Varios, Relatos, ETSII, Revistas publicadasFebruary 5, 2010 4:02 pm

Nos quedamos los dos en una calurosa noche de Noviembre sentados en la terraza. Allí nos hemos juntado los fumadores. Justo en el momento en el que le pregunto qué dibuja tengo un cigarrillo entre los dedos.
- Nada – me dice ella. Me lo ha dicho con acento italiano. Vaya, es italiana - pienso para mi.
- ¿Cómo que nada? Ahí hay un mundo encerrado.
- ¿Tú crees? Mi profesor dice que la ironía del arte es que puede significar mil cosas aunque el autor esté intentado transmitirte solo una.
- Y tú, ¿qué transmites?
- No sé. Las palabras que lo describen es el propio dibujo y no estoy seguro si veo ese mundo.
No consigo entender como recuerdo una conversación tan limpia si sus repetitivas intromisiones de terminaciones en i y falta de vocabulario trababan constantemente la conversación.
- ¿Y cómo te llamas?
- Me llamo Giulia. Pero no “Julia” – me escribe en su cuaderno - Giulia .
Entonces su cabeza se levanta de su cuaderno y se gira lo suficiente para clavarme sus ojos azules de mirada congelada a los que daba vértigo asomarse.

- Nunca pensé que os hubierais conocido así.
- Entonces, ¿cómo?
- Me imaginaba que habría sido cuando ibais a clase juntos. Que había sido un conocer de rutina y que habría acabado contigo utilizando tu picardía de costumbre.
- De vez en cuando intentaba saltarme la rutina.
- ¿Y qué pasó?
No lo sé. Supongo que al final acabé cayéndome en sus ojos. ¿Te he dicho que tenía unos ojos azules intenso y una mirada fría?
Ella asiente.

La última vez que fuimos a Lisboa recuerdo que estaba enfadada. Ella no me lo quería reconocer y se quedaba dos o tres pasos por detrás de mí en las cuestas de Alfama con la excusa de que estaba cansada. Al día siguiente se levantaba con mucha energía y me instaba a ir a desayunar a la terraza de todos los días. A la misma que me llevaba por las noches cuando estaba harta para poder mirar Lisboa desde allí. Se pedía su zumo de naranja natural, café con leche y el bollo que más le apeteciera de la repostería expuesta. Más tarde, un tiempo indefinido después, caía la niebla sobre la ciudad y sus ojos azules de mirada fría se volvían naranjas de mirada ardiente.

- ¿Y hace cuánto fue eso?
- Hace 16 años. En un mes de otoño.
- Ese mismo otoño murió Amparo Castañer.
Es curioso lo agradable que es pasear con esta chica a la que apenas conozco. Es como si desde un primer momento hubiéramos nacido para estar juntos. Aquí estamos a la intemperie, indefensos antes esta brisa matutina de Noviembre…
- ¿Hoy es Noviembre verdad?
- Sí. 1 de Noviembre.
…en esta mañana de Noviembre y posiblemente jamás podré olvidar la ternura y el calor que desprende su brazo abrazado al mío.
- Bueno papá, ya hemos llegado. ¿Te parece bien si cambiamos estas flores secas por las que hemos traído y nos sentamos a descansar?
- Vale hija, pero mejor las dejamos y nos vamos que estoy empezando a sentir algo de vértigo

Por: MSD

Varios, Relatos, ETSII, Revistas publicadas 4:01 pm

Había pasado cientos de veces por la vereda del Museo Metropolitano, pero nunca había ingresado. Era una casona de estilo francés del siglo XVIII, originalmente perteneciente a la familia Anchorena. Le alegró que la empresa donde trabajaba la hubiese invitado al vernissage de la muestra de fotos que auspiciaba, así finalmente tendría una excusa para conocerlo por dentro.

Entró a la muestra: mujeres de falda negra y tacos, hombres de traje, mozos y mozas con bandejas con champagne y canapés.

Sonrió. Recordó porque le gustaban los vernissages. Había asistido a varios en su vida: algunos legalmente invitada, otros no tanto. Disfrutaba ese glamour, esa fantasía, esa situación en la que el tiempo y el espacio son relativos. Como un paréntesis en la vida en la que jugaba ser protagonista de una historia de la que no formaba ni formaría parte nunca.

