- ¿Has mirado en la despensa?
- Sí – dice ella, con los labios diciendo que no.
Se oye un batir de alas. Ella lo oye, él no.
- Vuelve a mirar
A él le da igual. Oye el teclado del ordenador. Ella oye unas risas. Mira hacia atrás, pero sabe que no hay nadie.
- No le importa – dice alguien.
- No te importa - dice ella.
- No me importa - dice él.
No hay nadie. Vuelve a oír el batir de alas que se acerca. Luego oye un graznido.
- A ti tampoco te importa, no te pongas así
- ¿Así como? – Las risas estallan violentamente callándose con la misma brusquedad. Luego se transforman en un cacareo.
- Así, como te estás poniendo – dice él. Ella oye “ Eres fea y si te enfadas te arrugas”
- No te he pedido opinión – Oye un rugido quedo.
- No te la he dado. Vete.
Esta vez oye un rugido mucho más cercano. Le mira de reojo y se va. Sólo se oye el teclado del ordenador, como si alguien escribiera frenéticamente. Se para. Un suspiro. Vuelve a oírse teclear más suavemente. Él se sirve más whiski.
bichitis
