Frío Azul -_- 3º Premio del Concurso de Relatos AWA-Etsii 2009-2010
Nos quedamos los dos en una calurosa noche de Noviembre sentados en la terraza. Allí nos hemos juntado los fumadores. Justo en el momento en el que le pregunto qué dibuja tengo un cigarrillo entre los dedos.
- Nada – me dice ella. Me lo ha dicho con acento italiano. Vaya, es italiana - pienso para mi.
- ¿Cómo que nada? Ahí hay un mundo encerrado.
- ¿Tú crees? Mi profesor dice que la ironía del arte es que puede significar mil cosas aunque el autor esté intentado transmitirte solo una.
- Y tú, ¿qué transmites?
- No sé. Las palabras que lo describen es el propio dibujo y no estoy seguro si veo ese mundo.
No consigo entender como recuerdo una conversación tan limpia si sus repetitivas intromisiones de terminaciones en i y falta de vocabulario trababan constantemente la conversación.
- ¿Y cómo te llamas?
- Me llamo Giulia. Pero no “Julia” – me escribe en su cuaderno - Giulia .
Entonces su cabeza se levanta de su cuaderno y se gira lo suficiente para clavarme sus ojos azules de mirada congelada a los que daba vértigo asomarse.
- Nunca pensé que os hubierais conocido así.
- Entonces, ¿cómo?
- Me imaginaba que habría sido cuando ibais a clase juntos. Que había sido un conocer de rutina y que habría acabado contigo utilizando tu picardía de costumbre.
- De vez en cuando intentaba saltarme la rutina.
- ¿Y qué pasó?
No lo sé. Supongo que al final acabé cayéndome en sus ojos. ¿Te he dicho que tenía unos ojos azules intenso y una mirada fría?
Ella asiente.
La última vez que fuimos a Lisboa recuerdo que estaba enfadada. Ella no me lo quería reconocer y se quedaba dos o tres pasos por detrás de mí en las cuestas de Alfama con la excusa de que estaba cansada. Al día siguiente se levantaba con mucha energía y me instaba a ir a desayunar a la terraza de todos los días. A la misma que me llevaba por las noches cuando estaba harta para poder mirar Lisboa desde allí. Se pedía su zumo de naranja natural, café con leche y el bollo que más le apeteciera de la repostería expuesta. Más tarde, un tiempo indefinido después, caía la niebla sobre la ciudad y sus ojos azules de mirada fría se volvían naranjas de mirada ardiente.
- ¿Y hace cuánto fue eso?
- Hace 16 años. En un mes de otoño.
- Ese mismo otoño murió Amparo Castañer.
Es curioso lo agradable que es pasear con esta chica a la que apenas conozco. Es como si desde un primer momento hubiéramos nacido para estar juntos. Aquí estamos a la intemperie, indefensos antes esta brisa matutina de Noviembre…
- ¿Hoy es Noviembre verdad?
- Sí. 1 de Noviembre.
…en esta mañana de Noviembre y posiblemente jamás podré olvidar la ternura y el calor que desprende su brazo abrazado al mío.
- Bueno papá, ya hemos llegado. ¿Te parece bien si cambiamos estas flores secas por las que hemos traído y nos sentamos a descansar?
- Vale hija, pero mejor las dejamos y nos vamos que estoy empezando a sentir algo de vértigo
Por: MSD