Se sacó el saco, tomó una copa de champagne y comenzó a recorrer la muestra.

La sorprendió la voz de un hombre. Era su jefe. Le agradeció la invitación e intercambió algunas palabras cordiales. Ella preguntó quién era el fotógrafo y él señaló a un hombre de unos 30 años, morocho con rulos, con un piloto negro y zapatillas de tela a tono.

Se acercó a él y se presentó. Charlaron sobre las fotos. Él agradeció las felicitaciones y aceptó las críticas sobre el exceso de photoshop en el pelo de la modelo. Él le presentó al resto del equipo de la agencia y charlaron por una media hora más, rellenando su copa de champagne cada vez que pasaba un mozo.

El cocktail estaba llegando a su fin. El grupo decidió ir a la casa del asistente de producción a fumar porro y tomar más champagne. La invitaron, lo dudó pero aceptó pensando que no tenía nada que perder.

Salieron del museo. Su jefe la vio salir con 5 tipos, riendo y un poco ebria.

Ella estaba en su auto y el fotógrafo se ofreció para ir con ella hasta el PH de su socio en Costa Rica y Ravignani. Caminaron unas dos cuadras hasta el auto, él la abrazó cuando ella tiritó de frío, en una actitud tan dulce que hasta parecía que eran pareja de años.

Subieron al auto y comenzaron a recorrer el camino entre Barrio Parque y Palermo. Después de una breve charla sobre temas triviales, él le elogió sus labios y le anticipó que en el próximo semáforo en rojo la besaría. Así fue. Su lengua le recorrió los labios y acarició suavemente el interior de su boca. El beso le gustó y la puso…

El semáforo se puso en verde y ella arrancó. Él continuó besándole el cuello, rozando son sus labios las mejillas, respirándole al oído y acariciando el lóbulo de sus orejas con su lengua. Sus manos comenzaron a soltar los botones de su camisa. Desabrochó su corpiño de encaje blanco y empezó a chuparle las tetas. Coló una mano por debajo del pantalón y comenzó a masturbarla. Le tocaba el clítoris y ella se mojaba mucho.

Ella le tocaba la polla cuando el tránsito se lo permitía. Iba sintiendo como se iba poniendo cada vez más dura.

Ya había perdido el rumbo y sólo buscaba un lugar para estacionar y chupársela. En cuanto pudo detener el auto, se abalanzó sobre su boca, mordió sus labios y lo besó con la desesperación de la calentura. Le desabrochó el pantalón y comenzó a chupársela y a mirarlo disfrutar. Su polla le gustó, era gruesa y estaba muy dura. Él con una mano la agarraba del pelo y la obligaba metérsela hasta la garganta. Con la otra la seguía pajeando muy fuerte.

Ella sintió que no tenía más el control de la situación. Él la dominaba. La trataba de puta. La tenía agarrada del pelo. Le bajó los pantalones, la subió sobre él, le corrió la tanga y la penetró con firmeza. Mientras la follaba fuerte, le pegaba y le manoseaba bien el culo.

A ella la calentaba sentirse una puta violada por un desconocido. Gemía de placer, cada vez más fuerte, mientras él la insultaba.

Acabaron juntos. Ella gritó fuerte su orgasmo. Eso lo calentó y dejó salir toda su leche adentro de su concha bien mojada.

Ella se sentía la mujer más puta. Él se sentía el hombre más hombre.

Suspiraron. Se miraron. Sonrieron. Se acomodaron la ropa. Partieron hacia Palermo. Estacionaron en la puerta del punto de destino. Se bajaron del auto. Tocaron el timbre. Entraron y se perdieron en el pasillo oscuro del PH.

