no importe.
Céntrate: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Éstas son mis asignaturas pendientes: soñar cada día, sonreír permanentemente, confiar en mí, ser buena gente, estar contigo e intentar ser feliz.
Quizá el aprobado de este curso no dependa de si las consigo o me acerco; puede que sólo dependa el aprobado de mi vida.
Incertidumbre
