Varios, RelatosOctober 30, 2005 3:25 pm

A veces voy en el tren por las mañanas, aun de noche, cuando hace frío y el aliento se vuelve humo y resplandece al salir de la boca. Estoy agotada, no sólo por el descanso interrumpido, sino por el sueño que busca un final al margen de la lógica de la consciencia. Cuando el tren para en la estación iluminado por dentro, como una pecera en donde los peces se apoyan en las ventanillas o leen, con los ojos entrecerrados, subo y busco un asiento cómodo, lejos de la gente para no desconcentrarme de mis pensamientos. El calor del tren relaja los músculos facilitando el sueño y el ronroneo y bamboleo se encargan de adormecerme durante el viaje. Poco a poco cierro los ojos, mientras lo que estaba soñando vuelve a mi mente siguiendo caminos imposibles. De repente me siento irracionalmente asustada. Sin darme cuenta he dejado el mundo real, adentrándome en otro que no conozco y me desconcierta. Dentro de mí sé que el tren ya nunca va a detenerse y yo estoy atrapada en él. Además veo que está lleno de peces que no saben que están en una pecera de donde no pueden salir. Con los ojos cerrados miro a todas partes, tratando de imaginar donde estoy, pero no estoy, sólo existe un tren que me lleva a no sé donde y al que no puedo controlar. Pese a que en ese momento estoy aterrorizada, presa de un ataque de histeria que disimulo quedándome totalmente quieta, lo que más me asusta viene tras un segundo de relajación y aceptación, cuando me doy cuenta de que en realidad deseo que eso sea así. Deseo pasarme el resto de la eternidad calentita dentro del tren, durmiendo y soñando, al margen de estudios y despertadores. Y aunque suspiro aliviada cuando oigo los pitiditos de las puertas en la siguiente parada, me duele volver a la realidad, sobretodo cuando me arranco del asiento para bajarme en el último segundo en mi parada. Lo peor es que sé que al día siguiente me pasará lo mismo y al siguiente, y al siguiente, para siempre.

bichitis

HumorOctober 26, 2005 12:57 am

siete

Cine, InternetOctober 23, 2005 2:06 pm


Star Wars IV en un archivo gif.

visto en La Lengua

siete

RelatosOctober 22, 2005 8:53 pm

Hola Juanjo:
Te preguntarás por qué te escribo esta carta, después de estos meses, pero es que tengo mucho que decirte. De palabra pasaría un mal trago y sospecho que después de todo lo pasado, no lees mis mensajes. Iré directa al grano: Si me puedes perdonar, me gustaría volver contigo. Digo si me puedes perdonar, no solo por haberte dejado sin darte explicaciones. Ahora te las voy a dar y también debo confesarte lo que he hecho todo este tiempo.
Verás, tú sabes que mi madre se murió antes de que yo pudiera llegar a conocerla. Mi padre me mandó a un internado, y si es cierto que he estado con algunos chicos, tú eres el primero que me ha presentado a tu familia. Ese fue el error, porque yo antes estaba profundamente enamorada de ti, y a pesar de este lapsus, sé que te sigo queriendo. De ahí esta carta.
Cuando me dijiste que querías presentarme a tu familia me puse nerviosísima y deseé caerles bien por ti, pero sobretodo por mí. Nunca había tenido una familia, no sabía lo que se sentía y de repente, te tenía a ti, y todos ellos me querían. Sentí que mi vida estaba completa. Creo que me confié demasiado, y por ese motivo, todo se estropeó.
Supongo que la culpa fue mía, pero es que no estaba preparada para tu madre. Me tomo cariño en seguida y hablaba conmigo como con la hija que nunca tuvo. Me dejé llevar. De repente quedaba contigo sólo para verla a ella y no podía evitarlo. Dejé de pensar en ti. Pero ¿por qué no lo evitaste? ¿Por qué me hablabas siempre de ella y nos dejabas solas tan a menudo? Claro, tú no podías saber nada, y ahora pienso que lo hacías porque me querías y me veías feliz con ella, pero entonces no lo comprendí. Pensé que era porque ya no me querías como antes, y así te librabas de mí. Un día se lo confesé. Ella sólo me dijo, “Si le dejas, sigue conmigo”
Durante estos tres meses se puede decir que he estado saliendo con ella. Me ha inflado de amor maternal. Hemos ido al teatro, de compras… ¿Sabes lo que es que una madre te diga con el corazón si te sientan bien o mal unos pantalones? Sé que ella no te ha dicho nada. Ella no sé, pero yo sentía a veces que te estaba engañando… Entonces trataba de compensarlo pensando en todo lo que hay de bueno en ti. A veces quedábamos y tú eras el tema de conversación durante toda la tarde. Pensaba que me veía como a una hija, pero cuando le dije que quería volver contigo se molestó. Yo la sigo queriendo mucho, pero ahora me doy cuenta que a quien quiero realmente es a ti y ella se interpone, aunque tú no lo creas. Se puso a llorar, montó un escándalo y dijo que si ella no significaba nada para mí. Ya no me mira a la cara.
Ahora que te lo he explicado todo, por favor, tómate tu tiempo para pensártelo. Es tu madre: la quieres, la queremos. Pero yo te quiero a ti y de eso estoy bien segura. ¿Me quieres aun después de todo esto? Si lo haces, por favor vuelve conmigo. Podemos quedar sin que ella lo sepa. Y si no me quieres al menos contéstame. Te quiero,
Siempre tuya,
IRENE

bichitis

Internet, JuegosOctober 21, 2005 1:50 pm

Pues aquí dejo un juego para pasar el rato. Roadblocks.

(vía Microsiervos)

siete

Relatos 12:40 pm

Estoy tranquilamente tendido en el césped, quieto, inmóvil, pendiente tan sólo de la leve brisa que me acaricia.
De repente oigo un ruido, alguien silba y sin previo aviso me golpean duramente. No sé el motivo. ¿Qué habré hecho? Pero no tengo mucho tiempo para pensar, pues inmediatamente un amigo de mi agresor me asesta un golpe tan fuerte que me levanta del suelo, sobrevolando el césped en el que hace tan sólo unos segundo que me parecen tremendamente lejamos yacía plácidamente.
Veo a lo lejos al tercero de lo que parece una banda muy numerosa, y con miedo espero su aportación a esta paliza. Pero para mi sorpresa, con un movimiento asombrosamente ágil me recoge con suavidad depositándome de nuevo en el césped.
¡Salvado! - pienso ilusionado. Suavemente me desliza hacia adelante, cuando una sombra se interpone en nuestro camino. Por su rostro veo que no está dispuesto a dejarnos pasar. No sé a dónde pretende llevarme mi (espero) amigo, pero quiero salir de allí. Empieza a moverse rápidamente a mi alrededor, mientras su enemigo lo hace también. No sé cómo acabará esto. Y en un instante algo cambia. Mi compañero va a traicionar, veo su pie acercánddose con fuerza hacia mí. En esta batalla estoy solo.
Quizás este último haya sido el más duro de los hasta ahora recibidos… y de nuevo cruzo una amplia extensión de terreno por los aires. A lo lejos una mano intenta asirme con desesperación, pero para mi desgracia me doy cuenta de que no lo va a conseguir. Efectivamente, paso de largo, y con miedo espero el golpe de la caída. Pero no, algo amortigua mi descenso. Una red.
Y en ese momento un estruendo ensordecedor inunda el campo: ¡GOOOOL!

Zapito