Por: Carolina Yavén

Varios, Relatos, ETSII, Revistas publicadas 3:57 pm

Manuela pasea, como cada noche, por el mundo de los sueños. Lleva haciéndolo más de 85 años.
Allí no existe nada imposible, el olor a naftalina le acompaña a través del caminito de baldosas amarillas y a lo lejos, un horizonte que por primera vez parece alcanzable, representa la obra maestra del atardecer más hermoso del mundo. Pronto alcanza a ver el espejo dorado, amigo íntimo de tantísimos sueños, amado alquimista, que sin esfuerzo aparente consigue la juventud eterna y devuelve a Manuela el reflejo de la belleza cristalina que el tiempo le robó. Una lágrima lucha por cruzar a braza el océano de su mirada y se precipita por la mejilla, llegando a la comisura de sus labios y dibujándole una sonrisa salada.
Lo ha soñado tantas veces, que Manuela sabe perfectamente que no es real. Sin embargo, vuelve a extender su mano hacia el mágico cristal y acaricia el rostro de sus recuerdos.
Ahora, el atardecer amanece y, aunque no sabe leer, unas letras colgadas en el aire le susurran: “Recuerda siempre que…”
De pronto, una voz desconocida le despierta. Se incorpora lentamente en la cama mientras todo a su alrededor se tambalea, se agarra fuertemente a la mesilla y cerrando los ojos consigue que su mundo se detenga. Palpando a tientas encuentra sus gafas. Poco a poco, se acerca a la cocina. Allí ve a una mujer de mediana edad, pelo largo y mirada muerta que parece que esta preparando un caldo. Manuela agita la cabeza, no consigue entender que está pasando, quién es esa mujer y qué está haciendo en su casa. Retrocede sobre sus pasos y se dirige a la ventana. Tras el alfeizar, dónde se encuentran descansando unas palomas, Manuela no encuentra respuesta a ninguna de sus preguntas. De hecho le surgen muchas más, se ha encontrado un paisaje que no consigue reconocer, definitivamente ésta no es su casa. Resignada se sienta en un sofá a llorar. Este sueño no le gusta nada, quiere despertar cuanto antes y aparecer en su casa, con su familia. Pero por más que se pellizca el brazo Manuela sigue dentro de la pesadilla.
La mujer que estaba en la cocina se le acerca: -¿qué te pasa, mamá?
Sin necesidad de una máquina del tiempo la anciana regresa a su infancia y pataleando grita pidiendo una explicación. La mujer le abraza e intenta tranquilizarla pero no consigue más que aumentar su nerviosismo. No sabe como calmar su dolor, todos los día busca entender los pensamientos que pasan por la cabeza de su madre. Y, de la misma forma, todos los día se rinde.
A Sofía, esa mujer de mediana edad, le ha tocado el papel de mala en las pesadillas de Manuela y el sufrimiento que esto le produce no lo alivian los sueños. Confía en que algún día olvide el olvido y confiando se le escapa la vida que no podrá recuperar. Tiene que ser fuerte, por sus hijos y por Manuela. Aunque Manuela, entre tanto sueño, se olvida hasta de que la familia de la que huye es la que intenta recordar.
Ya poco tiene que ver con la madre que Sofía conoció y, en perfecta sinfonía con el ciclo natural de la vida, el frío del olvido marchita la flor de la esperanza. Se ha perdido en el mar de la demencia, ese mar que no devuelve calma tras la tormenta y que se traga a cualquier náufrago que sus olas quiere dominar. Sofía, atada a una fina cuerda de cordura se ha lanzado a salvarla. Pero este mar no perdona y si el tiempo no pasa rápido, devorando los restos de Manuela, la sal rasgará esa cuerda condenando a ambas al olvido.
Y así, más rápidamente de lo que le gustaría, Manuela se va desvaneciendo en la desmemoria. Todas las mañanas, nada más abrir los ojos comienza su pesadilla. Los mismos actores en el mismo escenario representan una obra dramática distinta, que su cabeza escoge al azar. Por suerte para ella, por las noches vuelve a pasear por el mundo de los sueños bonitos, y la felicidad le hincha los pulmones cada vez que respira ese aire susurrante. Para los actores que dan vida a su pesadilla no existe el mismo consuelo, y mientras la observan dormir le acarician el rostro y le repiten “Recuerda siempre que fuiste mucho más que un recuerdo”.

