Hasta la aparición del primero de estos títulos la mayoría de los juegos que supusieran sostener una pistola iban ligados estrechamente a mantener el dedo sobre el botón de disparo. Hasta que MGS nos abrió una nueva posibilidad: sigilo.

Esta es la base sobre la que se construye la aventura. Completar tus misiones y objetivos sin ser detectado. Si pretendes pasarte este juego haciendo uso de tu buena puntería, por buena que sea, acabarás con un gigantesco GAME OVER en la pantalla de tu televisión.

En el primer juego, MGS1, para PS1, encarnábamos a Solid Snake, una vieja gloria de las fuerzas especiales Fox Hound. Nuestro objetivo, enfrentarnos a miembros de esa misma unidad, que se habían sublevado y robado un tanque con armamento nuclear. Unos gráficos excelentes apoyados por una historia creíble y absorbente hicieron de éste un juego indispensable para PS1. A todo esto hay que sumarle unos enemigos carismáticos, que hacían que la historia se pusiera más interesante con cada una de sus apariciones, arrojando más sombras a la trama que estabas deseando resolver. ¿No lo has jugado? ¿Y a qué esperas?

Llegó la segunda parte (para PS2), “Sons of Liberty”, y con ella nueva espectación. No decepcionó, pero me quedo con la primera. Por dos razones: Solid Snake, ya que en este caso utilizas a otro personaje, y Snake (el original) queda en segundo plano. La otra razón es la historia, mucho mejor trazada en MG1, ya que aquí quizás se les va la mano con las conspiraciones a gran escala. Eso sí, en cualquiera de estos tres títulos no esperes saber quiénes son los “buenos” y los “malos” hasta el final.

Y por último: Metal Gear Solid 3, “Snake Eater”. La culminación de la saga.

Impresionante se quedaría corto. Volvieron a trazar una historia más real, más creíble. Es una precuela de la primera parte, donde se explica como Big Boss, comandante de Fox Hound llegó a ser quien es. La trama se vueleve más personal, volvemos a traiciones, juegos a dos bandas, desconfianzas, escenas increíbles. Muchos personajes ya conocidos aparecen 20 años más jóvenes, más incógnitas, más movimientos, más escenarios. Tremendo. Sólo tiene un defecto: al acabarlo, quieres más. Y el último combate, lel último diálogo… no voy a decir bada, es mejor verlo por uno mismo…

Si te he convencido, si vas a jugarlo: suerte, y disfruta.

Zapito