por: Bárbara García Rodríguez

VariosJanuary 9, 2010 6:42 pm

Son tópicos, estoy de acuerdo. Pero de éstos hablamos, en la caña de los Viernes, en el descanso de después de comer, siempre que hay hombres y mujeres y a pesar de nuestra condición de seres pacíficos entramos al trapo y nos encanta, en el fondo. Ellas son unas cotorras, ellos son unos ‘dejaos’. Ellas son complicadas, ellos no entienden. Ellas pierden el tiempo de compras, ellos pierden el tiempo con una expansión de call of duty. Nada es lo que parece y luego son ellos los que están delante de unas “nike” durante 15 minutos y nosotras probando el último Prince of Persia en la XBOX. Guerra de sexos, Sí. Pero, realmente necesitamos tenernos cerca. Te gusten hombres o mujeres o ambos por igual
Ellas
Lo que ocurre entre nosotros es pura química. Ésta, no es una frase hecha de manera casual, es una realidad hormonal. La culpa la tienen la dopamina y las feromonas.

Entre nosotros nos mandamos continuas señales de todo tipo (Cada uno sabrá ;-) ) esto es lo que solemos llamar SEX APPEAL este momento es en el que nuestras feromonas se activan.

La dopamina y la serotonina entran en juego cuando nos enamoramos. Helen Fisher, es una antropóloga que ha realizado estudios sobre nuestro cerebro cuando estamos pensando en EL/ELLA en vez de estudiar Máquinas eléctricas, lo que se extrae de estos estudios es que “nos enamoramos de personas que nos resultan misteriosas”.

Por otro lado, existe una explicación evolutiva acerca de por qué los hombres poseen un mayor estimulo visual que las mujeres, esto es debido a que “durante millones de años, el hombre ha tenido que mirar bien a la mujer y tomarle la medida para ver si ella le daría un niño saludable’’ Ya entiendo “el porqué” de la FHM, Penthouse, DT…en realidad ELLOS están tomando medida. :-P
Ellos
En las mujeres, se activan zonas del cerebro que tienen que ver con la capacidad de recordar, quizás por ello necesitamos que a veces se acuerden de cuando decimos tal o cual cosa. Reconozco que a veces ELLAS son exageradas y es imposible que recordéis el vestido tan bonito que llevábamos hace 3 meses. Pero, echad memoria de vez en cuando.

Ellos y ellas en plena pelea campal por saber quien es más listo, quien cocina mejor, quien se pierde con un mapa, quien sabe los cumpleaños de las gente querida, quien sabe quien pasa a Champions… Tranquilos/as la sangre no llegará al río que para eso estamos cargaditos de Dopamina J

Si quieres seguir leyendo sobre el tema http://www.helenfisher.com/

Si quieres ver más fotos de ELLOS y ELLAS. ANDRÉS VELENCOSO (¡qué chico!) y EVA MENDES.

MusicBox

RelatosDecember 23, 2009 6:28 pm

¿Y si me equivoqué?

Puede que pienses que no debemos arrepentirnos de nuestras equivocaciones, las cuales forman parte de lo que somos.

Aun así, me lo sigo preguntando.

Supongo que hay decisiones que lo cambian todo, que hacen que estemos en un punto pudiendo estar en el punto opuesto.

Reconozco que no he tenido que tomar grandes decisiones y que la mayoría de las veces me dejo llevar. Puede que me gusten las pequeñas decisiones que parecen insignificantes y que tomo con naturalidad, como mandarte un mensaje o no hacerlo, dejar que me beses o dejar de sonreírte.

Pero las grandes me asustan y prefiero después de tomarlas no pensar en ellas.

Y una de esas decisiones fue elegir la carrera, ¿y si me equivoqué?

Puede que pienses que no te hubiera conocido nunca y por eso fue la elección adecuada. Aunque no lo tengo tan claro.

No estoy diciendo que no me gustara estudiarla, que no esté contenta con la gente que conocí, ni siquiera me quejo de los malos momentos.

Simplemente me planteo si era lo que tenía que hacer, si hice bien en dejarme llevar. O tenía que haber elegido de manera más romántica, más con el corazón y menos con la cabeza.

Se suponía que no tendría problemas en encontrar trabajo y ese era un motivo de peso para alguien sin vocación y que nunca aspiró a escribir más que en sus ratos libres.

Pero ahora el trabajo no llega y me replanteo todo, ¿y si me equivoqué? ¿Y ya es tarde?

Puede que por esa decisión siempre deambule perdida, aunque llegue el trabajo, no consiga encontrar mi sitio, encontrar mi lugar.

Vértigo

VariosDecember 20, 2009 7:58 pm

El enemigo implacable nos tiene acorralados, nuestros soldados se mueren de hambre y quedamos pocos, la mayoría deben estar haciendo cola en la cafetería.

Hemos repelido el asalto de los elipsoides invasores y aunque las vibraciones asesinas hacen estragos en nuestras filas, resistimos

El bombardeo con patatas de eje fijo es incesante, y el cabrón del general se está zampando unas lentejas delante de mí, eso sí, ojo que forman un sólido rígido.

Zum Zum, Chin chin… Las onomatopeyas no dejan de rebotar por todas partes.

Bamboleo… sí, algo he oído de eso, un plano bamboleante es la última arma secreta del enemigo. Oh campana universitaria que das alas. ¿Porque no tocas por mí? ¡Te lo pido, te lo imploro!

Solo quedan cuatro en la segunda fila (La primera fila ya es nula desde hace tiempo). Hay una chica entre ellos, ¡joder! Creo que está llorando… Es diabólico!!!

¿Bueno señores se han enterado de la película? ¿Alguna pregunta? ¡A salvarse quien pueda!

En algún momento de esa mañana, mi cordura salió por esa puerta antes de que sonara la campana…

Fdo.

El Condotiero

VariosDecember 17, 2009 8:14 pm

Inglaterra entre 1970 y 1972. La policía en jaque y un grupo invisible de activistas que se hacen llamar Angry Brigade cometiendo una serie de atentados contra los símbolos del sistema capitalista. Son el enemigo número uno a detener pero, ¿quiénes se esconden detrás de ese nombre?

En esta obra, Servando Rocha no se limita a enumerar de forma cronológica las distintas acciones del grupo, sino que desgrana todas y cada una de las influencias de los mismos, haciendo un repaso sociológico realmente interesante y extenso de todas esas corrientes y movimientos: motherfuckers!, King Mob, la Internacional Situacionista, y los hippies radicalizados, outsiders y demás personas que cuestionaban un sistema podrido y un sueño muerto tras el fracaso sesentayochista.

Con la detención de los implicados los ataques se siguieron cometiendo (el Angry Brigade es el hombre o la mujer sentado a tu lado. Tienen pistolas en el bolsillo y cólera en la mente – Comunicado 9), y los detenidos, ocho en total, jamás se declararon culpables, incluso después de cumplir sus larguísimas condenas, exageradas hasta para los conservadores de la época.

Como he dicho, el Angry Brigade atacaba los símbolos del capital, sin causar daños a personas de forma deliberada (Atacamos la propiedad no a la gente. Carr, Rawiinson, Waldron, estarían todos muertos si lo hubiéramos querido – Comunicado 5); símbolos que, como dijo el gran filósofo V en el cómic de Alan Moore, no serían nada si la gente no creyera que son necesarios (¿habría gobernantes si los gobernados, tú y yo, pensáramos que son una lacra?). De esta forma, el grupo pretendió lograr una conciencia entre el pueblo, hacerle despertar de esta alienación; sin conseguirlo, como es fácilmente entendible abriendo los ojos a nuestro alrededor hoy día. En una sociedad del espectáculo como la que vivimos, en la que nos resulta indignante ver cómo un encapuchado rompe las vidrieras del Royal Bank of Scotland en Londres, pero asistimos indiferentes a la muerte de un manifestante después de ser agredido por un policía en esas mismas marchas, los objetivos que señalaron los integrantes del Angry Brigade parecen más vigentes que nunca.

De entre sus acciones, una me resulta especialmente, por qué no decirlo, poética y bella (seguramente haya mucha más poesía en el lanzamiento de un cóctel molotov o un coche en llamas que en un libro de poemas vendido al por mayor): la voladura de los grandes almacenes londinenses Biba, de ropa hippie y alternativa, el primero de mayo. Qué mejor forma de anunciar la muerte de esos ideales y de su do it yourself inicial con un acto que, como dije antes, resulta tremendamente actual: camisetas y todo tipo de parafernalia comerciable con la cara del Ché Guevara, pegatinas anarquistas vendidas en grandes superficies, y una alienación que fagocita y nos vomita, totalmente digeridas, unas formas de expresión inicialmente crontaculturales para que tengamos la ilusión de que somos dueños de nuestro propio destino.

Me gustaría terminar esta pequeña reseña copiando uno de sus brillantes comunicados, solo por rescatar esta valiente frase que usaré como pseudónimo para firmar este texto:

El futuro es nuestro.

Communique 8 - The Angry Brigade

`If you’re not busy being born you’re busy buying’.

All the sales girls in the flash boutiques are made to dress the same and have the same make-up, representing the 1940’s. In fashion as in everything else, capitalism can only go backwards — they’ve nowhere to go — they’re dead.

The future is ours.

Life is so boring there is nothing to do except spend all our wages on the latest skirt or shirt.

Brothers and Sisters, what are your real desires?

Sit in the drugstore, look distant, empty, bored, drinking some tasteless coffee? Or perhaps BLOW IT UP OR BURN IT DOWN. The only thing you can do with modern slave-houses — called boutiques — IS WRECK THEM. You can’t reform profit capitalism and inhumanity. Just kick it till it breaks.

Revolution.

Communique 8
The Angry Brigade

Nos estamos acercando. La historia de Angry Brigade.
Servando Rocha.
ISBN: 978-84-612-6994-5
378 páginas
Precio: 18 euros.
La Felguera Ediciones.

VariosDecember 15, 2009 1:25 pm

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Atención participantes en el concurso de relatos AWA-ETSII 2009

Debido a un lapsus, en la cartelería así como en el anuncio de la revista, hay un error en la dirección de mail donde tenéis que mandar vuestros relatos. La correcta es:

awa.etsii@gmail.com


Disculpad las molestias

Haz click aquí para ir hasta las bases completas.

VariosDecember 12, 2009 10:56 am

El Sol cae ya y se oculta tras la fina capa de nubes, sembrando el horizonte de un rojo intenso, cautivador, acertadamente llamado atardecer, que invade la totalidad del cielo y manda destellos sobre las crestas de las olas fusionándose con la inmensidad de las aguas. Mirando al otro lado la oscuridad de la noche empieza a tomar el campo, y refulgen ya allá arriba las primeras estrellas.

Cris camina descalza por la playa, despacio, dejando que la brisa penetre en su cuerpo y que sus ojos abosrban toda la belleza que se desata cualquier día del año allí, en la playa, su playa. Se deja llevar por el viento y las olas, que la transportan directamente a otro universo, y allí a otra playa, igual pero a la vez distinta. La Luna es la misma Luna y el Sol sigue ocultándose cada vez más en el horizonte, pero la brisa trae paz, y las olas la necesidad de amar y ser amado, y de compartir ese sentimiento que es el mejor de siempre. Se respira tranquilidad, humanidad y un ligero toque de canela.

Entre ensoñación y ensoñación se cruza con grupos de pescadores, posiblemente ya mayores para la faena en la mar, pero que siguen teniendo la misma pasión de adolescentes que tenían hace tantos años. Les saluda con un gesto de la mano, desde lejos, ya que conoce a una buena parte de ellos, que comparten su paseo diario formando parte de la atmósfera que envuelve la playa por las tardes, que sería de ella sin ellos…

Unos metros más allá algo brilla en la orilla, se remanga ceremoniosamente los pantalones e introduce los pies en el agua, recoge una botella, y en ella un mensaje escrito en pergamino.

Uno de por aquí

VariosDecember 8, 2009 11:16 pm

A su casa llamaba un monton de gente, miles de millones cada día. La gente llegaba y allí preguntaba y se llevaba lo que quería… unos felicidad, otros miedo y otros melancolía. Los había que se llevaban pasión, y otros ternura y amor. Mucha gente llegaba sin saber lo que quería y dejaba que el azar decidiese por ellos. En casa de Morfeo, cada noche, se traficaba con los sueños…

Uno de por aquí